El primer acto de los de Zidane, con Isco imperial, marcó el devenir. Por Diego García
La Rosaleda se engalanó, como pudo, para acoger la visita del Real Madrid con su Málaga casi descendido. El duelo constituía para los locales una de las últimas posibilidades de dar una alegría a su sufrida tribuna, mientras que para los visitantes era el aterrizaje en Liga tras el susto continental. Porque los merengues, alejados del título hace meses, siguen batallando por alcanzar el segundo puesto y el resbalón del Valencia les ofrecía la tercera plaza al final de esta jornada 32. Es decir, aunque pareciera lo contrario, había argumentos por los que competir en la clausura del domingo futbolístico.
Zinedine Zidane fue coherente con su política de reparto de esfuerzos y aplicó rotaciones en grado absoluto. Varane, Modric, Bale y Cristiano Ronaldo no viajaron y se quedaron en el banquillo Marcelo y Kroos. Regresaron Sergio Ramos y Benzema a un once en el que Casemiro era ancla y Kovacic, Isco y Asensio los lanzadores, con Theo y Carvajal en los carriles. Los malacitanos, entrenados por José González, intentarían plantar cara con un 4-2-3-1 en el que Lacen e Iturra debían frenar a la transición visitante y 'Chory' Castro, Rolán e Ideye, ajusticiar los desajustes del coloso.
El duelo arrancó según lo pronosticable: desprovisto de un ritmo asfixiante. Los andaluces quisieron presionar, con voluntad plena de personalidad, pero en el segundo minuto Benzema pudo abrir el marcador tras una contra. Kovacic condujo, dividió y cedió para que Isco centrara hacia el delantero galo. Ese aviso apocó a los colistas, que cedieron metros y la pelota, desafiando al vigente campeón a construir en estático y no al espacio. La activación tras pérdida de los capitalinos, en toda cancha, redondeó el monólogo merengue cuando se atravesó el décimo minuto.

Benzema lo probaría de nuevo, en el 13 de juego y otra vez a pase de Isco. La circulación iba de lado a lado, en la frontal local, con Asensio, Lucas Vázquez y los laterales ganando huecos por la movilidad y buena velocidad en el pase desplegadas. Y en el 16 Roberto salvó a los suyos. Lucas Vázquez recibió otro pase entre líneas de Isco para centrar. Kovacic llegó con todo y cabeceó ajustado al poste para el vuelo del ex guardameta de Olympiakos. Y Miguel Torres, in extremis, negó al punta francés el éxito en su tercer remate dentro de los 20 minutos iniciales. Le tocaba sufrir y aguantar a los malagueños ante el vendaval decidido del cuarto clasificado.
En el 22, el 'Chory' Castro embocaría el primer lanzamiento andaluz. Fue una volea muy desviada tras un saque de banda parabólico ejecutado por Rosales. Pero, acto y seguido, Isco y Benzema volvieron a hacer orfebrearía en la mediapunta para el lanzamiento fuera de tino de Lucas Vázquez. El Madrid estaba enchufado y motivado. Otro chut de Kovacic -repelido a córner- y un cabezazo tímido y desatinado de Benzema -a centro llovido de Casemiro- subrayaron la convicción de un equipo que enhalaba refescar sensaciones tras el amago de debacle juventino. Y en el minuto 30 Isco lanzó una falta impecable desde la frontal para el 0-1. Hasta ahí llegó la resistencia blanquiazul.
El malagueño, extraordinario como maestro de ceremonias, robaría la cartera a Iturra y combinaría con Theo para rozar la sentencia segundos después. Su derechazo lamió la madera. El Málaga bajó los brazos, imposibilitado para ganar resuello y horizonte ofensivo. Por ende, Roberto multiplicaría su actividad para ganar el inermedio con una desventaja mínima. Isco y Lucas Vázquez ampliarían el ratio de llegadas visitante. Pero el lanzamiento de falta de Rosales en el 42, que no se acercó al larguero, y el mano a mano vencido por Keylor Navas serían las acciones que dieron carpetazo a un primer acto desigual en lo relativo a la relación de fuerzas y consistencia mental. El apagón final de Casemiro a punto estuvo de significar un imprevisible empate.

Quiso salir en la reanudación el sistema de González como marcaba el plan del comienzo, presionando y con el cuero. Pero otro relámpago madridista en vuelo, que Ricca pudo mitigar con un despeje agónico, volvió a acomplejar a los andaluces. Replegaron filas y circunscribieron su achique a la cancha propia. Por eso, en el 52 Lacen dejó su sitio a Alberto Bueno, en un matiz más ofensivo y creativo. El preparador local investigó si podría pelear la posesión algo más y sin exponerse a ser goleado. El recién entrado cabecearía a las manos de Navas -minuto 57- y el movimiento táctico cumplió su intención, ya que Rolán ganó paso en detrimento de Theo.
Mas, ocurrió que el envés de la apuesta propuso espacios para contragolpear para un Madrid más contemplativo y menos activo. Y en esa especialidad, con o sin Ronaldo, los merengues son emblemáticos. En el 63, Benzema se inventó un gesto técnico que derrumbó al sistema defensivo oponente e Isco regaló el 0-2 a Casemiro. El veneno en transición remató el trabajo implicado y en estático de los primeros 45 minutos. Ceballos, Mayoral, Iván Rodríguez y Lestienne participarían -saltaron al verde por Asensio, un ovacionado Isco, Miquel e Ideye-, pero no cabría en el templado decantar del minutaje más que la responsable anestesia madridista, otro puñado de paradas de Roberto -ante Benzema, Mayoral y Sergio Ramos- y de Navas -ante Rolán y Rosales-, y el tanto postrero de Rolan tras un error grosero de Vallejo. Los de Concha Espina volvieron a la capital en la tercera posición liguera.
- Ficha técnica:
1.- Málaga CF: Roberto; Rosales, Torres, Ignasi Miquel (Iván Rodríguez, m. 70), Ricca; Adrián, Lacen (Bueno, m. 52), Iturra, 'Chory' Castro; Rolan e Ideye (Lestienne, m. 77).
2.- Real Madrid: Keylor Navas; Carvajal, Sergio Ramos, Vallejo, Theo; Lucas Vázquez, Kovacic, Kroos, Casemiro, Asensio (Ceballos, m. 65); Isco (Borja Mayoral, m. 71) y Benzema.
Goles: 0-1, M. 28: Isco. 0-2, M. 62: Casemiro. 1-2, M.93: Rolan.
Árbitro: De Burgos Bengoetxea (Comité Vasco). Mostró tarjeta amarilla a los malaguistas Ricca (m. 35), Iturra (m. 54), Iván Rodríguez (m. 81) y Rosales (m. 90).
Incidencias: Partido correspondiente a la trigésima segunda jornada de Liga de Primera División disputado en el estadio de La Rosaleda de Málaga ante unos 28.000 espectadores. El encuentro empezó con gritos de los aficionados malaguistas en contra del presidente de la entidad el jeque Al-Thani, en desacuerdo por su gestión.