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MOTOGP

La mentalidad de Jorge Lorenzo para afrontar su travesía por el desierto en Ducati

jueves 19 de abril de 2018, 03:23h
El piloto español se ha instalado en la intrascendencia más absoluta desde que cambió de equipo.

Jorge Lorenzo, triple campeón del Mundial de MotoGP con Yamaha, está atravesando unos meses complicados en el segundo año de su proyecto con Ducati. En los dos Grandes Premios que se han disputado en 2018 no ha podido ni rozar el Top-10. El balear debutó en Catar con un abandono derivado del infortunio mecánico que le sacó de eje -se quedó sin freno delantero antes de la quinta curva- y en Argentina cosechó el único punto que lleva en su zurrón, al finalizar decimoquinto.

Este terrible bagaje es la ampliación del tétrico devenir experimentado en 2017. En ese año, el de su debut con la escudería italiana, Lorenzo acumuló el menor número de puntos de su carrera en la categoría reina. Por vez primera acabó la temporada sin poles, sólo accedió a tres podios (España, Aragón y Malasia) y se quedó con 137 puntos. Sólo en 2008, el ejercicio en el que se estrenó en MotoGp registró un puesto en la clasificación del Mundial por debajo del podio. Entonces amontonó 190 puntos para un cuarto puesto global. En el capítulo inicial de su historia con Ducati fue séptimo en la general que ganó Marc Márquez.

Pero él conocía que el reto era mayúsculo. El caso es que está luciendo una paciencia que no acaba de rimar con su carácter. Su trayectoria, amén de los tres títulos, registra tres segundos puestos y dos terceros en esta década en la cumbre del motociclismo. Siempre se ha manejado en la élite desde que acendiera de los 250 cc. en los que firmó un doblete en los años 2006 y 2007. Por eso el declive en los resultados y la impotencia que siente son proverbiales. Pero este piloto volcánico, de 30 años, ha madurado. Y sus palabras lo refutan.

El pasado jueves explicó su posicionamiento con respecto a la situación que le toca vivir en el presente. Lo hizo con la sinceridad y honestidad que le identifican: "Todo el mundo sabe de lo que soy capaz de hacer cuando me encuentro al ciento por ciento con una moto y eso lo he demostrado en el pasado durante muchos años y no es una opinión personal, es un hecho que dicen las estadísticas. Pero también dependerá de cuánto cree el equipo en Jorge Lorenzo. Si el equipo cree en los momentos difíciles, Jorge Lorenzo puede llegar a ser muy competitivo con su moto".

"He empezado un desafío muy difícil, que es ser campeón del mundo de MotoGP con Ducati, y es un desafío que sólo ha conseguido Casey Stoner. De ahí la dificultad. Porque sino, hubiesen conseguido más títulos frente a los japoneses y por eso decidí salir de mi zona de confort", admitió en una reflexión que profundizó asegurando que "había conseguido muchos éxitos, tres títulos mundiales, etcétera, etcétera, y si hubiese querido seguir en la zona cómoda hubiese seguido, ya que no fue una cuestión de dinero".

Lorenzo, firme en su convicción y en lo acertado de su decisión por haber refrescado la motivación que le permite seguir siendo profesional de las motos, arguyó que "la diferencia (de sueldo con respecto a la oferta de Yamaha) era muy pequeña en porcentaje, pero sigo creyendo en este proyecto y creo que si al final por resultados no lo terminase sería un proyecto incompleto; quiero conseguir victorias, no sé si conseguiré el campeonato del mundo porque es siempre muy difícil ya que depende de muchos factores, pero ese es el objetivo".

En una alocución previa al Gran Premio de Las Américas, el piloto español puso como ejemplo de su visión en perspectiva, no presentista, el caso de su compañero: "Dovizioso lleva seis temporadas y hasta el año pasado no luchó por el título. Y su primera victoria la consiguió hace dos años y eso que Dovizioso es un piloto frenador, pero le costó su tiempo, le costó cuatro o cinco años ser competitivo". "Yo llevo un año y dos meses y he dado pequeños destellos de que se puede conseguir. En Misano lideré la carrera hasta que me caí, en Aragón también fui líder hasta que Márquez y Pedrosa me pasaron al final", desgranó para subrayar que "no es fácil, es una moto especial, complicada, muy diferente a las tradicionales y está costando, pero estoy convencido que trabajando dará pronto sus frutos".

Y analizó el punto de sintonía entre su pilotaje, la moto y los mecánicos. "Todas las veces que he intentado forzar en esas situaciones (con clima adverso) me ha salido mal y me he caído y eso, quieras que no, hace que sean un poco más prudente". "Hay que intentar minimizar los daños, encontrar el compromiso entre arriesgar y no caerse, y la próxima vez que corra en esas condiciones intentaré hacerlo un poco mejor y así sucesivamente hasta encontrar el nivel que quiero", diagnosticó.

Por último, Lorenzo afirmó, por otra parte, que no tiene pensado esperar "a una carrera favorable para mi estilo de pilotaje o las características de la moto" para reactivar su ambición. "En Austin podemos hacerlo bien y por eso no quiero esperar a Jerez, que es un circuito que se me da a mi muy bien, o a Mugello, que es un circuito que se le da muy bien a la Ducati. Quiero conseguirlo ya en Austin y en eso estoy". Y después de hacer hincapié en que "todo es un proceso, primero hay que empezar por un podio o una victoria, y seguir así, porque no es cuestión de una carrera ya que el campeonato es muy largo y lo importante es la regularidad", proclamó que es "una obsesión ganar con Ducati y ser campeón". Su fuego competitivo, después de todo, sigue intacto. Quizá el convulso inicio de temporada le abra las puertas a la evolución de anhela.

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