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CUBA

Díaz-Canel, nuevo presidente de Cuba: el castrismo sólo cambia de apellido

Castro saluda al presidente Díaz-Canel.
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Castro saluda al presidente Díaz-Canel. (Foto: Efe)
jueves 19 de abril de 2018, 21:24h
En su primer discurso ha dejado claro que Raúl Castro "encabezará las decisiones de mayor trascendencia".

Miguel Díaz-Canel, hasta ahora primer vicepresidente del Gobierno, fue elegido este jueves presidente de Cuba por la Asamblea Nacional en sustitución del general Raúl Castro, que se retira del poder tras doce años al frente del país.

El cambio en la presidencia no supone de facto nada más que un cambio de apellido, ya que, como el propio nuevo presidente ha declarado tras el nombramiento, Raúl Castro "encabezará las decisiones de mayor trascendencia para el presente y el futuro de la nación". En su primer discurso como gobernante, ha dejado claro que aunque Castro se retira de la primera línea política y tampoco formará parte del recién renovado Consejo de Estado, su opinión seguirá teniendo un enorme peso para el nuevo Gobierno.

Además, el primer presidente de la Cuba poscastrista afirmó también que el mandato recibido por el pueblo "es dar continuidad a la Revolución cubana en un momento histórico y crucial", marcado por los "avances en la actualización" del modelo económico y social del país. Por ello Díaz-Canel también relevará a Castro al frente del Partido Comunista en el año 2021, cuando está previsto el VIII Congreso de la formación, según anunció hoy el mandatario saliente.

El nuevo mandatario fue ratificado con el 99,83 por ciento de los votos de la Asamblea Nacional del Poder Popular, según los datos ofrecidos ante la cámara por la presidenta de la Comisión Electoral Nacional, Alina Balseiro. Junto a Díaz-Canel, quedó también elegido el resto de los miembros del Consejo de Estado (máximo órgano de gobierno en Cuba), con el veterano Salvador Valdés Mesa como primer vicepresidente de la isla.

El grupo de cinco vicepresidentes estará integrado por el "histórico" Ramiro Valdés; el ministro de Salud Roberto Morales; la contralora general, Gladys Bejerano; la directora del Instituto de Recursos Hidráulicos de Cuba, Inés María Chapman; y la presidenta de la Asamblea provincial de Santiago de Cuba, Beatriz Johnson. El Consejo de Estado está compuesto además por otros 23 vocales y un secretario, cargo en el que repetirá Homero Acosta.

Tras la proclamación de los resultados, el presidente del Parlamento, Esteban Lazo, invitó al mandatario entrante a ocupar su nuevo lugar en la Presidencia de la Asamblea, lugar donde Díaz-Canel brindó a Raúl Castro un saludo militar y otro abrazo. Posteriormente, Castro levantó el brazo de su sucesor en un clásico gesto de la iconografía revolucionaria.

Está previsto que Miguel Díaz-Canel relevará también a Raúl Castro al frente del Partido Comunista (PCC, único) en el año 2021, cuando está previsto el VIII Congreso de la formación: "Se ha planificado así".

El nuevo presidente de Cuba aseguró que la política exterior de la isla se "mantendrá inalterable" y que el país caribeño "no hará concesiones contra su soberanía e independencia" ni "negociará sus principios". Durante su primer discurso, Díaz-Canel dijo que el mundo está "en una coyuntura internacional caracterizada por la creciente amenaza a la paz y la seguridad".

"En tal contexto ratifico que la política exterior cubana se mantendrá inalterable y reiteramos que nadie logrará el propósito de debilitar a la Revolución ni doblegar al pueblo cubano, porque Cuba no hace concesiones contra su soberanía e independencia", señaló.

El nuevo gobernante no mencionó explícitamente a Estados Unidos - con quien Cuba vive un momento de renovada tensión política tras el "deshielo" diplomático de hace tres años-, sin embargo insistió en que la isla "jamás cederá ante presión o amenazas". "Los cambios que sean necesarios, los decidirá soberanamente el pueblo cubano", subrayó Díaz-Canel, en referencia velada a las duras críticas del presidente de EE.UU., Donald Trump, y los intentos de su Administración de desestabilizar y propiciar un cambio de régimen político en Cuba.

Antes, en un homenaje al saliente mandatario Raúl Castro, Díaz-Canel aseguró que contaría con los "aportes" y la guía del primer secretario del gobernante Partido Comunista de Cuba (PCC, único legal). "Raúl es el mejor discípulo de Fidel (Castro) (...) Cuba lo necesita (...) orientando y alertando sobre cualquier error y deficiencia. Enseñando y siempre presto a enfrentar al imperialismo ante cualquier intento de agresión al país como el primero, con su fusil en la hora del combate", enfatizó.

"Pensé que habríamos avanzado más"


Por su parte, el saliente presidente de Cuba reconoció que a pesar del "complejo" camino transitado desde la aprobación de las reformas económicas y sociales impulsadas durante su Gobierno, pensó que "a estas alturas" se habría "avanzado más" en su aplicación. Raúl Castro se sinceraba: "Pensábamos que a estas alturas habríamos avanzado más, que ya tendríamos, si no resueltos los problemas, bien organizado todo, bien planificado y en proceso de ejecución, con diferentes grados de desarrollo".

El primer secretario del gobernante Partido Comunista de Cuba (PCC, único) mencionó la actual dualidad monetaria y cambiaria del país como uno de los retos cuya terminación "continúa dando serios dolores de cabeza" al Gobierno, y manifestó la intención de la isla de continuar impulsando el sector privado. Insistió en que no renuncian a la ampliación de la modalidad de "trabajo por cuenta propia", que "lejos de significar un proceso de privatización neoliberal de la propiedad social, permitirá al Estado desprenderse de la administración de actividades no estratégicas".

Agregó que proseguirán "el experimento de las cooperativas no agropecuarias", una de las modalidades de trabajo no estatal más extendidas: "En ambas direcciones se han logrado resultados nada despreciables pero que pusieron en evidencia errores en su atención, control y seguimiento que favorecieron el surgimiento de no pocas manifestaciones de indisciplinas, evasión de obligaciones tributarias, en un país donde apenas se pagaban impuestos".

La reorganización del sector privado de la isla, que emplea a más de medio millón de cubanos, comenzó en agosto pasado con la aplicación de nuevas disposiciones, entre ellas la paralización temporal de la entrega de nuevas licencias, vigente hasta hoy.

El expresidente también mencionó las demoras en la "reforma salarial y de pensiones, así como la supresión de gratuidades indebidas y subsidios generalizados a productos y servicios, en lugar de a las personas sin otro sostén". "Nunca nos hicimos ilusiones que sería un camino corto y fácil. Sabíamos que iniciábamos un proceso de enorme complejidad, que por su alcance abarcaba todos los elementos de la sociedad y requería vencer el obstáculo colosal de una mentalidad cimentada en décadas de paternalismo con secuelas significativas en el funcionamiento de la economía nacional", aseguró.

Castro también admitió atrasos en la reforma de la Constitución, cuyo proceso comenzará en julio próximo, durante la primera sesión de la Asamblea Nacional del Poder Popular (ANPP, Parlamento unicameral) según anunció en su discurso.

El veterano líder de 86 años atribuyó la demora y los errores "al ánimo de avanzar más rápido, que a la capacidad de hacer las cosas bien", lo que "dejó espacio a la improvisación" y la ingenuidad "sobre los riesgos asociados a la aplicación de varias medidas que además no tuvieron la conducción, control y seguimiento adecuados".

En su extensa alocución, Raúl Castro reiteró que este "proceso de cambio en el modelo económico y social, bajo cualquier circunstancia, no podría significar la aplicación de terapias de choque contra los mas necesitados, que por lo general son los que mas firmemente apoyan a la revolución socialista".

"Considero que hemos aprendido importantes lecciones de los errores cometidos en el periodo transcurrido y la experiencia acumulada nos permitirá continuar a paso más seguro y firme, con los pies y los oídos bien pegados a la tierra y así evitar retrocesos inconvenientes", enfatizó.

Ante las "actuales tensiones" financieras "no queda otra alternativa que planificar bien y con base segura. Ahorrar y suprimir todo gasto no imprescindible", indicó el exgobernante, que todavía quedará al mando del Partido Comunista hasta 2021 para ayudar a un transición "efectiva" en el país.

En referencia al difícil "periodo especial", la grave crisis en que quedó sumida la isla tras la retirada de los subsidios que recibía de la extinta Unión Soviética, aseguró que Cuba hoy no está "en una situación dramática".

"El escenario ahora es muy diferente, contamos con base sólida para que esas circunstancias no se repitan. Nuestra economía se ha diversificado algo y crece, pero el deber de los revolucionarios es prepararse para la peor de las variantes, no para la más cómoda", agregó.

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