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Y DIGO YO

Pura maldad y mucha bilis en la escuela catalana

Javier Cámara
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javiercamaraelimparciales/12/12/24
martes 24 de abril de 2018, 19:14h
Actualizado el: 24 de abril de 2018, 19:48h

Sé que está manido el tema de lo importante que es proteger a los menores de los peligros de la vida. Se estudia la futura ley antibotellón para evitar los 6.000 comas etílicos que se registran al año. Se refuerzan las medidas de seguridad en los colegios para evitar secuestros y lo que pueda venir después. Los expertos buscan soluciones al abuso de videojuegos y de las nuevas tecnologías en general. La preocupación por el mal uso de las redes sociales, para qué contar, es casi ya una cuestión de Estado. Lo que no es de recibo es que un menor se sienta totalmente desprotegido donde debería verse más arropado: la escuela.

Manido está también el calificativo de “sagrado” para referirse a todo lo que tenga que ver con la educación de nuestros chicos. Los responsables de su formación, los que en cualquier caso, y hay que subrayar esto, en cualquier caso, deben proteger a nuestros hijos sean el peligro, bien en forma de adoctrinamiento nacional-separatista, abusando de unas mentes en formación, bien poniéndolos en la diana del resto de compañeros.

Lo sucedido en muchos colegios de Cataluña -no solo el denunciado- es para avergonzarse. Que nueve profesores, siempre presuntamente, lanzaran comentarios humillantes y vejatorios contra la Guardia Civil delante de los hijos de algunos agentes y luego los señalaran reprochando las cargas policiales el día del referéndum ilegal es para meditar y ver si estas personas están capacitadas para la docencia.

No es bajo ningún punto de vista aceptable que una menor se tenga que marchar a casa llorando porque su profesora, a quien respeta y en quien tiene puesta toda su confianza, le espetara: “Eso es lo que hay, si no te gusta, ahí tienes la puerta”. La joven se había negado a secundar una protesta en el patio contra la Guardia Civil y la Policía.

Si un profesor no entiende lo más básico de respetar la dignidad de sus alumnos y educa en el supremacismo, si va a dirigir su ira hacia los padres de algunos de ellos por ser guardias civiles, si no va a ser capaz de dar una clase sin rencor o veneno que no se dedique a la docencia, que se apunte a un sindicato o a un partido político y se dedique a dar mítines a quien le quiera escuchar. Ya es triste tener que recordarle a un profesor que un menor va al colegio a aprender.

Al instituto no se va a hablar de política con menores y mucho menos a instruirles al más puro estilo nazi en el odio a la Guardia Civil. Al patio se sale a jugar y a respirar, no a celebrar un acto de protesta contra España. Y si no les gusta: “Eso es lo que hay, ahí tienen la puerta” (a un adulto con mala fe si se le puede decir esto).

Que lo piensen, discriminar y no respetar la ley está mal, pero marginar a los más pequeños es pura maldad y perversión. ¡Estarán orgullosos creyendo que así ganan la independencia de Cataluña! Pobres miserables… y hablarán de Democracia en el colegio. ¡Mucha bilis!

Javier Cámara

Periodista

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