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ATP 500

Nadal debuta con seriedad en el Godó y Djokovic se la pega

miércoles 25 de abril de 2018, 16:57h
El tinerfeño Roberto Carballés plantó cara y demostró personalidad llevando al favorito al límite (doble 6-4).

Rafael Nadal ejerce este año como maestro de ceremonias del ATP 500 de Barcelona. Lo hace aplaudiendo el nivel de los comparecientes en el Conde de Godó de esta edición. No obstante, en el cuadro figuran cuatro top-10 y otros cinco jugadores entre los veinte primeros del circuito masculino. "El cuadro es muy bueno, pero no es la primera vez. Es el Open 500 de tierra más importante del mundo y un torneo con una historia y un prestigio que hace que muchos jugadores quieran estar aquí", destacó hace días.

En esa comparecencia reconoció que si todo le sale bien podría verse obligado a superar a oponentes más complicados que en años precedentes. De hecho, el sorteo ha deparado cruces hipotéticos con Kei Nishikori -en octavos-, Novak Djokovic -en cuartos-, David Goffin -en semifinales- y Grigor Dimitrov -en la final-. Es decir, tendróia por delante a dos jugadores de rango histórico y a otro par de peones que viajan en la décima y quinta posición de la ATP.

"La de Montecarlo ha sido una semana muy buena. He continuado con las buenas sensaciones que tuve semanas atrás en Valencia (en la Copa Davis), he logrado otro título en un Master 1.000 y además ha sido el primer evento del año que termino sin lesión y para mí eso también es una noticia muy positiva", reflexionó antes de indicar que "cada torneo es una historia diferente. Llegar aquí con la confianza de haber jugado bien en Montecarlo siempre es positivo, pero no garantiza absolutamente nada. El pasado, pasado está y ésta es una nueva semana". Este diagnóstico escéptico sería certero en su debut en la pista que leva su nombre.

Este miércoles estrenó su rendimiento ante Roberto Carballés, español de 25 años y 77 en el ránking. El ganador de 10 Godós era el favorito absoluto, pero le costaría demostrarlo en un set inicial que se decidió en el tramo final. Tras superar a Haider-Maurer en la fase previa, el tinerfeño manifestó su intención de "jugar agresivo, porque si me voy para atrás y pierdo mucha pista en los primeros golpes de cada punto, empezaré a correr de aquí para allá y en tres o cuatro juegos estaré fulminado. Y, también, buscar un poquito más su revés". Esa hoja de ruta sería implementada con seriedad.

Llevaría al balear al límite en la defensa del único break de la manga inicial. Con un juego desprovisto de complejos, el canario se desenvolvió de manera sorprendente para asestar varios juegos de saque muy solventes al zurdo legendario. Y conseguiría mitigar dos pelotas de set para alargar el esfuerzo y la exigencia de concentración de un Nadal que sellaría con su servicio un 6-4 muy trabajado y que se estiró hasta la hora de ejecución.

Pero Carballés, que venía de haber conquistado su primer ATP 250 en Quito, cedería su saque en el primer punto del segundo set, acusando el golpe anímico. Rafael confirmó la rotura con su servicio y edificó un muro de presión contra el que el isleño combatió, sobre todo desde el intento por aprovechar las imprecisiones que su ilustre competidor cometía en el anhelo de solventar el envite lo antes posible. Un juego en blanco impecable frenaría la inercia para rubricar su hambre de crecimiento.

"En los últimos dos o tres años he estado alternado Challengers con torneos ATP, saliendo y entrando del top-100. Ahora, quiero consolidarme en el circuito ATP y acostumbrarme a este nivel, que desde primera ronda tiene partidos muy duró", reconoció el jugador tinerfeño en la previa. Y en esta fecha daría síntomas de su evolución como tenista, si bien el prisma más industrial de Nadal proseguiría su curso aunque sufriría imprevistos. Una volea sublime le catapultaría hacia un 3-1 con aroma determinante.

Bajó el ritmo y el tino Carvallés, a medida que el cansancio físico y psicológico iban en aumento. Únicamente los errores no forzados del gigante le tenían en dinámica, pues su saque también había descendido enteros. Se contagiaría el manacorí de esa reducción de la excelencia en el golpeo y el plomizo segundo parcial declinaría con el primer break cedido por el zurdo (en el sexto juego, para el 3-3). Le urgía dar un paso ambicioso al canario y le salió bien. Sin embargo, el tenis tocó cima en el siguiente juego, que supondría la devolución de la ruptura y el amanecer de la inseguridad de un tinerfeño guerrero. Y el número 1 del mundo aceleró el compás para dar carpetazo al brete (6-4), después de una hora y 50 minutos.

Por último, la sorpresa del día tuvo a Novak Djokovic como sujeto pasivo. Otra vez en este 2018 nefasto para el balcánico. "Me guardo para mí en lo que he fallado. Solo diré que mi equipo y yo necesitamos trabajar más", proclamó el exnúmero mundial tras caer en su debut ante el eslovaco Martin Klizan. Perdió por 6-2, 1-6 y 6-3 ante un rival muy inferior en los pronósticos. No en vano, el eslovaco viaja en el puesto 50 de la ATP y martirizó la inestabilidad mental del de Belgrado. Decepcionado, el sexto favorito del Godó, reconoció que sólo jugó a su nivel en la segunda manga. "Es duro afrontar este tipo de derrotas", reclacó. Hace 24 horas había expuesto que "no estaría aquí si no estuviera preparado para jugar ante Nadal".

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