El presidente de EE.UU. sigue viviendo en un conflcto endógeno constante.
Donald Trump ha estado muy activo en Twitter este lunes. Una de sus primeras intervenciones ha sido la que ha dado por "muerta" a la tradicional cena de corresponsales de la Casa Blanca, un evento creado en 1921 con el objetivo de rebajar tensiones entre el Gobierno y los periodistas que cubren habitualmente sus informaciones. "La Cena de los Corresponsales de la Casa Blanca está muerta tal como la conocemos. Esta fue un desastre total y una vergüenza para nuestro País y todo lo que representa", escribió.
El magnate, que decidió eludir acudir a ese protocolario y ancestral evento para participar en un acto del Partido Republicano en Detroit (Michigan, EE.UU.), simultaneando la cena de corresponsales con el fin de efectuar una exhibición de fuerza, prosiguió en la red social suscribiendo que "los medios de comunicación de noticias falsas están vivos y fueron bien y hermosamente representados el sábado por la noche (en dicha cena)".
El caso es que el domingo por la noche se encargó de atacar a través de tuits a la actriz y comediante Michelle Wolf, presentadora de la cena. La intérprete se basó en el humor para criticar la labor de Trump y los escándalos que ha vivido la Casa Blanca desde su llegada. Lo hizo en una cena que tuvo el éxito al que acostumbra y que sólo tiene en Donald y en Ronald Reagan a los dos únicos presidentes que se han ausentado. Éste último mandatario faltó a la cita por estar recuperándose de las lesiones sufridas en un intento de asesinato, no por mantener una batalla explícita contra los medios de comunicación.
Pues bien, la trinchera de la prensa contraatacó en esta jornada con la publicación de un incidente que atañe al presidente muy de cerca. Según la televisión NBC News, nada menos que el jefe de gabinete de la Casa Blanca, John Kelly, ha llamado "idiota" muchas veces a Donald Trump. Según el relato del medio, el funcionario habría ridiculizado la inteligencia de su jefe en conversaciones mantenidas con el personal que trabaja en la residencia presidencial.
El asunto del programa migratorio DACA, contra que el que el magnate ha batallado desde que llegó al poder -es uno de sus principales caballos de batallas-, es uno de los temas sobre los que Kelly se habría burlado del presidente de EE.UU. actual. Según la narración, el jefe de gabinete habría llamado estúpido a Trump por su desconocimiento sobre el tema. "Él (Trump) ni siquiera entiende lo que es DACA. Es un idiota. Tenemos que salvarle de sí mismo", habría dicho el dirigente en una reunión.
La televisión cita a cuatro funcionarios como las fuentes que han declarado haber escuchado a Kelly proferir insultos a su jefe. Según la televisión, el mando intermedio consideraba que si no fuera por su intervención Trump habría perdido muchos votos en los sectores más antiinmigrantes en lo relativo con el DACA. Y también se explica que Kelly se jacta de haber convencido al presidente de no retirar todas las tropas de la península de Corea. Lo cierto es que funcionarios y analistas de la Casa Blanca consideran que la relación entre ambos se ha debilitado y que Kelly podría abandonar el cargo antes de cumplir un año en su actual trabajo.
Baja sensible en el departamento encargado de aplicar sus políticas antiinmigración
En el marzo pasado Kelly aseguró, en tono de broma, que Dios le "castigó" al hacerle jefe de gabinete de la Casa Blanca y en enero afirmó que el presidente no estaba "completamente informado" al hacer algunas promesas de campaña en 2016. Pero con respecto a estas informaciones que le acusan de insultar al jefe de Gobierno ha declarado que son una "patraña total". "Éste es otro patético intento de calumniar a la gente cercana al presidente Trump y distraer respecto a los muchos éxitos de su Gobierno", se ha defendido.
El que no ha querido localizar más excusas a su distancia con el criterio de Trump es Thomas Homan, el jefe de la agencia encargada de los operativos migratorios dentro de Estados Unidos. Este fincionario ha anunciado que se baja del barco sólo seis meses después de que fuera designado para uno de los puntos clave dentro del programa fuerte electoral del presidente electo. "La decisión de dejar el servicio público después de más de 34 años es agridulce, pero mi familia ha sacrificado mucho para que yo pueda dedicarme al servicio público y ahora me toca concentrarme en ellos", ha puntualizado.
Este último capítulo de Homan está entroncado con el devenir de Kelly. El jefe de gabinete de la Casa Blanca fue el anterior secretario de Seguridad Nacional, el que pidió a Homan que postergara la jubilación que tenía prevista para 2017 y aceptara el puesto mientras que el Gobierno le encontraba un sustituto. Pero el equipo de Trump no encontró a nadie y terminó nombrándole oficialmente jefe de la agencia encargada de los operativos migratorios. Mas, para certificar el cargo, Homan debía acudir al Senado. Nunca pasaría ese protocolo y ahora ha aunciado que se va. Seún la narración de funcionarios cercanos, porque se sentía apartado de las decisiones que estaba tomando en materia migratoria su jefa, la secretaria de Seguridad Nacional Kirstjen Nielsen.
Y, por último, el presidente ha tenido que esquivar en esta jornada, en la que ha mantenido su primera reunión con un líder del África subsahariana, los insultos que profirió a algunos países africanos. Ante el presidente de Nigeria, Muhammadu Buhari, se ha negado a responder las menciones que los medios presentes le han hecho sobre las delcraciones en las que llamó "agujeros de mierda" a El Salvador, Haití y varios países del continente negro. "No hemos hablado de eso. Y hay algunos países que están en muy mal estado, que son lugares muy duros en los que vivir", ha lidiado un magnate que ha asegurado que regresará a la convenció anual de la Asociación Nacional del Rifle. Buhari, incómodo ante la situación, ha afrimado que lo mejor era "quedarse callado".