Los de Utah tomaron la pista de los Rockets para robar el factor cancha.
Analistas y apostantes aventuraban barrido en las semifinales de la Conferencia Oeste. Los Golden State Warriors ya avanzaron este miércoles con el 2-0 logrado ante los Pelicans, en el regreso a las canchas del estelar Steph Curry. El despliegue de los californianos, con Durant consistente en la excelencia y la mejor cara de Draymond Green en todo el curso, afianza esa pata de la hipótesis que pondría a los vigentes campeones en la final de conferencia después de un 4-0. Y tras concatenar el 4-1 con el que mandaron a casa a los Spurs de Pau Gasol, Manu Ginóbili y Gregg Popovich.
Y el primer duelo del cruce entre el equipo con el mejor récord de la NBA, los Rockets, y una de las mejores defensas de la liga, los Jazz, susurró un desenlace de las series igual de rápido. Los tejanos saludaron a los de Salt Lake City con una paliza, al galope del primer candidato al MVP, James Harden. Asimismo, el cansancio que arrastran los de Utah, toda vez que apearon a los Thunder en primera ronda, y la lesión de Ricky Rubio eran argumentos que ahondaban en la perspectiva. Pero el guión ha quedado fractura contra todo pronóstico.
Aquellos que se han atrevido a desplegar teorías por las que los colosos cedían, al menos, una derrota en su camino hacia la final de conferencia dirigían sus augurios a los enfrentamientos que tendrán lugar en Nueva Orleans y en Utah. El apoyo de la tribuna y la relajación podría ocasionar un partido perdido para Warriors y Rockets. Resulta natural destensar un día en el marco de unos playoffs y en la lógica de eliminatorias al mejor de siete partidos. Lo que no había sido registrado por ninguno de los lados analíticos es que alguno de los dos mejores del Oeste iban a ceder en casa, entregando la ventaja de cancha.
Pues bien, eso es justamente lo que ocurrió la pasada madrugada. Los de Houston cayeron por 108-116 en un duelo que ha mermado su confianza y disparado la del equipo liderado por el australiano Joe Ingles (27 puntos, 10 de 13 tiros de campo y 7 de 9 triples). Además del triplista, el novato Donovan Mitchell, que ocupó el rol de base, siguió respodiendo a su estatus y firmó una tarjeta de 17 puntos, 11 asistencias, 5 rebotes y dos robos. Por detrás emergieron Alec Burks (17 puntos, 6 asistencias y 4 rebotes saliendo desde el banquillo), Rudy Gobert (15 puntos 14 rebotes y 3 tapones) y Jae Crowder (15 puntos y 10 rebotes), completando una labor colar con aroma a catarsis.
Los pupilos de Quinn Snyder arrancarían decididos a tocar techo. Más descansados que en el primer partido de la serie, lo que afianzó su velocidad de ejecución en defensa y en ataque, comenzaron con un parcial de 28-36 en el primer cuarto. Una declaración de intenciones implementada con dos novatos en el quinteto (Mitchell y Royce O'Neale) que amortizó la diferencia de intensidad. Neto, suplente de Ricky, contribuyó con un marcaje pegajoso sobre Harden (32 puntos y 11 asistencias) y llegaron a lacanzar los 19 puntos de ventaja.
El esquema de Mike D'Antoni tuvo que afrontar un paisaje más reconocible (los 25 puntos de brecha que tumbaron a los visitantes hace días no representa el nivel defensivo de sus rivales) y dibujaron una remontada que les colocó dos puntos arriba a falta de ocho minutos. Pero en los momentos clave volvieron a entrar en ignición unos jugadores de la franquicia de Utah que pusieron el candado y afilaron la puntería., Bajarían del 30% de acierto a los Rockets en ese tramo postrero y asestaron un 16-2 que les devolvió al ventaja de dos dígitos (12 puntos) para sorprender a propios y extraños.
Chris Paul, que metió 23 puntos, no fue el apoyo necesario de la 'Barba'. El base sufrió el ardor del achique ajeno y sólo pudo dar 3 asistencias y asegurarse un 8 de 19 en tiros de campo que lastró al juego de su escuadrón. Sólo Clint Capela (21 puntos, 11 rebotes y dos tapones) dio la cara como le es exigible, ya que Eric Gordon también flaqueó (15 puntos, 5 de 16 en tiros de campo) y Ariza no rebasó la frontera de los cinco puntos. El paso de Nené, Anderson y Green fue testimonial, desnudando cierta debilidad en el banquillo tejano. Tendrá deberes el técnico del favorito para reconducir la situación.
Sus ratios ofensivos explosivos se desplomaron (40% en tiros de campo y 27% en triples, por el 52 y 47% de los Jazz) y el magnetismo del Toyota Center se deshizo. Ahora han de viajar a Salt Lake y tratar de anestesiar la guerra de guerrillas veidera. Todo ello ocurrió en el mismo día en el que Snyder confesó que "no sabemos cuando Ricky Rubio podrá volver con el equipo" y en el que el entrenador asistente de los Jazz, el serbio estadounidense Igor Kokoskov, fue nombrado técnico de los Suns. Convirtiéndose en el primer preparador jefe europeo en la historia de la NBA.