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Rusia recuerda entre disputas la muerte de la familia del zar Nicolás II
jueves 17 de julio de 2008, 11:35h
Con motivo de la muerte de la familia del último zar, Nicolás II, Rusia recuerda 90 años después el fatídico acontecimientos con la celebración de varios actos conmemorativos. A los oficios religiosos, se suman las procesiones con destino a esa ciudad de los Urales por parte de los creyentes ortodoxos.
Moscú y la antigua capital imperial, San Petersburgo, donde se encuentra enterrado Nicolás II, acogen estos días numerosas exposiciones y conferencias sobre la vida del zar y las últimas revelaciones sobre su trágico destino.
No obstante, pese al tiempo transcurrido y el hecho de que tanto el régimen bolchevique que ordenó su fusilamiento como la Unión Soviética ya han desaparecido, las rencillas causadas por su muerte aún no se han restañado.
Falta de consenso
La Casa Imperial rusa insiste en que Nicolás II y sus familiares deben ser rehabilitados como víctimas de represiones, aduciendo que su asesinato fue un "crimen político", ya que los bolcheviques consideraban al zar un "enemigo de clase".
La Justicia rusa se niega a rehabilitar a la familia real al considerar que no hay base legal para considerarlos víctimas de una campaña de represión política bolchevique. Mientras, los descendientes del zar han recurrido una y otra vez el fallo de la Fiscalía, que insiste en calificar el fusilamiento como "homicidio premeditado".
Continúan los análisis de los restos
Coincidiendo con el aniversario, científicos rusos han afirmado que efectuarán un nuevo análisis genético de los huesos de Nicolás II, hallados bajo tierra en las afueras de Yekaterimburgo en 1979 junto a los de su esposa y tres de sus cinco hijos.
No obstante, el museo del Hermitage de San Petersburgo se niega, por el momento, a que se corte un trozo de la camisa del zar para su análisis.
Por otra parte, el Comité de Investigación de la Fiscalía ha anunciado que los análisis de ADN de otros restos óseos hallados el año pasado cerca de Yekaterimburgo corroboran que pertenecen a los últimos dos hijos del zar: la gran princesa María y el zarévich Alexéi, heredero de la corona.