“Ondas do mar levado, ¿se vistes meu amado? ¿E ai Deus!, se verra cedo?” (“Olas del mar agitado, ¿Visteis a mi amado? ¡Ay Dios! ¿Vendrá pronto?”) Así trovaba Martín Códax allá por el siglo XIII. El trovador vigués referente de las letras gallegas hablaba en este poema de un amor romántico, pero si en vez de ese amor romántico hablásemos de amor paterno filial, bien podrían ser las palabras de Laín esperando el retorno de su padre desde Tierra Santa.
A pesar de su condición de bastardo el amor que profesaba a su padre, don Rodrigo Seijas, señor de San Paio, era lo que le daba fuerzas y esperanza en que ocurriese pronto el anhelado reencuentro. Hasta se había jugado la vida escalando riscos para poder conseguir una cría de halcón que sería su presente de bienvenida.
Pero llegan noticias de Oriente Medio, su padre no va a volver, y esto desencadena una serie de acontecimientos, como la expulsión del hogar por parte de su hermanastro. En estas condiciones, y con espíritu medieval inicia una larga travesía, que como todas las de la época, se sabe el momento en que empiezan pero no se tiene la mínima certeza de que se vaya a alcanzar el destino deseado, más aún cuando se va a recorrer la mitad del mundo conocido en ese momento.
Desde la tierra donde se encontraba el Finis Terrae comienza una andadura que le llevará, atravesando los Pirineos, a la ciudad de Venecia. Desde allí tendrá su punto de partida la segunda parte del viaje, cruzar el mar Mediterráneo para poner los pies en el mismo suelo en el que se encontraban batallando los cruzados, y donde su padre había estado. Quizás la principal provisión de fuerzas para abordar el viaje sea la venganza, un sentimiento que alberga en su corazón y que le convertirá en un héroe.
De ahí, de esa heroicidad, de esa peripecia viajera, de los innumerables peligros y hazañas que vive Laín se alimentará Martín Códax, que aparece en esta novela en su faceta propia de trovador, de relator de historias a la usanza medieval.
Francisco Narla (Lugo, 1978) más allá de ofrecernos una novela histórica –ganadora del I Premio Edhasa de Narrativas Históricas-, recupera las historias de las grandes hazañas, del mítico vivir y peregrinar del medioevo, de las gestas y de aquellos que las contaron para que hayan llegado hasta nuestros días. Sin duda alguna, no es únicamente una novela histórica más.