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EDITORIAL

Albert Rivera debe esperar

miércoles 16 de mayo de 2018, 09:20h

Como proponíamos en nuestro último editorial, los tres partidos constitucionalistas están obligados a formar un frente común para abortar el redoblado desafío secesionista. PP, PSOE y Ciudadanos, que conforman una abrumadora mayoría de la soberanía nacional representada en el Parlamento, tienen que olvidarse de los intereses electoralistas y llegar a un acuerdo conjunto.

Ha acertado Rajoy al convocar a Pedro Sánchez y a Albert Rivera inmediatamente después de que Quim Torra fuera investido presidente de la Generalidad con un discurso golpista, en el que proponía resucitar el “procés” para construir la República independiente de Cataluña.

El comunicado conjunto, tras el primer encuentro entre el presidente del Gobierno y el secretario general del PSOE, es elocuente: “dada la situación creada con la investidura del nuevo President de la Generalitat, su discurso político frentista y el carácter xenófobo de sus manifestaciones públicas, el Gobierno, el Partido Popular y el Partido Socialista se han comprometido a ofrecer una respuesta pactada y proporcional…Ambos han coincidido en rechazar cualquier intento de poner en marcha estructuras políticas distintas a las únicas válidas, que son aquellas contempladas en la Constitución y el Estatuto de autonomía de Cataluña”. Concluye el comunicado:”El Presidente del Gobierno y el Secretario General del PSOE han acordado la defensa de la concordia civil, la legalidad vigente, la Constitución Española, la Soberanía Nacional y la Unidad de España”.

El acuerdo es clarividente. El Gobierno y el principal partido de la Oposición están decididos a reactivar el artículo 155 en cuanto el nuevo presidente de la Generalidad intente saltarse la ley. Pero como también decíamos en nuestro último editorial, el mandato del Senado obliga a Rajoy a levantar el artículo 155 cuando se forme el nuevo Gobierno de la Generalidad. Pero nada le impide reactivarlo en cuanto el Ejecutivo de Quim Torra amague con saltarse la ley.

Aunque Albert Rivera tiene razón al criticar al Gobierno por una aplicación descafeinada del mandato constitucional, se equivoca al exigir demagógicamente que se prorrogue el artículo. Su partido ha firmado un acuerdo que impide esa posibilidad. El líder de Ciudadanos intenta obtener rédito electoral, animado por la histórica victoria de Inés Arrimadas en las elecciones catalanas y la espectacular escalada en la intención de voto del partido en todas las encuestas.

Es verdad que Rajoy ningunea a Rivera y prefiere pactar con Sánchez. Pero en esta ocasión, también le ha convocado a La Moncloa y mañana se reunirán para tratar el desafío secesionista. Los evidentes aciertos de Ciudadanos al plantar cara a los secesionistas, que han convertido a la brillante y valiente Inés Arrrimadas en la gran líder de la Oposición en el Parlamento catalán, no deben impacientar al líder de Ciudadanos. Ahora se trata de desbaratar el redoblado desafío secesionista de Quim Torra. Y Albert Rivera mejor que nadie puede exigir reactivar, que no prorrogar, el artículo 155 para desmantelar hasta el final las estructuras secesionistas que copan la Administración catalana, evitar la letal propaganda de TV3 y esperar a convocar nuevas elecciones. Este jueves tiene la oportunidad de convencer al presidente del Gobierno de las medidas para afrontar el nuevo intento de golpe de Estado de Quim Torra. Pero el líder de Ciudadanos debe tener paciencia. Si no se equivoca, y con toda justicia, puede ser el próximo presidente del Gobierno. Pero si se precipita, se puede estrellar.

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