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MASTERS 1.000

Djokovic despierta pero Nadal se impone y jugará la final de Roma | 7-6 y 6-3

sábado 19 de mayo de 2018, 17:14h
El balear terminó por imponerse, tras el desempate inicial, en el duelo estrella del torneo.

Cuando Rafael Nadal tumbó a Fabio Fognini en los cuartos de final del Masters 1.000 de Roma, este viernes, todavía no sabía quién iba a ser su rival en las semifinales. Novak Djokovic y Kei Nishikori se disputarían el escaño, resultando el balcánico vencedor. Aún así, le preguntaron al balear contra quién prefería jugar. Respondió lo siguiente: "Para ser honesto, prefiero no jugar contra él (Djokovic). Es uno de los mejores de la historia, no cabe duda. No soy como esos (jugadores) que dicen 'sí, quiero medirme con él'".

"Si luego tengo que enfrentarle, doy lo mejor de mí para ganar como siempre he hecho en mi carrera. Pero obviamente, prefieres tener rivales más fáciles que un gran jugador como Novak", recalcó el zurdo legendario que finalmente hubo de medirse al renacer recién estrenado del que fuera número 1 tras Federer. "Significa mucho para mí volver a jugar una semifinal. La última vez era quizás antes de Wimbledon, en un torneo pequeño. Es lo que estaba esperando. Obviamente no quiero parar y mañana contra Rafa será un nuevo desafío en tierra", confesó el serbio antes de prometer que "obviamente soy distinto con respecto a cuando ganaba a Nadal en tierra, pero tengo confianza en mí mismo, saltaré al campo para ganar".

Y cumplió esta advertencia en el arranque del duelo. No obstante, el envite nació y se desarrollaría con un aspecto igualado entre dos de los referentes en el tenis mundial del presente siglo. Salió a la pista con su estilo directo y agresivo, pleno de ritmo. Recogió con prontitud dos bolas de break que el manacorí supo conjugar. Entró en calor Rafael después de efectuar un movimiento escurridizo y llegó a colocarse 4-2. Mas, el intento de español por escaparse se topó con 'Nole', que aguantó el tirón y llegó a forzar el tie-break.

Y en la tensión propia de un desempate con aspecto de punto de inflexión emergió el Nadal más eficaz para apuntarse el primer punto de la batalla. Bajo el caluroso ambiente y la exigencia que implantaron ambos, los dos jugadores se batieron en un cara a cara del que el favorito alcanzó a escapar con un parcial de 7-4 que daba carpetazo a un primer periodo delicioso. Que duró la esclarecedora cifra de una hora y doce minutos.

A partir de ahí se le atravesó a Djokovic un desafío aún mayor, pues habría de mantener la convicción en este titubeante 2018 para ir ganando objetivos en pos de la remontada ante el 'Rey de la tierra'. No lograría proseguir con el desempeño firme y rebosante de concentración, hecho que le costó ceder un break con rapidez en la manga decisiva. El emblema español se dispuso, en esa altura de esfuerzo, a gestionar la brecha valiosa arrancada.

El de Belgrado no tiraría la toalla y en la aproximación a Roland Garros pretendió efectuar una declaración de intenciones. Defendió su servicio para fijar el 4-3 desfavorable antes de la recta postrera y exigió al número 2 de la ATP en el saque, empujándole a un deuce jugado con el nivel de tensión y de tenis tocando techo. Pero Nadal consiguió salir de la encerrona sin ofrecer una bola de break y firmó el 5-3 que le allanó el viaje a la final en el Foro Itálico. La digna actuación del serbio no le bastó, aunque sí constituye un paso adelante en su resurgir de las últimas semanas.

La tercera pelota de partido fue amortizada por el mejor jugador que jamás haya competido sobre arcilla (406 victorias por 36 derrotas), con ruptura mediante. De este modo, el primer favorito y campeón en Roma en 2005, 2006, 2007, 2009, 2010, 2012 y 2013, salió ganador de una guerra mental y física que se estiró durante una hora y 56 minutos, ampliando a 10-0 su sensacional marca en las semifinales disputadas en la capital italiana. Además, firmó su triunfo número 25 en los 51 duelos directos que ha mantenido con el balcánico.

El clásico del tenis moderno devolvió al zurdo a la final romana cinco años después de su última comparecencia (2013). La notable mejoría del jugador de Belgrado no pudo ampliar su racha refrescada. "Rafa fue simplemente mejor en los momentos importantes, supo jugar los golpes correctos y mereció ganar, fue mejor. Pero no creo que haya habido mucha diferencia (con Nadal), lo que es grande para mí porque Rafa es el mejor de siempre en tierra y está en gran forma", admitió al término del envite. Eso sí, se va de la ciudad eterna con buena perspectiva: "Es un proceso mental, necesitas jugar partidos para recuperar confianza contra los mejores del mundo. Nunca me enfrenté a esta situación, pensaba que no tardaría mucho para volver (al máximo), pero pasó lo contrario. Pero en los últimos tres meses nunca me he sentido mejor".

Y el tenista balear encarará el duelo por el trofeo ante el vencedor de la semifinales que van a disputar Alexander Zverev y Marin Cilic, dos Top-10 del tenis mundial. Reforzado. "Fue un buen partido. La diferencia fue de pocos puntos. Jugué un buen partido e hice pocos errores. Jugué con la determinación correcta los momentos importantes", expuso el español para aclarar que "para mí lo más importante es ganar Roma, en términos de satisfacción. He venido para tratar de ganar un título importante. Luego, si vuelvo a ser número 1 es algo grande, pero mi motivación es ganar el torneo".

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