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JORNADA 38

El Real Madrid empata ante el Villarreal y despega hacia la final de Kiev | 2-2

El Real Madrid empata ante el Villarreal y despega hacia la final de Kiev | 2-2
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sábado 19 de mayo de 2018, 22:34h
Primer acto soberbio de un equipo mejor equilibrado con Isco y Bale. La prueba de Zidane salió redonda en la despedida, como terceros, a LaLiga. Por Diego García

El Estadio de la Cerámica fue interpretado por Zinedine Zidane como el campo de pruebas de cara a la final de la Liga de Campeones de la próxima semana. Sin nada en juego, Real Madrid y Villarreal se batieron en un duelo desprovisto de la intensidad competitiva que ha tenido esta rivalidad en citas precedentes. Así, el técnico galo dibujó un 4-4-2 en el que Isco volvió a la posición de mediapunta, escoltado por Casemiro, Kroos y Modric. Bale y Ronaldo serían las referencias ofensivas de un once en el que debutó Luca Zidane como portero. Y Carvajal entró en la titularidad para ganar rodaje antes de Kiev.

Javier Calleja, por su parte, entregó la alternativa a los menos habituales. Andrés se colocó bajo palos, Bonera y Álvaro como centrales, Marín en el rol de lateral zurdo, Soriano y Javi fuego en la medular y Sansone y Ünal hicieron de puntas. Sólo permanecieron Fornals, Mario y Rodri en un escuadrón que adolecería de creatividad y fluidez en la salida de pelota al no jugar Manu Trigueros. En consecuencia, la apuesta madridista por presionar a toda cancha y aglutinar la posesión le salió a la perfección.

Los de Chamartín sufrieron un susto precoz: Ramos cometió un error en la salida combinada del juego y Ünal perdonó la ocasión imprevista -minuto 3-. Pero el paso de los minutos tradujo a este brete como anécdota dentro del guión autoritario de los visitantes. Los terceros clasificados de LaLiga implementaron un sistema de asociación entre líneas, con fluidez en el paso de la horizontalidad hacia la verticalidad, que rimado con la energía tras pérdida confeccionó el total control del primer cuarto de hora.

En ese tramo resplandeció Isco como engranaje necesario y las combinaciones perpetuas devinieron en tres llegadas que avisaron al Submarino. Sergio Ramos, Bale y Ronaldo efectuaron tres remates entre los minutos 5 y 7. El latigazo del luso propició la intervención urgida de Andrés y fue el preludio de la recogida de fruto del planteamiento dominante de Zidane. No obstante, la guinda a la maniobra de ambición de pastoreo en ambas fases del juego cultivó un encierro local que amortizaría la versión comprometida del coloso. En el minuto 11, el Balón de Oro cedió para que el galés marrara, pero Bale no fallaría en el 12. Culminó con categoría una falta sacada con rapidez por sus acólitos.

No mutaría el paisaje tras el golpe. Es más, con el equilibrio y el trabajo por bandera, el Madrid se hizo más grande y no dio permiso al Villarreal para amontonar contragolpes. Los levantinos no conectarían con sus delanteros y sólo el balón parado les dio respiro. Porque la concentración de todas las piezas capitalinas era total, como si entendieran que esta 38ª jornada fuera la rampa de despegue hacia la final ante el Liverpool. En el repliegue, Bale fluctuaba como ayudante de Marcelo, desenchufando a Fornals y, quizá, practicando la neutralización de Salah.

Con el compás por los suelos, Ronaldo y Ünal trataron de abrir sus cuentas particulares -minuto 24- antes de que Casemiro chutara desde media distancia y Fornals creara la llegada más nítida de su colectivo. El mediapunta se sacó un zurdazo que lamió la madera madrileño en el 31, pero acto y seguido el club de Zidane sentenció un primer acto sin peros. Cristiano hizo el 0-2, de sencillo cabezazo a las mallas tras el pase delicioso de Marcelo -con el exterior del pie y tras combinar con Isco-.

Los de Calleja quedaron constreñidos a ser sujeto pasivo de la presentación coral más pulida de la entidad de Concha Espina. Y Modric y Ronaldo volvieron a disparar sin éxito antes de que Bonera tapara el remate en franquía de Isco. En el 43, Andrés voló para sacar de la escuadra el relámpago de Kroos y los futbolistas se encaminaron a vestuarios con el claro concepto de la disparidad de compromiso como parámetro determinante del resultado y la dinámica de soliloquio visitante.

Los castellonenses volvieron al verde en la reanudación demostrando una actitud más efervescente. Subieron líneas y complicaron a la escuadra en ventaja de forma sostenida. Pasó el finalista de Champions a ceder metros y abrazar la transición. Y el acelerar del Villarreal logró forzar a Luca Zidane, con tiros de Sansone, Rodri y Ünal. Y en el 57, el estratega que ha vuelto a meter al Submarino en Europa League ejecutó una sustitución exótica, retrato de los tiempos: se fue Javi Fuego, trabajador incansable del balompié nacional y entró el saudí Salem, para alborozo e hilaridad del respetable. Benzema y Lucas Vázquez sentaron a Ronaldo y Modric, confirmando la relajación capitalina.

Sergio Ramos conjugaría, bajo palos, el remate de Ünal tras una maravilla de Sansone. Las líneas madridistas no estaban tan juntas y Rodri y Soriano crecieron. Roger Martínez tomaría el lugar del delantero otomano antes del cuarto de hora postrero, en un decantar de revoluciones mínimas madrileñas que el punta italiano anheló aprovechar con un intento sorpresivo, casi desde el ecuador del terreno. Y el colombiano haría diana -minuto 72-, añadiendo picante al desenlace.

Sacó la cabeza algo el Madrid con la contra conducida por Lucas Vázquez y rematada sin éxito por Benzema -minuto 74-. Calleja quemó las naves supliendo a Fornals e inyectando el desbore de Samu Castillejo. Visto lo visto, tenía hueco para ir a por las tablas. Los de Zidane, que habían negado retomar el timón, redujeron su variedad a la veta del contraataque. Su cabeza, desde la subida del telón del segundo acto, voló de Vila-Real. Kovacic participó (por un Isco de más a menos) de la trama que en la recta final pretendieron congelar con más posesión. Los amarillos pugnaban contra el cansancio y en el 86 fijaron el merecido 2-2. Rodri inventó un pase que desnudó la descoordinación de la linea defensiva rival y Castillejo batió a Luca con calidad y sin oposición. Andrés negó a Benzema el gol sobre la bocina y Lucas Vázquez mandó fuera la última. En definitiva, reparto de optimismo: los locales saborearon el valor de su orgullo y los visitantes, la eficacia colectiva -hasta que se desconectaron-.

- Ficha técnica:

2 - Villarreal: Andrés, Mario, Bonera, Álvaro, Adrián Marín, Rodri, Javi Fuego (Salem, m.57), Soriano, Fornals (Samu Castillejo, m.77), Sansone y Enes Ünal (Roger Martínez, m.66).

2 - Real Madrid: Luca, Carvajal, Ramos, Varane, Marcelo, Casemiro, Kroos, Modric (Lucas Vázquez, m.62), Isco (Kovacevic, m.73), Bale y Cristiano (Benzema, m.62).

Goles: 0-1, m.11: Bale. 0-2, m.32: Cristiano Ronaldo. 1-2, m.72: Roger Martínez. 2-2, m.85: Castillejo.

Árbitro: Sánchez Martínez (Colegio murciano). Mostró tarjeta amarilla a los locales Álvaro, Samu Castillejo y Salem y a los visitantes Modric, Casemiro y Kroos.

Incidencias: partido correspondiente a la última jornada de la Liga Santander disputado en el estadio de La cerámica ante 18.891 espectadores.

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