www.elimparcial.es
ic_facebookic_twitteric_google

ETAPA 19

Chris Froome gana la decimonovena etapa y es líder

viernes 25 de mayo de 2018, 17:48h
Actualizado el: 26 de mayo de 2018, 18:59h
El británico, que encaraba esta etapa como líder de la general, se hundió en la subida al Colle delle Finestre y acumuló un retraso respecto a Froome que roza los 30 minutos. Clasificación.

Al final despertó de su letargo. Chris Froome ha sollozado durante dos de las tres semanas de la edición 101 del Giro de Italia, llegando a acumular más de cuatro minutos de desventaja con respecto al líder. En los días iniciales, en los que cedió más de un minuto en territorio hebreo, imploraba viajar al Bel Paese para renacer. Aún así, tardaría más de lo pronosticable en desperezar su punto de forma y recalcar que era cierto el pronóstico que anunciaba una lucha entre él y Dumoulin por la maglia rosa. Pero lo ha hecho en el momento clave.

Este viernes, en la decimonovena etapa entre Venaria y Bardonecchia, el líder del Sky se vistió por vez primera comno líder. A falta de dos días para la llegada a Roma y tras haber realizado una exhibición épica. El británico interpretó la senda de alta montaña como el escenario para asaltar el cielo. Atacó a 82 kilómetros de la línea de meta, sabedor del desnivel total que amontonaba un día en el que se despelagaban las ascensiones al Colle de Lys, Colle delle Finestre, Sestriere y Jafferau.

De este modo, Froome le puso el lazo a la etapa reina, tras susurrar esta explosión cuando ganó en el Zoncolan. En ese coloso ya gritó protagonismo, aunque pagaría el efuerzo en las siguientes jortnadas, pero ahora ha ejecutado tal estacazo a sus oponentes que todos le condecoran ya como el más fuerte de los que aspiran a la clasificación general. Y es que Simon Yates redondeó su desplome cediendo cerca de 30 minutos y Tom Dumpoulin quedó con 40 segundos de desventaja.

Así las cosas, junto al keniata los dos grandes beneficiados de este memorable esfuerzo fueron Richard Carapaz y Thibaut Pinot. Ellos completaron el podio del día, resultando el francés tercero en la general y el ecuatoriano del Movistar a algo más de un minuto del tercer cajón. Las dudas que repentinamente arrastró Yates se confirmaron en la subida al Colle delle Finestre, la "Cima Coppi" de esta edición con 2.178 metros. Ese fue el punto que enterró sus opciones. Pasó de paladear la gloria a sufrir para entrar en el top-10.

Con Torino como provincia de acogida, la etapa 19 que ha puesto patas arriba la relació de fuerzas partió con un intento de fuga conformado por 22 corredores entre los que figuraban, entre otros, el español Luis León Sánchez y los colombianos Sergio Henao y John Atapuma. Cuando se atravesaron los 60 kilómetros de camino bordeaban los 50 segundos de brecha con respecto a un pelotón que se vería exigido hasta el extremo en lo venidero. En el entretanto Fabio Aru, uno de los favoritos en los augurios, anunció su retirada después de un decepcionante desempeño (era 27º en la general).

Pasaron las subidas y bajadas y sólo 'Luisle' aguantó con margen de maniobra cuando todos encararon la "Cima Coppi". Pero en las rampas del 14% de este muro sería cazado. Y en los 18.5 kilómetros del Colle delle Finestre se descolgó Yates, abatido por el cansancio. Entonces, Froome y Dumoulin olieron sangre y tiraron hacia adelante. Restaban 80 kilómetros y el corredor del Mitchelton padecía la impotencia en grado sumo. Se le escaba todo de un plumazo. Y con un mundo por recorrer. En ese paisaje despegó Froome.

Lo hizo en los siete kilómetros postreros de la Colle delle Finestre, con Dumoulin y Pozzovivo aguantando. Hicieron cima con 19 minutos y 27 segundos sobre el líder venido a menos. En el horizonte cabían otro par de ascensiones exigentes (55 kilómetros) y un cuerpeo entre los dos candidatos supervivienbtes que se sadó en favor de Froome. El neerlandés sacaba más de dos minutos al británico, pero en lugar de guardar se enzarzó en una orgullosa pelea de la que salió herido.

El cuatro veces ganador del Tour de Francia impuso su clase y tomó la cabeza de carrera con mano de hierro. Gestionó sus ventajas en Sestriere y llegó a la ascensión final, Jafferau, con 3 minutos y 10 segundos sobre un Dumoulin que venía comandando el grupeto de perseguidores en el que también viajaban Thibaut Pinot, el colombiano Miguel Ángel López y el ecuatoriano Richard Carapaz. En meta, Froome pasó de estar dos minutos y 54 segundos en desventaja con respecto a Dumoulin a sacarle 40 segundos.

Todo un zarpazo que, salvo hecatombe, le permitirá ampliar su palmarés a pesar de seguir estando bajo investigación por el positivo registrado en la pasada Vuelta. La pugna por el podio y el maillot de mejor joven aliñarán, además, la jornada de este sábado (218 kilómetros entre Susa y Cervinia, con tres puertos de primera categoría y llegada en alto). Lo que ha quedado claro es que la corsa mantiene su particular concepción del espectáculo con éxito.

"Mañana será otro día difícil, pero mis piernas estarán cada vez mejor con el pasar de los días. Creo que nunca había atacado a 80 kilómetros de la línea de meta en mi carrera. He corrido solo y he llegado hasta el final. El equipo hizo un trabajo fantástico para permitirme hacerlo. Primero debíamos alejarnos de Yates y luego huir de Dumoulin. Para pasar de la cuarta a la primera posición (en la general) no podía esperar la última subida. El Colle delle Finestre era el sitio perfecto para atacar", dianosticó el líder del Sky.

¿Te ha parecido interesante esta noticia?    Si (4)    No(0)

+
0 comentarios