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ETAPA 21

Giro. Chris Froome, I de Italia, pasea triunfal su primer cetro transalpino

domingo 27 de mayo de 2018, 18:59h
Actualizado el: 28 de mayo de 2018, 19:15h
La etapa final, por las calles de Roma, condecoró la victoria parcial del velocista Sam Bennett. Clasificación.

Lo consiguió. Chris Froome despertó a tiempo para conquistar su primer Giro. El británico sólo llevó la maglia rosa tres días. Los últimos. Los más importantes. Tras un inicio de carrera pobre, que llegó a depararle una desventaja superior a los cuatro minutos con respecto a Simon Yates y más de tres y medio por debajo de Tom Dumoulin, el líder de Sky dibujó un renacer que asomó con su victoria en el Zoncolán y que se constató en una última semana que deja en la retina una exhibición de rango histórico en la etapa reina (un ataque de más de 80 kilómetros).

"Ha sido una victoria increíble. Este Giro es brutal, miren lo que ha pasado este sábado a (el francés, Thibaut) Pinot", explicó el keniata en relación con la deshidratación que llevó al ciclista francés al hospital, cuando ya cedía más de media hora con los favoritos y veía cómo su posición de podio se desplomó en la última etapa de montaña. Un día antes fue Yates, la sorpresa de la carrera junto al colombiano Miguel Ángel López (tercero en la general) y el ecuatoriano Richard Carapaz (rebelde promesa de Movistar y cuarto en la clasificación).

Este domingo Froome alzó los brazos como anhelaba cuando se propuso asaltar la corsa italiana. La única grande que le faltaba después de haber celebrado cuatro Tours de Francia (2013, 2015, 2016 y 2017) y la Vuelta a España 2017. Esta alegría supone un oasis delicioso para un corredor que sigue siendo investigado por el positivo por salbutamol registrado en la pasada edición de la carerra española. Desde encontes, ideó un plan de entrenamiento por el que aspira a hacer doblete en Roma y París.

Cuando faltaban 50 kilómetros para el final de la edición 101 del Giro, los corredores pidieron a la organización que estableciera una neutralización de siete vueltas al circuito, ya que las consideraban demasiado peligrosas para competir. Y los gestores de la prueba aceptaron. El británico, como patrón del pelotón (y ganador también del maillot de mejor escalador) fue el encragado de transmitir el sentir de sus colegas a los directores de carrera, que aceptaron la solicitud y convirtieron a Froome en campeón formal.

Fue suficiente la ventaja de 46 segundos que cultivó sobre Dumoulin, segundo en el podio romano y defensor del título que pereció en las rampas y no lució como pronosticaban los analistas en la lucha contra el crono. Finalmente, la etapa postrera de 115 kilómetros se desarrolló con menos tensión de lo esperado, por el brete descrito. Mas, los equipos de los velocistas trabaron una batalla con los escapados que sobrevivían a 30 kilómetros para cruzar la meta final (Juul-Jensen y Kuznetsov).

Pello Bilbao culminó como el mejor español. El corredor vasco logró una meritoria sexta plaza, a 11:50 de Froome. Y es que el representante del Astana fue el único de los corredores nacionales que pudo volar en solitario, sin tener que exprimirse como gregario de los intereses de sus fefes de fila. Esto le ocurrió a Mikel Nieve, el excelente escalador que toda vez que Yates se hundió soltó sus amarres y se proclamó ganador en la subida a Cervinia. Arrancando la única etapa con color español.

Por el camino quedaron Esteban Chaves y Fabio Aru, dos corredores llamados a pelear por diluir el cacareado tú a tú entre Froome y Dumoulin. Ambos se quemaría temprano, siendo víctimas de apagones repentinos que les alejaron de la cima tanto en el terreno rompepiernas como en montaña. El colombiano (ganador de la sexta etapa) tuvo el pundonor como para acabar el esfuerzo y bajarse de la bici en la capital italiana, pero la promesa transalpina, que no acaba de corresponder con ese estatus, no quiso padecer más alejado de los focos y abandonó antes de tiempo. En el fondo de la clasificación.

Rohan Dennis fue el dominador en las contrarrelojes que se disputaron (ganó las dos) y Elia Viviani venció la guerra por la maglia ciclamino, en un sensacional cuerpeo con el otro sprinter destacado, el irlandés Sam Bennett. El primero firmó una cosecha de cuatro etapas y el segundo se alzó con tres victorias parciales. En todo caso, el Quick Step prosiguió con su 2018 imperial, ya que a los triunfos de Viviani se unió el del todoterreno alemán Maximilian Schachmann. Y el Sky se hizo con la clasificación por equipos. En definitiva, una temporada más el Giro gritó ser la carrera por etapas más espectacular que contiene el circuito UCI Pro Tour.

Los 10 últimos kilómetros, la vuelta postrera del circuito planteado entre las ruinas del imperio romano, arranaron con un ritmo exigente propulsado por los trenes con llegadores hambrientos. El mencionado Quick Step lideró la captura de los fugados pero una salida de cadena de Viviani les desestabilizó el vuelo. Tomó el testigo a su dominio, por tanto, un correcalles en el que saltaban peones (el más nombrado fue el arranque de Tony Martin). El Bora de Bennett asumió la responsabilidad de la nueva y exitosa neutralización, desplegando el paisaje para la llegada masiva con dos kilómetros y medio por delante. Y el derroche valdría la pena, pues Bennett ganó la partida a Viviani en el colofón a este mayo intenso de ciclismo.

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