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BALONCESTO

NBA. La explosión de Curry y Thomson rebasa a Harden: habrá séptimo entre Warriors y Rockets

domingo 27 de mayo de 2018, 20:58h
Actualizado el: 28 de mayo de 2018, 19:15h
La eliminatoria más esparada en este año está respondiendo a las expectativas.

La baja de Chris Paul fue demasiado para los de Houston. A pesar de que llegaron a ir ganando por 17 puntos en los dos primeros cuartos del duelo. En esa primera mitad conectaron más puntos al contraataque que en cualquier otro partido de las finales de la Conferencia Oeste, James Harden estaba volando en la anotación (tras su 0 de 11 en triples del duelo precedente) y, además, los secundarios respondieron ante la inactividad defensiva y dudas en ataque de los Warriors. Kevin Durant, su ancla, estaba naufragando y el resto de piezas padecían un apagón que dejó al Oracle Arena congelado al descanso (perdían por 51-61).

La salida tejana en el cuerto inicial constituyó una exhibición de personalidad. Arrasaron a la timorata labor de achique californiana, con un parcial amenazante de 22-39. No alcanzaron los pupilos de Steve Kerr a recuperar las sensaciones hasta que ek experimentado técnico les apretó las clavijas en el vestuario. Porque en el tercer cuarto la dirección del viento cambió y el envite sufrió una metamorfosis absoluta. En la reanudación los Warriors se comprometieron en ambas fases del juego y su armamento afiló el tiro. Comenzaron con un 13-0 que avisaba de lo venidero y se puesieron en ventaja con otro parcial de 9-0.

El toque de corneta estuvo liderado en ataque por Klay Thompson (35 puntos, 9 de 14 en triples) y Stehp Curry (29 puntos, cinco triples, 9 asistencias y 7 rebotes). Los 'splash brothers' resurgieron cuando a su escuadrón le faltaba fe y los triples brotaron para amplagar los nervios y convertir el padecimiento en un paseo por la catarsis que deja en cuestión el favoritismo de los Rockets para llegar a las Finales. La inercia se modificó tanto que el péndulo pasó de la campanada del esquema de Mike D'Antoni a la paliza de los vigentes campeones.

Se rehicieron los de la bahía de San Francisco, sobreviviendo a su primer partido eliminatorio, con una exhibición de potencial en ambos aros. El tercer cuarto se saldó con un imperial 33-16. Al esfuerzo de los triplistas se sumó el de Kevin Durant (23 puntos, 7 rebotes y 4 asistencias) y el de un Draymond Green excelso en la distribución y el achique (cuatro puntos, 10 rebotes, 9 asistencias, 4 balones y 5 tapones). Junto a ellos, aportaron físico Jordan Bell, David West y Shaun Livingston. La lesión de Iguodala no se notó tanto y, además, ala tribuna festejó el regreso de Patrick McCaw.

En el cuarto periodo se acabó de romper la relación de fuerzas. Harden (32 puntos, 7 rebotes, 9 asistenciasy 40 minutos) acabó cansado y anulado. Trevor Ariza (14 puntos) y PJ Tucker flaquearon y Eric Gordon falló prácticamente todo lo que tiró desde que volvió del camarín. No le sentó bien la titularidad en detrimento de Paul y se quedó en 19 puntos. Clint Capela mantuvo sus ratios en lo que respecta a rebotes (15), pero sus colegas no le encontraron en la pintura (2 puntos). Y sólo Gerald Green mantuvo su producción (11 puntos) cuando se le necesitó.

El último cuarto zanjó el pelaje del desenlace. Los Rockets embocaron 9 puntos y cedieron 31. El 115-86 postrero no sólo redundó en la mayor variedad de armas de los defensores del anillo, sino que ha podido ejercer como rampa de lanzamiento de Curry y Thompson, titubeantes hasta este peldaño de la eliminatoria. El séptimo partido, que se jugará en el próximo lunes en el Toyota Center de Houston, marcará la cima de esta deliciosa serie en la que las alternativas y la influencia de los lesionados están empatadas.

Al final del enfrentamiento, Klay Thompson, MVP de la fecha, reflexionó sobre lo vivido: "La realidad dentro del equipo es que nadie quería acabar la temporada de la manera tan pobre como jugamos en la primera mitad. El objetivo estaba claro y no era otro que el forzar el séptimo partido y eso es lo que logramos". Steve Kerr, su acuciado entrenador (está sufriendo de lo lindo para ajustar su defensa a los aclarados a Harden Paul y Gordon), sintetizó que "salimos a ganar y no dimos esa impresión en el primer cuarto, cuando nos hicieron un parcial de 22-39. Pero luego todo cambió gracias al protagonismo de Thompson, que fue decisivo".

En la delegación tejana tomó el micrófono James Harden. El astro zurdo expuso que "sabíamos la dificultad que era enfrentarnos a los Warriors, actuales campeones de la Liga, y por lo tanto el llegar al séptimo partido es algo normal". "Dependemos de nosotros mismos y esperamos tener a Chris Paul con el equipo", declamó para despedirse ofreciendo su diagnóstico: "Ellos tenían la obligación y la necesidad de ganar en su campo, ahora nos toca a nosotros hacer lo propio en el Toyota Center. Lo más importante es que sabemos lo que tenemos que hacer de cara a conseguir la victoria". "Nada cambia para nosotros. Sabemos lo que tenemos que hacer", sentenció.

El preparador D'Antoni señaló que "lo mejor, con seguridad, sería que Paul pudiese incorporarse al equipo y jugar al máximo de sus posibilidades, pero eso es algo que en este momento no podemos precisar. Lo que si debemos tener muy claro es que el futuro del equipo está en nuestras manos, en función de lo que hagamos en el próximo partido". "Sabemos que eso hubiese sido ideal, pero los Warriors reaccionaron muy bien y Klay Thompson comenzó a encestar los triples, sin que nuestra defensa hiciese los ajustes correspondientes", argumentó antes de rubricar que "será emocionante, con toda la ciudad que se volcará a darlos su apoyo completo".

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