Ha obtenido la ciudadanía israelí, estatus que le permitirá acceder a territorio británico sin necesidad de ese permiso.
El Chelsea ganó 19 de mayo la FA Cup ante el Manchester United de Jose Mourinho. Lo hizo sin la presencia en el palco de Wembley de su dueño, Roman Abramovic. Esta exótica circunstancia obedeció a un asunto de tipo diplomático, ya que Reino Unido decidió no renovar el visado de estancia en el país del multimillonario ruso. El diario Financial Times desveló que el Ejecutivo dirigido por Theresa May tomó al duelo de los 'blues' como uno de los sujetos pasivos de la tensión con el Kremlin a raíz del envenenamiento del espía Sergei Skripal.
Londres le negó el permiso de residencia a Abramovich e, inmediatamente, éste tuvo que salir del país. La tarjeta caducó en abril y el proceso de renovación se ha ido retrasando de forma explícita hasta llegar al punto de hacer insostenible el decantar. Por tanto, el arquitecto del equipo que ganó la cinco Premier Leagues, cinco FA Cups, una Champions League y una Europa League ha sido obligado a exiliarse. Sin que ni el Ministerio del Interior británico ni la compañía que gestiona los activos del magnate ruso en las islas -Millhouse- den más explicaciones.
Por ende, el propietario del club de Stamford Bridge ha elaborado una estrategia que, de momento, le estaría dando resultados. Eligió Israel como destino de partida para reemprender del camino de vuelta a la City. En el país hebreo compró el hotel boutique Varsano, una propiedad sita en Tel Aviv y que pertecene al barrio de Neve Tzedek. Él es el propietario que tomó el testigo del marido de la actriz israelí Gal Gadot y ese lugar está siendo acondicionado para que Abramovic establezca allí un hogar provisional.
De origen judío, el magnate también ha elegido al territorio israelí porque en esa nación tiene oficinas la empresa de tecnología StoreDot, de la que es uno de los inversores capitales por medio de la gestora Millhouse Capital. Tras aterrizar se convirtió en el ciudadano más rico del país, con una tarjeta de visita que alcanza los 11.500 millones de dólares, según datos de la revista Forbes. La revista de negocios local Globes Israel's Business Arena ha confirmado este dato, precisando que Eyal Ofer ha sido desbancado de ese trono (con sus 9.300 millones de dólares).
Con ello, el Gobierno de Netanyahu ha acogido a Abramovich con la mejor de sus sonrisas: ha acordado regalarle una exención fiscal de impuestos a las ganancias en el exterior durante los próximos diez años. Durante ese intervalo de tiempo tampoco habrá de enfrentar la fiscalización de las autoridades. En pocas palabras le han dado un cheque en blanco como agradecimiento por su llegada. Está exento de justificar ante las autoridades del origen de los ingresos que realice.
Y, claro, con ese paquete acolchado ha venido, también, la ciudadanía irsaelí. Sólo han pasado unos días desde que pusiera sus millones en esa nación e iniciar alos trámites para recibir la nacionalidad, pero ha sido tiempo más que suficiente para que el plan dibujado en su salida forzada de Gran Bretaña haya tenido éxito. Y es que la posesión del pasaporte de Israel le permitirá entrar en el Reino Unido sin necesidad de solicitar un nuevo visado o la renovación del mismo. Jaque mate, habrá pensado.