El apoyo del PNV a la moción de censura del PSOE convertirá mañana a Pedro Sánchez en el nuevo presidente del Gobierno. Con 84 escuálidos escaños, pero el apopo de la extrema izquierda de Podemos, de los partidos separatistas catalanes que intentaron el golpe de Estado, de los proetarras de Bildu y, al final, de los nacionalistas vascos, el candidato socialista puede cumplir el sueño de ser presidente del Gobierno Frankenstein, como acertadamente lo llamó Pérez Rubalcaba.
El discurso de Pedro Sánchez para intentar ganar la moción de censura que le llevaría a la Presidencia del Gobierno solo puede calificarse de temerario. El único objetivo de su intervención se ha basado en lograr el apoyo de los separatistas catalanes y del PNV, los votos que necesitaba para ser investido.
Ha intentado seducir a los nacionalistas vascos con una afirmación escandalosa: que está dispuesto a mantener los Presupuestos Generales del PP, a pesar de que el PSOE los rechazó con rotundidad por “insolidarios e injustos” entre otros muchos calificativos. Pero Pedro Sánchez no ha tenido reparos en hacerlos suyos por la imperiosa necesidad de asegurar el apoyo del PNV, que al final ha logrado, para ser investido presidente, pues para los nacionalistas vascos supone un requisito imprescindible por las muchas prebendas que había logrado del Gobierno.
También se ha prestado a dialogar con el Gobierno de la Generalidad, presidido por Quim Torra a quien el secretario general del PSOE había calificado de racista, de ser como Le Pen. ERC y el PdCat ya han confirmado que apoyarán a Sánchez para echar a Rajoy. Como le preguntó el todavía presidente del Gobierno: ¿Está el candidato socialista dispuesto a ceder a las reivindicaciones de independencia o autodeterminación de los partidos separatistas? Pero, como era de esperar, Pedro Sánchez no respondió.
El secretario general socialista, además, no ha propuesto ningún plan de Gobierno concreto. Ha enunciado, eso sí, las leyes aprobadas por el PP que piensa eliminar. El debate de la moción de censura, en fin, confirma lo que este periódico ha denunciado reiteradamente. El único interés de Pedro Sánchez es lograr la Presidencia del Gobierno al precio que sea y, como le espetó Rajoy, sin pasar por las urnas. Pero lo más peligroso son sus aliados: Podemos, los separatistas vascos y los proetarras. El incierto futuro de España, al final, lo han decidido los cinco diputados del PNV.