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ESTADOS UNIDOS

Trump se envuelve en la bandera para atacar a la NFL, por enésima vez

EL IMPARCIAL
miércoles 06 de junio de 2018, 00:42h
El presidente ha reaccionado de manera airada a la decisión de los vigentes campeones de la Super Bowl.

El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, organizó este martes un acto patriótico en la Casa Blanca después de cancelar la recepción a los campeones de la liga profesional de fútbol americano (NFL), los Philadelphia Eagles, por la negativa de muchos jugadores a asistir al tradicional evento. Y es que la mayoría de la comitiva del equipo ganador de la Super Bowl de 2018 convocado para participar en el acto presidencial optó por no hacerlo, por lo que el magnate cambió los planes y celebró un acto de demostración de respeto a la bandera y al himno estadounidense.

El Coro del Ejército estadounidense y la banda del Cuerpo de Marines de EE.UU. fijaron la banda sonora el acto de "celebración de Estados Unidos", en el que participaron el millar de aficionados de los Eagles que pretendían ver a sus ídolos en la mansión presidencial. Y, después de pedir a los presentes que cantasen con él la canción patriótica "EE.UU. la bella" ("America the Beautiful", de la que se olvidó parte de la letra) y el himno nacional, el presidente esputó varios mensajes patrios.

"Queremos a nuestro país, respetamos nuestra bandera y nos levantamos orgullosamente cuando suena el himno nacional", dijo Trump al iniciar su breve discurso en el Jardín Sur de la Casa Blanca ante los seguidores del campeón de la NFL.Este mensaje, escueto, supuso un dardo a los jugadores de la NFL que se arrodillan o entrecruzan los brazos durante la protocolaria interpretación del himno nacional antes de los partidos, con el fin de protestar por la violencia policial en contra de los afroamericanos.


Al comienzo del evento se registró algún abucheo hacia un presidente que ha mantenido una guerra abierta con los jugadores de la NFL que protestan de este modo -hasta el punto de asegurar que "ni siquiera deberían estar en este país"- y uno de los asistentes se arrodilló durante la intermretación del himno nacional. Pero la mayoría de los presentes se cuadró y aplaudió las palabras de Trump en el acto que maquilló el enésimo desplante que le asestan deportistas de élite.

Según el relato de la Casa Blanca, Trump tenía previsto en su agenda oficial recibir este matrtes a una comitiva de los Eagles de 81 personas, que contemplaba a jugadores, cuerpo técnico, directivos y a los propietarios de la franquicia ganadora. Pero los de Philadelphia solicitaron, según la narración oficialista, retrasar el acto porque un gran número de jugadores había decidido no asistir a la tradicional recepción. La propuesta de fechas alternativas no cuajó y el presidente zanjó la cuestión cancelando el acontecimiento deportivo y sustituyéndolo por un canto a su patriotismo.

Al tiempo, El alcalde de Filadelfia, el demócrata Jim Kenney, no escondió su pesar por los sucesos. Consideró en las redes sociales que suspender la recepción del equipo de su ciudad a la Casa Blanca -en la celebración protocolaria de un título histórico- demuestra que Trump es "un frágil ególatra". "Nuestro presidente no es un verdadero patriota, sino un frágil ególatra obsesionado con el tamaño de la multitud y temeroso de la vergüenza de organizar una fiesta a la que nadie quiere asistir", insistió el dirigente en Twitter.

La Asociación de Jugadores de la liga de fútbol americano (NFLPA) quiso, asimismo, salir al paso de esa acusación indirecta de falta de patriotismo hacia sus miembros efectuada por el magnate. Lo hizo emitiendo un comunicado en el que reflejó el descontento por el cariz de la celebración y haciendo hincapié en que ellos sí quieren a su país y apoyan al ejército. Y recordando que las protestas tienen que ver con el abuso policial y en nada conectan con el sentimiento patriota o las Fuerzas Armadas, lugares por los que Trump ha querido deviar el cauce.

En cualquier caso, esta no es la primera vez ni será la última para Trump. Los Golden State Warriors, ganadores de la NBA en 2017, ya rechazaron la invitación a la Casa Blanca y obligaron al presidente a cancelar la recepción a los campeones de la liga más seguida por los aficionados de su país. Los de San Francisco organizaron una visita al Museo de la Historia Afroamericana de Washington para eludir a Trump y ya han declarado que ni ellos ni los Cavaliers de LeBron James, que se estan jugando el anillo, acudirán al ritual mientras el republicano esté en el Despacho Oval.

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