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NOVELA

Tony Peake: El reglamento

domingo 10 de junio de 2018, 19:38h
Tony Peake: El reglamento

Traducción de Victoria Alonso Blanco. Tusquets. Barcelona, 2018. 192 páginas. 17 €. Libro electrónico: 9, 99 €.

Por Esperanza Castro

Iniciación, conflicto, discriminación, juicio, despertar, culpa, expiación… conceptos que se encarnan en El reglamento (North Facing, 2017), la novela de Tony Peake que recientemente ha publicado Tusquets, introduciendo así, por primera vez, a este autor dentro del panorama literario español.

Paul Harvey es un chico de 12 años internado en un colegio elitista en Pretoria, mientras en el otro lado del mundo, en Cuba, está a punto de estallar la llamada “crisis de los misiles” (1962).

Paul es estudioso, ordenado y responsable. Apreciado por sus profesores y con una familia en la que es feliz, sin embargo sufre continuamente, debido a su origen inglés, el rechazo y la humillación por parte del matón de la clase, Du Toit; Harvey, como cualquier chaval de su edad y pese a su inteligencia, no se para a reflexionar si es correcto o no lo que le sucede, lo único que ansía es ser aceptado en el club que lidera su verdugo (y que se rige, como todo club, por un reglamento, de donde Tusquets escoge el título para esta edición en castellano). Por eso, cuando éste le invita a formar parte de esa “élite”, Paul, aunque sorprendido, acepta sin titubear y cumplirá obediente las “misiones secretas” que deberá llevar a cabo (entre las que se encuentra espiar al profesor Spier).

Spier es diferente. Su aspecto desaliñado y su desorden chocan totalmente con el estilo del internado. Y no sólo por eso. Spier dirige fuera de horario una clase especial para un grupo reducidísimo de alumnos, entre los que se hallan Harvey y Du Toit. Se trata de la Tertulia de Cultura General, donde en cada sesión conversan acerca de las noticias que suceden tanto en la propia Sudáfrica como en lo que acontece en el lado opuesto del mundo. Allí se discutirá acerca de la crisis de los misiles en Cuba, lo que les afectará en gran medida hasta movilizarse en una patrulla que vigilará día tras día el atardecer (bajo la supuesta teoría de que la posible nube nuclear cambiaría el color del sol); pero también sobre su país, como el juicio pendiente a Nelson Mandela (en el que fue condenado a 27 años de prisión) y los movimientos antiapartheid.

De esta manera, Peake (Johannesburgo, 1951) va estableciendo relaciones entre lo que pasa dentro y lo que ocurre fuera del internado, siempre desde el punto de vista de los adolescentes, y cómo esto afecta a unos críos que están en una edad donde todo es un descubrimiento de los distintos aspectos de la vida.

El sudafricano construye, en esta novela de tintes autobiográficos (Paul Harvey es el alter ego de Peake), un texto de lectura ligera que, no obstante, va calando en el lector con raíces profundas.

El reglamento nos trae ecos de una época que, quizá, no hayamos vivido, pero que pertenece ya al inconsciente colectivo. Por un lado, los hechos históricos que conocemos y, por otro, las experiencias que hemos vivido en mayor o menor medida (los deseos de aceptación, aquella primera vez que percibimos esa emoción, el miedo racional o irracional a un desastre nuclear -no digamos los que vivimos la Guerra Fría-, el despertar sexual, la culpa muchas veces injustificada, la expiación de esa culpa -fuertemente arraigada en la cultura judeocristiana-.

Peake nos hace ver cómo formamos parte de un todo. Y cómo el menor gesto puede tener gran influencia en nuestro entorno más cercano, incluso consecuencias insospechadas a una escala que se sitúa lejos de nuestro alcance.

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