La lucha política por el control de RTVE es decisiva para todos los partidos políticos. El partido en el Gobierno cuenta con tres aliados potentes para hacerse con el control de los medios de comunicación del Estado. El primero es su propio Decreto-Ley de 22 junio para elegir por vía de urgencia a los Consejeros del Ente y a su Presidente. Esta medida es todo un golpe mortal al entramado jurídico que, desde la Ley 17/ 2006, pasando por el Decreto-Ley de 2012, hasta la Ley 5/2017, del pasado 29 de septiembre, trataba de poner en la dirección de esos medios a gente honesta, libre e independiente de la lucha partidista. Es obvio que ese Decreto-Ley, que ni siquiera ha sido sometido al trámite de la convalidación en las Cámaras de representación parlamentaria, no tiene justificación alguna a pesar de que el propio texto del Decreto considera que es de “extraordinaria y urgente necesidad”. Falso. Tenía toda la razón Rivera cuando ayer pidió que se retirase el"decretazo", en alusión al decreto por que se elegirá un presidente temporal hasta que haya un concurso público.
El segundo gran aliado de Sánchez para hacerse con el control de RTVE es, sin duda alguna, el PP que ha aceptado, aunque sea con la boca chica, el procedimiento del decretazo para elegir al Consejo de RTVE. Una vez más, Ciudadanos, la fuerza regeneracionista, ha quedado desplazada por la coalición entre PP y PSOE, que ahora ha estado respaldada por los separatistas y los populistas de Podemos.
Pero creo que tercer aliado del Gobierno para ganar la batalla de RTVE son los propios periodistas, porque no le conceden la importancia que tiene a este proceso de elección; en efecto, pocos son los medios de comunicación y menos aún los periodistas que han criticado el “decretazo” de Sánchez. Es como si el trabajo legislativo y parlamentario para elegir a los mejores al frente de los medios de comunicación del Estado careciese de importancia; parece darse por bueno eso que los italianos llaman “lottizzacione”, es decir, las cuotas de cada partido para colocar no sólo a los directivos sino incluso a los periodistas de cada uno de los partidos en los programas del ente público. Terrible. El llamado “cuarto poder” es solo un poder fáctico más, o sea, al servicio del mayor postor a costa de la verdad.
Decretazo, coaliciones subterráneas entre partidos son menos peligrosos que el silencio, o peor, acatamiento de la prensa de las formas autoritarias del gobierno de Sánchez. Sin medios de comunicación libres e independientes no hay democracia. Por eso, porque la “prensa” no ha sido capaz de informar y criticar que hay detrás de ese decretazo, considero que el de los periodistas es un poder aún más perverso que el poder del Gobierno, del Parlamento y de la Justicia. La prensa reaccionó con virulencia y alarma cuando, en abril de 2016, Pablo Iglesias abrió el debate sobre el control de los medios de comunicación, ¿por qué ahora traga con el decretazo de Sánchez que pretende compartir el poder de la agitación y la propaganda con los de Podemos?