www.elimparcial.es
ic_facebookic_twitteric_google

WIMBLEDON

Djokovic gana a Nadal y confirma su renacer | 3-2

sábado 14 de julio de 2018, 17:00h
El All England Club cerró su pista central con 2-1 para el jugador balcánico y en la reanudación se vio otro partido, más de sacadores, en el que sobrevivió Djokovic. Por M. Jones

A la ancestral rivalidad entre Rafael Nadal y Novak Djokovic se añadieron este viernes el calor, la humedad y el factor temporal. Porque su duelo, que correspondía a la segunda semifinal de Wimbledon 2018, fue víctima de la maratón que desataron Kevin Anderson y John Isner. El sudafricano ganaría al estadpunidense, pero lo hizo en seis horas y 36 minutos. Esto es, en el segundo partido más largo jamas jugado en el All England Club. Esa circunstancia obligó a las dos estrellas a posponer su salida a la pista central.

Cuando lo hicieron sabían que a las 23:00 -hora local- la organización pararía el partido y aplazaría su conclusión para el sábado. Este brete significaba que tanto el español como el serbio contarían con un día menos de descanso que Anderson en la lucha por la gloria británica. Competirían Nadal y Djokovic dos horas y 53 minutos hasta esa hora límite. El resultado quedó congelado con un 6-4, 3-6 y 7-6 (9) favorable al de Belgrado y las sensaciones, también en el activo de 'Nole'.

La añadidura al horario en el que se iba a disputar el primer capítulo del enfrentamiento era la falta de luez. Por ello, Wimbledon decidió que el duelo se desarrollara con la pista central cerrada, cubierta. Usando luz artificial. Esa medida, que también se pondrá en práctica este sábado -aunque jueguen a partir de las 14:00 el reglamento marca que un partido empezado debera acabarse en las condiciones en las que se inició-, desembocó en el disparo de la temperatura y la humedad. Alzando la exigencia antómica.

El relato expuso una síntesis de lo que se ha visto de los dos contrincantes en estas semanas. El serbio está degustando su estado de forma más atinado desde que se lesionara y saliera de la élite -hace ya muchos meses-. En Inglaterra está viviendo un renacer que le ha hecho interpretar este combate como el espaldarazo a la confianza maltrecha. Su actitud e intensidad fueron más atinadas en el arranque que las de un jugador balear que tardó en entrar en calor. Venía pleno de confianza Rafael y lo pagaría en el set inicial.

El aspirante a mejor resurgimiento del curso dominó al número 1 de la ATP en a salida al verde. Se jugaba según el compás y la táctica de un Novak que supo imponer su principal seña de identidad: el resto. Arribó a este peldaño con un 43 por ciento de acierto en este apartado y lo refrendaría en esta jornada. Además, se mostró fino en sus ataques y pudo haber templar a la consistencia de su rival en la neutralización de los breaks (venía el manacorí con un ratio de 22 bolas de rotura salvadas de 28 jugadas).

Ya en el segundo periodo despertaría el zurdo legendario. Se demoró hora y 12 minutos en disponer de su primera oportunidad de rotura y lo consiguió en el cuarto juego de ese segundo parcial (3-1). LEl revés, mutado en relámpago, se tornó en trascendental hasta ese punto. Mas, la velocidad y soltura en el desplazamiento del balcánico se matizarían. En ese pesado lance, Rafael sobrevivió al intercambio de roturas para colocarse 4-2 y rematar el empate global en el noveno juego. Aunque hubo de escapar a dos bolas de break.

En la tecera manga la lucha contrarreloj se notaría. Djokovic finalizaría con una tarjeta de 13 aces, 42 golpes ganadores -por los 39 del español- y 107 puntos ganados (igual que Nadal). La igualdad emergió cuando el cansancio golpeada tanto como los jugadores. Los dos excelentes guerreros, que compitieron con más físico de estrategia, se repartieron los dos primeros sets pero en el tercero ajustaron y la tribuna disfrutaría con peloteos que hicieron paladear el refresco del nivel de los partidos entre estos dos tenistas excelsos.

Superaría el de Belgrado síntomas de desesperación, ayudado por su entrenador Marian Vajda, y reconectaría tras el valle del segundo periodo. En consecuencia, abrazó a su saque para acelerar los puntos ganados con su servicio. Rafael quedó constreñido, de nuevo, a golpear de derecha en paralelo dejando clavado en la pista al serbio. El balear levantaría un 5-3 desfavorable en la tensión de un desempate con atmósfera psicológica relevante. Y en esa cima desaprovechó tres oportunidades de set, cosa que no haría 'Nole'. El serbio firmó el 2-1 en su segunda ocasión, para colocarse a un punto de la final. Y el acuerdo firmado entre el All England Club y los residentes de los barrios contiguos a estas instalaciones de Southfields y Wimbledon Village (acabar la jornada sobre las 11 de la noche) decretó un parón que fracturó la inercia emotiva.

La etapa sabatina alzaría en el telón con una premisa compartida: había que borrar el optimismo que deparó la clausura del viernes para el balcánico y empezar de cero, como si se trata de otro duelo. Djokovic anheló salir ardoroso, pero Nadal se aplicaría con sus defensas hasta devolver la moneda y, rebosante de intensidad y concentración, arrancar un break y ponerse 3-0 en un pestañeo. Sin embargo, el saque y el resto del balcánico despertaron a tiempo para empatar a tres juegos (ruptura mediante). De repente, los deslices en el golpeo se multiplicaban. No era fácil subirse al galope de un fogonazo y, encima, acometer los peloteos con precisión.

En el séptimo juego Rafael sufrió para ganar su saque, mas lo consiguió. Frenó el respingo del balcánico, que venía de sumar tres juegos seguidos y de arrinconar al balear con un 40-30. En esta cuarta manga no tenía nada que perder el de Belgrado, que sabía que la presión era soportada por el español. En esta segunda parte de la semfinal 2 lucía Novak más aplomo, pausa y templanza, lejos de la frustración que saldría a borbotones en algunos tramos del viernes. Aún así, no supo cómo evitar ser arrasado por la intermitente mejor versión del manacorí. Perdería su saque con claridad para el 5-3 y perdonaría tres bolas de break. Nadal pondría el lazo al empate global (2-2). Objetivo cumplido (6-3).

De esta manera, el partido más repetido en la historia del tenis masculino se decidiría en el quinto set. La final anticipada del Grand Slam británico mercería dramatismo y lo obtuvo. Abrió la espita 'Nole' con un juego en blanco al saque. Contestó la laboriosa defensa del servicio del zurdo cuando se rondaban las cuatro horas acumuladas de juego. El serbio luciría en su nueva ronda de iniciativa (dos aces), el isleño accionaría su talento con una mezcla certera de lanzamientos (comprendió que necesitaba más táctica que sudor y ganó su saque en blanco) y se confirmaría que los restos estaban perdiendo en este tramo (3-3).

Se habían reducido el tiempo de los puntos, con tanto saque directo y golpes ganadores repentinos. Cada vez pesaba más tomarse riesgos para abrir ángulos y el portcentaje de acierto en el servicio tocaría techo, en detrimento de los peloteos sublimados con los que se despidió el viernes. Mutó el paisaje hacia un combate más del estilo del descerrajado por Isner y Anderson. Y en el octavo juego, con 4-3 para Djokovic, Nadal escaparía de un incierto 0-30 y a una ventaja en contra. Salió a flote con jerarquía y trasladó la presión a su oponente. El número 21 de la ATP no fallaría bajo esa exigencia. Le entraron dudas, pero levantó dos bolas de break, con su tenis más depurado (5-4). Y Rafael respondió con otra escapatoria plena de personalidad.

El desafío mental, desentreñado entre dos gigantes que correspondían con ese pedigrí, confluyó, inexorablemente, en el traspaso de la frontera del 6-6. Sin tie-break, se trataba de dejarse el resuello para romper un saque y apuntarse el triunfo con una brecha de dos juegos. El vigésimo primer ace del balcánico inauguró una fase en la que el español se aferraría la hierba, forzando varias ventanas de ruptura. Emanaría golpes ganadores por doquier, a pesar de está jugándose la victoria. Aguantaría la respiración 'Nole' para sumar su saque -en el mejor punto del día- y el español inventó una dejada icónica para salvar una bola de partido.

Tras una ejecución magistral de su servicio, el balcánico aceleraría su ritmo y afinaría su pericia. Jugó más agresivo, con mayor cúmulo de confianza que nunca. Y en el juego al resto prosterior, con 9-8 favorable, desplegó un refresco espléndido de su esencia competitiva. Ganaría finalmente Djokovic otra oda al tenis tejida junto a un Nadal que relución y cayó con dignididad. Ahora queda por comprobar si el nuevo Top-10 del circuito masculino es capaz de reponerse para la final de este domingo.

¿Te ha parecido interesante esta noticia?    Si (0)    No(0)


Normas de uso

Esta es la opinión de los internautas, no de El Imparcial

No está permitido verter comentarios contrarios a la ley o injuriantes.

La dirección de email solicitada en ningún caso será utilizada con fines comerciales.

Tu dirección de email no será publicada.

Nos reservamos el derecho a eliminar los comentarios que consideremos fuera de tema.