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NOVELA

Walter Kirn: La sangre no miente

domingo 15 de julio de 2018, 19:28h
Walter Kirn: La sangre no miente

Traducción de Aleix Montoto. Ediciones Destino. Barcelona, 2018. 256 páginas.18, 50 € .Libro electrónico: 10,44.-€

Por Jorge Pato García

Siempre se ha dicho que las personas mentirosas, y que consiguen que sus mentiras sean creídas, son inteligentes y con gran memoria. La mentira requiere una buena argumentación y la capacidad de recordar la historia inventada para que en un futuro no sea descubierta. Por eso, a la mentira algunos la han calificado como un arte, cosa que desprestigia a lo que verdaderamente lo es.

La novela que nos ocupa, además de relatarnos la historia de un gran mentiroso, es un ejercicio de exhibicionismo personal, ya que el propio autor es protagonista en primera persona. Él es uno más de los engañados, uno más de los que justificaba al gran mentiroso cuando había gente que le quería abrir los ojos. Hasta qué punto no llegaría el engaño que es el propio Walter Kirn el que describe al protagonista de esta historia como el impostor en serie más prodigioso de la historia reciente y es que lo realizado por Christian Karl Gerhartsreiter no es una fábula, sino que aconteció realmente hace pocos años.

Este alemán emigró a Estados Unidos, y allí, además de llevar una vida en base al engaño, también sacó la parte más oscura de su ser, ya que cometió varios asesinatos. Entre ellos el de su casero, quizás el pistoletazo de salida al gran circo que montó y que sin duda alguna tuvo cientos de crédulos espectadores.

Estando en el país de las oportunidades, encontró la suya haciéndose pasar por Clark Rockefeller, perteneciente a la familia millonaria por excelencia de los Estados Unidos y quizás el único apellido dinástico que podía competir con el de Kennedy. Gracias a esto vivió inmerso en el lujo, el capricho y la vida a todo tren, siendo en este momento cuando el autor le conoce e inician una relación de amistad que le llevará desde los lugares considerados la meca del lujo, hasta los tribunales y la cárcel.

Hay un dicho castellano que dice “las mentiras tienen las patas muy cortas”, y es que finalmente todo mentiroso es desenmascarado, y en el caso de Christian Karl Gerhartsreiter, además de confirmarse que nada tenía que ver con los Rockefeller, la verdad sacará a la luz a un asesino sin escrúpulos, que carga en su mochila vital con varias muertes pero que aparentemente no le generan ningún tipo de remordimiento.

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