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TOUR DE FRANCIA

Omar Fraile se exhibe en Mende y pesca el primer triunfo español

sábado 21 de julio de 2018, 18:13h
Actualizado el: 22/07/2018 16:13h
El ciclista vasco remontó más de un minuto y medio en las rampas de la subida final. Clasificaciones

Hacía casi dos años que el ciclismo español no se daba una alegría en el Tour de Francia. Pues bien, este sábado se iba a cortar la sequía tras aquel logro alcanzado por Jon Izagirre en Morzine, en el 23 de julio de 2016. El protagonista de esta nueva página dorada del deporte nacional ha sido Omar Fraile, un corredor nacido en Santurce y que tuvo que emigrar y terminar compitiendo para el Astana con el fin de embocar una muesca ilustre enla ronda gala.

El ciclista de 28 años fue el mejor y el más astuto de los escapados en la decimocuarta etapa. Una jornada de media montaña que la organización distribuyó entre Saint-Paul Trois-Chateaux y Mende, con 188 kilómetros y un muro postrero. Ahí, en los tres kilómetros finales, Fraile entró en ignición para saltar del grupeto más elitista de los fugados y aventurarse a cazar al hasta entonces cabeza de carrera Stuyvens. El vasco se exhibió en el ascenso y entró en el el aeródromo de Mende golpeándose el pecho y besándose la muñeca.

"Tengo esta etapa marcada y ganar sería un sueño", había declarado en la previa. Sabía que en esa cota cantaron victoria compatriotas como Marcos Serrano y Purito Rodríguez. Pues bien, toda vez que demostró su valía, y tras tomar algo de aire, reflexionó sobre lo vivido sin ahorrar en sinceridad: "Es increíble, tenía la etapa señalada y todo ha salido perfecto. Correr el Tour es un sueño de niño, ganar ya es algo aún más especial. Sólo me vi vencedor a 200 metros de meta, iba muerto". "Sabía que podía ganar en Mende", remarcó.

Por detrás, a más de 18 minutos del crono marcado por Fraile, atravesarían la meta los gallos que pelean por la general. Las duras rampas, de más del 10%, no complicarían a los Sky, a pesar del intento de ataque de un Mikel Landa que saldría trasquilado y del demarraje exitoso del cuarto de la clasificación general. Primoz Roglic atacó para reforzar su posición moral, ya que sólo sacaría siete segundos a Froome, Dumoulin y Geraint Thomas. Nairo Quintana llegaría a 18 segundos y Landa, valiente, a 36.

De esta manera, la pugna por el maillot amarillo no modificaría en gran manera su reparto de diferencias. Thomas volvió a golpear a sus detractores y sirvió de faro a un Froome que sigue a 1.39. Tom Dumpulin dio la talla y viajaría con los británicos para mantenerse a 1.50. Los Movistar, por su parte, no fueron capaces de arañar convicción y Landa sigue sexto (a tres minutos y 42 segundos del liderato), con Quintana en la octava plaza (a 4.33).

"La confianza sigue viva y no desfallecemos. Tenemos que seguir luchando como equipo para lograr alguna victoria o cumplir al menos una parte de los objetivos que teníamos. Tenemos tiempo perdido, pero no renunciamos", confesó un Nairo Quintana que dijo haber acabado "satisfecho". "Lo más importante del día de hoy es que se vuelve a estar cerca de los mejores, y más en un repecho tan duro como este. Me faltó un puntito en la parte final, pero estoy satisfecho. Ha sido importante que fuese un día de menos calor para seguir recuperando energía. Esperamos que no nos afecte en las próximas jornadas", redundó.

La jornada se abriría con una numeros fuga tempranera. En total 32 ciclistas escaparon del pelotón. En ese montón variopinto navegaría Peter Sagan, el campeón de España Gorka Izagirre, De Gendt, Stuyvens, Gilbert o Van Avermaet. Es decir, mucho nivel y escasa preocupación para el Sky. En consecuencia, el gran grupo dejó hacer y la diferencia se dispararía. Y ese templado decantar, que fue superando obstáculso montañosos y terreno rompepiernas, desembocaría en una traca.

En el ascenso a la Col de la Croix de Berthel, de 9,1 kilómetros al 5,3% de desnivel medio, atacó Gorka Izaguirre, pero con el se marcharían dos compañeros incigestos: Stuyvens y Slagter. Más tarde, en el Col del Puente Sin Agua, de 3,3 kms al 6,6%, fue Stuyvens el que cambió el ritmo. A esa altura de esfuerzo Izaguirre y Slagter se enzarzaron en una discusión por ver quién daba más relevos y dejaron escapar al belga, que rozaría la gloria.

Lo dio todo en la aproximación la Cota de Croix Neuve, de 3 kms al 10,2%. Llegó con más de 1:30 sobre los perseguidores, entre los que destacaban el líder de la montaña Alaphilippe, Fraille y un Gilbert que trabajó con ardor para tirar abajo la valentía de Stuyvens. Sería la dureza de la última subida la que neutralizaría al corredor del Trek, que fue cazado por Fraile a 2 kilómetros de meta. El español no bajaría el ritmo ya hacia su victoria. Hizo cima y descendió mirando hacia atrás. Alaphilippe no llegaría y Stuyvens se lamentaría por la oportunidad perdida. El ciclismo español volvió a sonreir en Francia.

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