El presidente de Estados Unidos se ha pronunciado de nuevo ante el asunto latente.
La NFL lleva años tratando de crecer en el mercado de Europa. Por eso organiza una serie de partidos de su calendario correspondiente a la temporada regular, esto es, oficiales, que se celebrabrán en distintos estadios del Reino Unido. Es una de las argucias de expansión global que necesita la liga de fútbol americano por excelencia para aguantar el ritmo a los otros grandes deportes de Estados Unidos. Sobre todo el de una NBA que llega a todos los rincones del planeta.
Por ello, hace tiempo que desde los despachos de la gerencia de la National Football League interpretan como un axioma nítido la necesidad de vender el producto in situ fuera de las fronteras. Sin límites pero empezando por abrir brecha en el mercado anglosajón. Conquistando Inglaterra y Londres. Por eso llevan jugando años en las islas británicas, paseando a algunas de sus estrellas por otros países del Viejo Continente o en China.
Pues bien, el pasado miércoles se encontraban los Tennessee Titans en ese particular rol de embajador del deporte en cuestión. Estaban formando parte de un evento promocional de la liga de fútbol americano en Londres y en ese acto compareció una de sus figuras representativas, el defensiva end Jurrell Casey. La atención a los medios, en rueda de prensa, obedecería a una comparecencia convencional, sin preguntas censuradas. La idea es compartir con el mundo las virtudes del producto, sin cortapisas. A pecho descubierto.
Y el defensor de los Titans así lo hizo. Como cuando salta al emparrillado. Y, claro, en estos días que corren parte del interés global en la NFL corresponde a las protestas de múltiples jugadores contra la violencia y los abusos policiales que realizan mientras suena el himno de su país. Esa cuestión sería coloca sobre la mesa por los periodistas y Casey, valiente, entró hacia ella como hace con los quarterbacks y running backs rivales.
"Me van a dar una multa este año, ¿por qué no?", avanzó para, de inmediato, proclamar que "lo que puedo decir en este momento es que voy a protestar durante el himno". "Si quieren tener estas batallas entre jugadores y organizaciones, así es como será", advirtió, en una suerte de portavoz de los jugadores, cada vez más molestos por que los dueños de sus franquicias y el comisionado Roger Godell planteen la idea de sancionar a aquellos que se arrodillen durante la interpetación del himno nacional.
Los Titans se ahorraron ofrecer una opinión oficial al respecto sobre el espinoso tema. Porque la sintonía entre los jugadores y las directivas no es cercana en este contexto. Ni mucho menos. Y más aún cuando la NFL ha aprobado una norma por la que se debe permanecer de pie mientras suene el himno en los estadios. Esa regulación novedosa concierne a los jugadores y a todos los trabajadores de la liga. Aquellos que quieran protestas contra las agresiones policiales a los afromericanos podrán quedarse en el vestuario si eligen no levantarse durante el himno.
Si algún jugador se salta la norma y se arrodilla en el campo, delante de las cámaras, la NFL multará a su equipo y dicha franquicia debería multar al jugador rebelde. Casey prosiguió con su muestra de sinceridad aclarando que "los jugadores no están contentos" con esa nueva directriz. "No está bien", dijo de la mencionada regla y la calificó como una "mala decisión de la NFL, pero ellos tienen sus razones". Como no podía ser de otro modo, el altavoz internacional en el que el defensor de los Titans se pronunció llegó a la Casa Blanca.
Y Donald Trump ha respondido. El presiente llegó a llamar a los dueños de las franquicias de fútbol americano -en septiembre- para ordenarles que despidieran a los jugadores que se arrodillaran durante la interpretación del himno, además de haberles llamado "basura" y "antiamericanos", declarando que "probablemente no deberían estar en el país". Esta vez el magnate se dirigió al comisionado de la NFL directamente. Le exigió en público que haga algo de una vez para cortar esa muestra de libertad de expresión que va contra sus principios patrióticos.
"El debate sobre el himno nacional en la NFL está vivo y activo de nuevo, ¡no lo puedo creer! ¿No está en el contrato que los jugadores deben ponerse firmes, con la mano en el corazón?", escribió en Twitter antes de reflexionar que "el comisionado (de la NFL, Roger Goodell), que cobra 40 millones de dólares, ahora debe tomar partido. Primera vez arrodillado, fuera del partido. Segunda vez arrodillado, fuera de la temporada sin salario".