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POR LIBRE

Los que más pierden con la victoria de Pablo Casado

Joaquín Vila
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directorelimparciales/8/8/20
domingo 22 de julio de 2018, 19:06h
Actualizado el: 23/07/2018 12:30h

Muchos analistas políticos han traducido la victoria de Pablo Casado en la derrota de Mariano Rajoy. Su fobia al expresidente no les deja ver el bosque. Sin duda, el registrador de la propiedad hubiera preferido que le sucediera Soraya Sáenz de Santamaría. Incluso, la irrupción del joven rebelde le debió parecer una osadía de mal gusto, una irresponsable y violenta patada en la puerta de Génova. Pero, en realidad, como reflejaba su mirada ausente durante el Congreso, él ya está en el limbo. Se ha ido para no volver, para refugiarse en Santa Pola, leer tranquilamente el “Marca” al vaivén de las olas y olvidarse de la política.

Son otros los que pierden con la victoria de Pablo Casado. El nuevo líder del partido supone una revolución en el tablero político español. De pronto, todo ha cambiado en el Congreso de los Diputados. A Pedro Sánchez le preocupa el inevitable endurecimiento de la oposición a su Gobierno. A Albert Rivera no le llega la camisa al cuello y se muestra aterrado por el audaz competidor que le ha salido, dispuesto a recuperar los votos perdidos con un mensaje sin melindres en defensa de la unidad de España y contra las balandronadas de los separatistas. Y Pablo Iglesias pierde a su rival preferido con el que protagonizaba sus más brillantes y divertidos duelos dialécticos. Ahora tendrá enfrente a un hueso duro de roer, que no dudará en sacarle los colores morados a la cara y que no le va a reír las gracias.

Pero es, sin duda, Albert Rivera quien más puede perder en el envite. Desde la moción de censura a Rajoy, Ciudadanos parece haber perdido su lugar en el Hemiciclo. Se ha quedado sin “sparring” al que golpear para robarle votos. Ahora tendrá enfrente (o al lado, ya se verá) a un hombre que se quiere comer el mundo, cargado de energía, sin complejos y dispuesto a movilizar al electorado. Porque su discurso no es de extrema derecha, como denuncian los voceros de la izquierda. Pablo Casado aparece como un liberal sin prejuicios, que no se deja arrastrar por el relato progre y tontorrón que protagoniza Pedro Sánchez, entre otros muchos, para disimular su mejunje ideológico.

El nuevo presidente del PP no lo va a tener fácil. Primero, debe robustecer al partido, eliminar las camarillas y unirlo. Después, enfrentarse a todos los rivales que le esperan con el cuchillo entre los dientes. Sin duda, Pablo Casado tiene osadía e ímpetu. Pero va a entrar en el avispero del Congreso de los Diputados, donde hasta los taquígrafos quieren clavarle un aguijón. Es la prueba de fuego que tiene que superar si quiere recuperar esos millones de votos perdidos. Tendrá que ser capaz de responder a la ilusión que ha generado en el electorado del centro derecha.

Soraya Sáenz de Santamaría y su equipo no están contentos. Pero, ante la incontestable victoria de Pablo Casado, no tienen más remedio que aceptar al nuevo líder del partido y recolocarse en el organigrama o irse a Santa Pola. Rajoy ya es un ermitaño de la política. Pero Pedro Sánchez, Pablo Iglesias y, en especial, Albert Rivera tienen que cambiar su discurso para enfrentarse al nuevo líder del PP, que aunque nadie lo sepa sigue siendo el partido más votado de España y, por tanto, su principal rival en las próximas elecciones. Resulta paradójico, pero la moción de censura puede haber sido beneficiosa para el PP al provocar la catarsis que necesitaba el partido. De pronto, todo ha cambiado. Ya nada es lo que parece.

Joaquín Vila

Director de EL IMPARCIAL

JOAQUÍN VILA es director de EL IMPARCIAL

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