El mediapunta español, campeón de la Premier League, llegó a salir del City varias semanas para estar con su hijo en Valencia.
David Silva ha vivido meses muy angustiosos desde que naciera su primer hijo, de manera "prematura extrema" (por debajo de las 28 semanas de gestación), a finales de 2017. El cerebro del Manchester City que acabaría ganando la Premier League y de la selección española que compitió en el Mundial ruso no pudo gestionar el sufrimiento por la delicada salud de su bebé y decidió abandonar Inglaterra, con permiso del club, para estar al lado de su pareja, Yessica Suárez, en el Hospital Casa de Salud de Valencia.
Allí lucharía por su vida el recién nacido durante cinco largos meses. Ahora que el primogénito de Silva ya ha salido de la peligrosa situación y ha abandonado el internamiento, resultado de una evolución positiva que le ha permitido salir adelante, para tranquilidad de sus sufridos padres. Así lo ha narrado el zurdo canario en una entrevista que ha concedido al diario británico The Sun, que ha sido publicada este sábado. Desde sus vacaciones en la isla que le crecer.
"Fueron tiempos muy difíciles, los meses más duros de mi vida", reconoce, antes de relatar que "vine a España y hable con los médicos. Tenían respuestas diferentes y no sabíamos qué iba a pasar al día siguiente. Era el miedo a lo desconocido. Todo estaba bien, pero dijeron que no sabrían nada en una semana. Estaba muerto de miedo". Así comienza la descarga emotiva del referente de Pep Guardiola en el campeón de Inglaterra.
Explica Silva que "cada vez que jugaba al fútbol liberaba la tensión y me olvidaba de los problemas. Cuando llegaba al vestuario y cogía el móvil volvía a preguntarme: '¿Qué está pasando? ¿Está mejorando? ¿Qué va a pasar?'". "Jugar al fútbol era una gran liberación para mí. Tan pronto como pisaba el césped no tenía preocupaciones", subraya en el texto el grancanario, que en este 2018 ha localizado el éxito profesional y la pesadumbre personal. Aunque con final feliz.
"Era imposible estar concentrado al 100% en tu carrera o profesión", aclara, sincero. Por eso solicitó a Guardiola poder perderse ocho partidos para viajar a Valencia y estal al lado de su familia en esos momentos dramáticos. El técnico le concedió tal permiso y mantuvo la intimidad de su pupilo bien resguardada, ante las preguntas de la prensa, que veía como uno de los elementos clave del City ni siquiera entrenaba en este intervalo temporal.
Preguntado por su entrenador, Silva no ha escatimado en elogios: "Guardiola me lo ha hecho muy fácil. Me dijo: 'Cuenta con cualquier cosa que necesites'. Me ha hecho muchos favores muy grandes. Para mí es más que un entrenador". "Es un ser humano fantástico, no sólo por lo que la gente ha visto que ha hecho por mí", recalca en su reflexión uno de los mediapuntas más técnicos que han jugado para la España campeona de todo.
En su estadio vacacional en Gran Canaria, este veterano futbolista pasa revista, en perspectiva, a lo ocurrido y diagnostica cómo le ha cambiado la mentalidad. "Ha cambiado mucho mi forma de pensar en la vida. Ahora mi prioridad ha cambiado completamente hacia mi vida familiar. Pero no ha cambiado la forma en que veo el fútbol", ha expuesto para, de inmediato, mostrar que tiene la ilusión de poder saltar con su hijo al césped del Etihad en la próxima temporada para "enseñarle a la gente que él es un ejemplo para mí".
"Mateo está muy bien en este momento y gracias a Dios ahora está todo bien. Tengo que vigilarle todo el tiempo. Los doctores le están haciendo varias pruebas pero cruzo los dedos porque todo esté bien. Estoy muy feliz y estaré 100% listo para la nueva temporada", se despide en la charla un jugador que no ha acostumbrado a contar asuntos de su vida privada, pero ha considerado que su testimonio contiene un perfil inspirador. Asimismo, ha relatado que se ha tatuado el lema "Nunca rendirse" y que cuando lo mira piensa "mi hijo ha pasado por un mal momento, pero me ayuda a ser otra vez más fuerte".