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ETAPA 13

La Vuelta. Óscar Rodríguez y el Euskadi brillan en La Camperona

La Vuelta. Óscar Rodríguez y el Euskadi brillan en La Camperona
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EL IMPARCIAL
viernes 07 de septiembre de 2018, 17:34h
Actualizado el: 08 de septiembre de 2018, 07:01h
Herrada pudo aguantar el rojo en el día en que Yates y Quintana se destacaron. Clasificaciones

"No me lo creo, no me lo creo, no me lo creo", no paraba repetir en meta Óscar Rodríguez. El corredor de 23 años acaba de presentarse en sociedad ganando en la llegada a La Camperona, cuando esta edición de la Vuelta a España empieza a ponerse exigente para aquellos que optan a la clasificación general. El ciclista navarro impuso su clase de escalador a otros dos colosos para entregar al humilde Euskadi-Murias una improbable victoria de etapa.

Rodríguez confesaría, entusiasmado, que "no pensé en nada al cruzar la meta porque no me lo creo". "No pensaba que estuviera a mi alcance y menos en la Vuelta a España", expuso antes de acordarse de su "novia, que esta ahí abajo (viendo la etapa)", de su "familia" y de su "equipo", un Euskadi-Murias "para el que va a ser algo fenomenal" este triunfo. "Cuando he pasado a (Rafal) Majka y al otro (Dylan Teuns) he visto que tenían mala cara, yo podía ir más rápido, les he pasado y he visto que ganaba", describió sobre el tramo final que le ha entregado la gloria.

Y se despidió compartiendo una anécdota referente a una etapa de la Vuelta a Castilla y León con final en La Camperona: "Me caí, me di un trompazo y me rompí la cara. Esto ha sido el destino". Y, por otro lado, Jon Odriozola, director del Euskadi Murias, resumió el estado anímico de su equipo en este viernes: "A veces los sueños se cumplen. Es increíble lo que estamos consiguiendo. Hemos demostrado que somos un equipo con alma, talento y personalidad. En el coche estamos llorando todos, y eso se vive solo una vez en la vida".

Ese fue el colofón a otra etapa cazada por los fugados. Esta vez el desafío era grande, pues el recorrido de la decimotercera etapa resultaba exigente. Se discurriría entre Candás y la cima de La Camperona, de 174,8 kilómetros. Con un final en alto en la primera cita del tríptico de montaña asturleonés, a 1.600 metros de altura. Y en la resaca de la aparición triunfal de Jesús Herrada (Cofidis), que mantuvo el maillot rojo, y de Quintana y Yates, Óscar Rodríguez inscribió su nombre junto al del colombiano (ganador en ese puerto en 2016) y al de Alberto Contador (en 2014).

Para ello se vio obligado a pescar el cambio de ritmo de Rafal Majka (Bora) y el belga Dylan Teuns (BMC), para acabar acelerando y dejándoles a 19 y 30 segundos respectivamente. Al tiempo, Herrada se batiría el cobre para tragar las rampas de La Camperona y salvar su liderato "con mucho sufrimiento". Porque Quintana se erigió en el más fuerte de los gallos. Restaría en meta cinco segundos a Simon Yates, 11 a Valverde, y 14 y 25 a sus compatriotas Miguel Ángel López y Rigoberto Urán.

El líder del Cofidis fue capaz de superar la prueba, dejando su ventaja con 1.42 sobre Yates y de 1.50 respecto a Nairo Quintana. Alejandro Valverde es el primer español, cuarto a 1.54, con las subidas a Les Praeres y Lagos de Covadonga en el horizonte inminente de un pelotón en el que un buen puñado de los candidatos a todo se desinflaron, confirmando que los que se han preparado a conciencia para llegar a Madrid en lo alto del podio no som tantos.

Los dos puertos previos al gigante postrero bastaron para que 32 aventureros se escaparan, confeccionando un grupeto sensacional. Al paso del Alto de Madera (3ª categoría) con De Gendt al frente ya se había contrastado una fuga que se ensancharía en la cima del Alto de Tarna (1a). El trabajo de Astana y el Movistar daría para reducir la desventaja hasta los 7 minutos de retraso. Majka, Zakarin, Mollema, escapados, no hacían peligrar la general, por lo que los equipos con aspirantes se desentendieron de la suerte de la breha por la victoria parcial.

Emergería La Camperona, de 8 kilómetros al 7,5 de pendiente media, para asisitir al ataque valiente de Majka, a los que contestó Zakarin. Teuns, finalmente, y en las rampas más duras, fue el que se iría con el pelaco. Pero entraría en ignición Óscar Rodríguez desde atrás. A un kilómetro de meta les dio caza y cambió el ritmo hacia el cielo. Acabaría pletórico, inalcanzable. En un día grande para el ciclismo español que legitima a los poyectos humildes como el del Murias

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