Simon Yates grita ser uno de los favoritos para ganar la Vuelta a España. El británico venció en la dura etapa con final en Les Praeres de Nava, con un cuerpeo con los mejores del pelotón. "No se puede decir que esté dominando, porque solamente hemos tenido un final en un puerto largo, en la novena etapa de La Covatilla, y las diferencias siguen siendo pequeñas. Mañana en Los Lagos tendremos un tipo de esfuerzo diferente", sintetizó sobre lo vivido este sábado, cauto.
Lo cierto es que volvió a exhibirse en el tramo postrero de una etapa de montaña. Para sumar su segunda victoria de etapa en esta ronda, un muesca que añadir a las tres logradas en el Giro 2018, que no ganó por poco. El líder del Mitchelton, nuevo maillot rojo, compartió en meta el diagnóstico del trazado que le vio imponerse a los colosos: "No conocía el puerto final, solamente vi un vídeo y luego algunas imágenes esta mañana. En un inicio he sido conservador, porque no sabía lo duro que se podría poner el puerto". "Me lo he tomado con calma y he esperado al mejor momento para arrancar", remarcó,
Preguntado por lo venidero, la llegada a los Lagos de Covadonga de este domingo, Yates expuso que "prefiero puertos más largos, porque en esfuerzos como los de hoy siempre estás al límite. Si mantengo las mismas piernas mañana, estaré contento. Movistar tenía la fuerza de ser mayoría y es algo que me preocupaba, pero he hecho mi carrera y esperado al momento oportuno". Y confesó que ha venido a esta carrera a por todo: "Sigo siendo el mismo corredor que en el Giro. La única diferencia es la preparación. La idea ha sido la de ir mejorando a medida que la carrera avanzaba en vez de estar al máximo desde el inicio".
En el Día de Asturias La Vuelta se despidió de su líder español. Jesús Herrada pereció en un descenso comandado por Nibali que le pillo a desmano. A partir de ahí el corredor del Cofidis se diluyó mentalmente y acabaría la jornada derrotado por completo. Un puñado de minuetos antes que él cruzó la meta Yates, quien aceleró a un kilómetros del final, entre rampas desquiciantes, para alzar los brazos. Metió 2 segundos a Miguel Ángel "Supermán" López (Astana) y Alejandro Valverde (Movistar), 5 sobre Pinot y 7 a Nairo Quintana, a quien quien fijó 17 segundos, teniendo en cuenta la bonificación.
Este golpe sobre la mesa, que deja al británico con un margen de 20 y 25 segundos sobre Valverde y Quintana en la clasificación general, se fraguaría en la Sierra de Peñamayor, el colofón al segundo capítulo del delicioso tríptico asturleonés. Una fecha con actividad tempranera, pues no tardaron en abrir hueco seis aventureros de renombre: Iván García Cortina (Bahrain) Kwiatkowksi (Sky), De Gendt (Lotto-Soudal), Bookwalter y Roche (BMC) y Woods (Education First).
Los cinco puertos y el final en alto llamaban a probarlo. Los fugados, sin embargo, nunca puedieron pasar de la barrera de los tres minutos. El pelotón les mantuvo araya mientras que De Gendt puntuaba en cabeza en el Puerto de San Isidro (2a), Alto de la Colladona (1ª) y Alto de la Mozqueta (1a), confirmando su anhelo de proclamarse rey de la montaña, en detrimento del español Maté. Precisamente en el descenso de esta última cota Nibali se soltó en la pauta del ritmo del gran grupo, para herir a Herrada, entrenarse de cara al Mundial y, de paso, neutralizar las opciones de los escapados.
El 'Tiburón' siciliano voló en una bajada complicada que vio caerse a Woods. Kiatkowski se había despegado, junto a Roche y Bookwalter. El polaco coronaría en solitario la Falla de los Lobos (3ª), remarcando su condición de líder del Sky. Mas, sería alcanzado por los favoritos a 5,2 de la conclusión, en el muro de Les Praeres. Allí abrió fuego el Bora, con Rafal Majka como abanderado. Y a ese movimiento dio coherencia la salida de Steven Kruijswijk (LottoNL-Jumbo).
El ataque del neerlandés inauguró una traca que elevaría el espectáculo sobre la tortuosa ruta del al 12 por ciento de pendiente y con rampas del 17. A 4 de meta el Movistar, que contaba con tres corredores, salió a la caza hasta que Nairo quiso despegar. Lo hizo a 2,5 de meta, pero su compatriota de Astana le desactivó hasta en tres ocasiones. Y en el impás que se generó, con una auténtica pared por delante, Yates atacó con ferocidaz. El isleño ganaría con justicia y una lectura sobresaliente de los tiempos y los esfuerzos. Valverde se lamentaría por no conocer la subida, pues rozó la victoria.