El alemán ha acumulado varios errores, tirando por tierra la mejoría de la escudería italiana.
Ferrari, al fin, ha evolucionado hasta el punto de ofrecer a su piloto estrella un mejor monoplaza que el de Mercedes. Pero, ya entrado en calendario en septiembre, lo que se encuentra la escudería italiana es que Sebastian Vettel, su gran apuesta para recuperar la gloria, ha desperdiciado ese potencial y viaja segundo. A 30 puntos de Lewis Hamilton y después de haber amontonado fallos de concentración y de pilotaje que le han costado que el inglés relance su dubitativa candidatura.
Quedan siete Grandes Premios por delante y el alemán ha sumado cinco victorias y cinco 'poles' en esta temporada en la que los augurios apuntaban al título en el Mundial de Fórmula Uno. La primera vez en la que superaban a los germanos en prestaciones dentro de la era híbrida vaticinaba éxito, pero en el símbolo del automovilismo transalpino se respira desasosiego. No obstante, también se han registrado problemas en la gestión de la dirección de carrera.
Se ha conformado una atmósfera de dudas que sólo Vettel será capaz de eludir a tiempo. Porque por sus errores de conducción en los circuitos de Bakú, Paul Ricard, Red Bull Ring, Hockenheim y Monza han volado, al menos, 50 puntos muy valiosos. Sólo en el GP de Austria dejaron de sumar por culpa de la fiabilidad -incidente en la unidad de potencia-. Así las cosas, en la escudería se plantean si la beneficiosa -para el teutón- continuidad de Raikkonen es adecuada a medio plazo. Un poco de competencia no vendría mal al germano, empiezan a barruntarse.
He aquí la relación de errores que han erosionado de forma considerable las opciones de victoria en el Mundial de pilotos. El recuento comienza en Azerbaiyán, donde un safety car -por choque entre Ricciardo y Verstappen- borra la ventaja de la que disponía Vettel. La presión de Bottas sobrevino. El finlandés alcanzó la primera plaza y el Ferrari número uno reaccionaría, pero lo hizo con una pasada de frenada que degradó sus neumáticos, relegándole a acabar por detrás de Hamilton, Raikkonen y Sergio Pérez.
En Francia fijó un crono sólo cuatro décimas superior al Mercedes de Hamilton en clasificación, hecho que le llevó a evidenciar un estilo agresivo dsde la salida. La consecuencia negativa fue un toque con Bottas en la primera curva que dañó por completo su alerón delantero. Tras verse obligado a pasar por el taller acabaría quinto. Y en el Red Bull Ring obstaculizó a Carlos Sainz en la Q2, por lo que fue sancionado con tres posiciones en parrilla.
La lluvia de Hockenheim pareció despistar a Sebastian Vettel, que aunque lideraba con comodidad la carrera frenó muy tarde en la curva 13. Bloqueó las ruedas traseras y se fue hacia las protecciones del trazado. Un abandono amortizado por Hamilton, que remontó 14 posiciones. Y el último capítulo, en Italia, le vio tratar de defender su segundo escaño ante el ataque del británico. Su Ferrari sufrió un trompo y daños muy lesivos al haber golpeado el lateral del Mercedes cuando alargó su frenada en la Variante della Roggia. Un nuevo abandono y penalización extremada.
Todavía en la resaca de Monza, Nico Rosberg se ha pronunciado. “No se puede ganar a Lewis Hamilton un Mundial cometiendo tantos errores, eso es un hecho. Tiene que resolverlo porque si no lo hace no va a ser campeón”, criticó el campeón del Mundial compartiendo equipo con el inglés. De Lewis, a pesar de sus diferencias pasadas, explicó que "es la referencia actualmente, está en la cima de su carrera y las cosas van como él quiere. Fue una carrera épica de Lewis, por eso es considerado uno de los mejores del momento y uno de los mejores de todos los tiempos. Lo ha demostrado otra vez y en un coche inferior".
"Clavó la salida y superó a Sebastian, hizo que cometiera un gran error, y luego pudo adelantar a Raikkonen. No pudo hacerlo mejor", expuso el devenido en analista televisivo de la Fórmula Uno. Para él, la culpa del actual estado de la clasificación de pilotos, aunque la relación de fuerzas haya cambiado, es de su compatriota. No tiene vuelta de hoja, presume. Vettel tenía una lectura de lo ocurrido muy diferente al concluir la carrera en Italia. Su compañero no le permitió adelantar, piensa como raíz de su enésima hecatombe.
"Estoy haciendo mi trabajo y estoy preparado para competir con todos. Todos tienen la libertad de tener el enfoque que quieran. Para nosotros, es bastante claro y directo", reflexionó sobre las órdenes de equipo en Ferrari, por las que Kimi debía haberle dejado pasar. "Para mí es bastante claro: estoy contento de luchar contra tres coches (Hamilton, Bottas y Raikkonen), estoy contento de hecho de luchar contra 19 coches. Creo que nunca he tenido nada diferente y está bien. No espero nada más. Creo que nunca he estado en una posición diferente a eso. Está bien. No espero nada más", aseveró, a la defensiva.