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NOVELA

Manuel Vilas: Ordesa

domingo 09 de septiembre de 2018, 16:31h
Manuel Vilas: Ordesa

Alfaguara. Barcelona, 2018. 390 páginas. 18,90 €. Libro electrónico: 9,99 €.

Por Miguel Suárez

No es Manuel Vilas (Barbastro, Huesca, 1962) un desconocido ni mucho menos. Su voz se considera una de las más sugerentes en la actual poesía española, con títulos como Osario de los tristes, El cielo, o Calor –premio Fray Luis de León-, entre otros poemarios, donde desarrolla una poesía de carácter cotidiano, con su punto social, que, no obstante, no se queda en un chato realismo, sino que adquiere un alto vuelo. Igualmente, Vilas es reconocido como un sólido narrador y un notable ensayista.

Con Ordesa, que consiguió alzarse prácticamente desde el momento de su aparición a los primeros puestos de la lista de libros más vendidos, pese a no ser una de las obra típicas que lo logran, nos entrega quizá su mejor novela, la más personal, la más valiente y sincera. Podría encuadrarse en el género de la autoficción, que tanto éxito, entre lectores y crítica, está cosechando últimamente en nuestro país, o, en cualquier caso, encierra un gran poso autobiográfico, tamizado, claro está, por la literatura, en una mezcla de realidad y ficción que, aunque se sabe manejar, resulta tan fascinante. “Comencé a escribir Ordesa unos cuantos días después de la muerte de mi madre”, confiesa el propio Vilas. Y, ciertamente, se percibe la gran influencia de ese triste suceso para que Vilas tomara el toro por los cuernos y afrontara una serie de situaciones y sentimientos que bullían por salir, por encontrar una suerte de catarsis. “Me visitaron en aquellos meses un montón de sentimientos que no sabía que existían, tenían un aire espectral”, apunta también el escritor.

Manuel Vilas se enfrenta a su pasado, al fallecimiento de su madre, y también al de su padre. Y no solo al dolor por ello, sino el desmoronamiento de su propia vida, con un divorcio y la sensación de que si no tomaba otro camino caería en el abismo, al que se acercaba peligrosamente. Porque el alcohol y otras sustancias se hicieron fuertes en su existencia. Uno de los aciertos de Ordesa es que no es únicamente una crónica personal. También es el retrato de la España unas décadas en las que triunfaba el Un, dos, tres, que congregaba a las familias frente al televisor.

En Ordesa hay sufrimiento, precipicios, culpa… Pero también esperanza, “gracias a la vida”, como reza la célebre canción de Violeta Parra, que encabeza Ordesa.

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