El equipo de marketing político de Pedro Sánchez está fallando. No basta con comprarse unos trajes nuevos, hacerse fotos en el Falcon con camisa blanca y las gafas de sol, ir al baloncesto para diferenciarse de los que van al fútbol, engolar la voz y mostrar una preciosa sonrisa de triunfador, además hay que creérselo y mostrar seguridad.
Cuando alguien en una entrevista que sabe van a ver millones de telespectadores repite 8 veces que es “el presidente del Gobierno” puede ser que tenga un problema de autoestima -porque no se lo cree- o que esté encantado de conocerse. Mal en ambos casos. Aun así, no es para sacar pecho estar donde está de la forma en que lo ha conseguido, con la hipoteca de separatistas y populistas.
Tampoco es para vanagloriarse presumir de ser el presidente del Gobierno de España y al mismo tiempo trabajar en la dirección de dividir y enfrentar ese país del que eres presidente. Aunque lo cierto es que hay que agradecerle que mientras el foco informativo se centraba en la tesis doctoral de Sánchez, el resto de mortales hemos descansado un poco de Torra, los lazos amarillos, Puigdemont y compañía.
Advertíamos la semana pasada, cuando el foco informativo se centraba en la exministra de Sanidad, Carmen Montón, de los peligros de intentar utilizar la dimisión de una pieza importante del Gobierno como arma política contra la oposición. Efectivamente, Sánchez lo podría haber utilizado contra Casado si la ministra hubiera dimitido antes. Una vez se supo que la renuncia se debió a un caso de plagio, el implicado es él directamente.
La tormenta se desató en el Congreso cuando el líder de Ciudadanos cambió la pregunta y puso sobre la mesa la “duda razonable” sobre la legitimidad de la tesis de Sánchez. Los acontecimientos se sucedieron y lo que parece claro es que el trabajo de Sánchez, porcentajes de plagio aparte, en ningún caso llega a la calificación extraordinaria otorgada de “cum laude”.
Y aunque el problema de las bombas españolas que no matan porque son inteligentes no han conseguido desviar la atención de lo curricular, quizá Sánchez esté más pendiente de lo que queda por venir. Albert Rivera lo advertía este martes: “Me consta además que hay más información que va a salir”. Veremos si La Sexta, El País o RTVE van a poder “cubrirle” esta vez.
Todo por una tesis, un máster y unos cursos. La campaña orquestada de las “derechas” contra el presidente del Gobierno se ha convertido en otra campaña orquestada de las “izquierdas” contra Casado y Rivera. “La guerra de los curriculums” está servida. ¡Qué gane el menos tramposo!