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EUROPA LEAGUE

La goleada del Sevilla al Standard se anticipa a su nivel de juego | 5-1

La goleada del Sevilla al Standard se anticipa a su nivel de juego | 5-1
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jueves 20 de septiembre de 2018, 20:48h
Actualizado el: 21 de septiembre de 2018, 08:57h
El doblete de Ben Yedder y el de Banega maquilló la falta de continuidad local ante un rival muy empequeñecido. Por M. Jones

El Sevilla arrancó este jueves su camino en la fase final de la Europa League, torneo del que es patrón con cinco títulos. Los andaluces recibían en el Sánchez Pizjuán al Standard de Lieja con las sensaciones ciertamente parecidas, ya que en Liga no viajaban en la mejor dinámica imaginable. Es por ello que Machín entendió que este envite, que esta competición, es la primera oportunidad para legitimar su incipiente proyecto. Y con esa mentalidad desplegó a su once paradigmático, incluyendo al fichaje más caro de la entidad española: Quincy Promes.

El delantero acompañaría a Ben Yedder, con Navas y Arana en las bandas, Banega y Vázquez al volante y los tres zagueros y Amadou como candado. En la trinchera visitante localizarían a un dibujo similar, con defensa de cinco y carrileros largos, Mehdi Carcela en la labor de principal generador de juego en vuelo y Orlando Sà como punta de lanza de una medular anatómica y tendente al contragolpe. Y saldrían los locales con la personalidad que demandaba la cita.

Dispusieron del cuero y golpearían con celeridad. Presionaron muy arriba, con la pretensión de romper el devenir a las primeras de cambio, pero su falta de precisión en tres cuertos de cancha les impediría dar continuidad a ese guión. Y, además, sufrirían para compactarse tras pérdidad, llegando a cargarse de amarillas con prontitud ante las transiciones del conjunto dirigido por que el fuera mejor portero del Mundial '94, Michel Preud'homme.

El picotazo inicial de Carcela, en lanzamiento de falta cometida por el precipitado Amadou y conjugada por las manos de Vaclik avisaría de lo venidero. Pero, antes de que los belgas ganaran peso de manera sostenida el Sevilla amortizaría su superioridad técnica. Aunque no brillaría su juego combinativo ni el desborde desde los costaros o el juego entre líneas, sí pudieron filtrarse y forzar faltas en la frontal ajena. La primera fue lanzada por Banega lamiendo el larguero -minuto 4-, pero en la segunda ocasión, desde una posición similar, el cerebro argentino la puso por encima de la barrera y lejos de Ochoa. Para el delirio de la tribuna -minuto 8-.

Se había circunscrito el Standard a defender en cancha propia, pero no supieron cómo cerrar filas si la asociación contrincante superaba a los cuatro de arriba. En consecuencia, con un gol en contra, replegaron más y las llegadas españoles se amontonaron. Amadou remataría un córner botado por Banega a las manos de Ochoa antes de luxarse el codo -sumándose a la plaga de lesiones que se ha llevado por delante a jugadores como Gonalons, Mercado o Escudero-; Roque Mesa entraría en escena, al tiempo que el 'Mudo' Vázquez lo probó dos veces desde media distancia -minutos 18 y 22; y el propio canario recién entrado rozaría la diana con un lanzamiento rasante pegado a la cepa del poste -minuto 20-.

Sin embargo, el calor y la falta de fluidez ofensiva de los sevillistas, a los que les costó despegarse de la irregularidad dentro de cada partido, bajaría el tempo del guión, abriendo las puertas de la reacción para un Standard que sólo amenazaba cuando salía a la contra y situaba a los sevillanos descolocados en la cobertura. Por esa vía Carcela emitó un cañonazo que la zaga envío a saque de esquina, en el anuncio de lo venidero -minuto 33-. Y es que en el 41, con el timón endeble que habían lucido los pupilos de Machín fuera de la dinámica, Djenepo empataría al rematar, en soledad, un córner. El jugador de Mali pescó un error en el repliegue local, impotentr ante el desvío en el primer poste de Luyindama.

La bofetada era contundente, ya que no era la primera vez que esos apagones les cuesta disgustos a los anadaluces en el actual curso. Se habían anestesiado al acumular balones largos imposibles para Ben Yedder y Promes, desconectando a Banega y Vázquez -ausentes- en la mediapunta por falta de rapidez asociativa. Mas, de inmediato, el 'Mudo' enchufó un zurdazo formidable desde el pico del área que se coló en el arco defendido por Ochoa tras golpear en la madera. El 2-1 -minuto 42- condujo al descanso con la siguiente tarjeta: 56% de posesión local y 5 a 2 tiros a puerta. La pegaba había rescatado al vaivén coral de un escuadrón que competía sin mediocentro destructivo y con dudas.

Y el derechazo a las nubes de Djenepo en la reanudación -minuto 46- auguraba un panoraba de incertidumbre similar al visto. Pero sobrevendría otro fogonozado de clase que aplacaría a la convicción belga que había alimentado la errante consistencia local. Vázquez, de tacón, descubrió un carril central que Banega descongestionaría, pleno de visión de juego y con el ritmo adecuado. El cuero llegó a la banda zurda patra el centro preciso de Arana y el remate para el gol de la tranquilidad sumado por Ben Yedder -minuto 49-. La primera circulación vertical clarividente de los de Nervión casi sentenciaba el triunfo.

Porque se expuso el Standard al adelantar líneas en la búsqueda de una mayor iniciativa. Preud'homme ejecutó un doble cambio en el 61. Comparecieron Lestienne y Edmond -su delantero titular y goleador liguero- y cedieron sus lugares Orlando Sá y Djenepo. En ese punto cedió metros el bloque en ventaja, regalando la pelota a unos futbolistas visitantes que, por otro lado, no inquietaban a Vaclik por falta de argumentos. Con el cansancio y el desajuste a la idea de su técnico sobrevolando la aproximación al desenlace, languidecería un Sevilla falto de continuidad y automatismos en ambas fases del juego. Y contra esa inercia se rebeló Ben Yedder, que redondearía la flácida goleada al batir a Ochoa con una sutil vaselina que penalizaba la pérdida en la salida de la redonda belga. Banega recuperó la posesión en la mediaputa y asistió al atinado rematador francés -minuto 70-.

Merecería los tres puntos un conjunto de Machín claramente todavía en construcción. Al menos por esos escasos intervalos en los que constató sobre el verde la teórica diferencia en la relación de fuerzas contemplando la calidad de ambas plantillas. Banega autografió el 5-1 con un penalti ajustado al palo -cometido sobre Vázquez, después de otro robo adelantado, obra de Navas-. Se clausuraba una goleada que resultaría balsámica y valiosa, si se piensa en el ratio de tantos encajados y anotados dentro de la fase de grupos. Sarabia y Nolito participarían y Carcela acabaría descansando -el fin de semana se miden al Anderlecht- en un cierre salpicado de intentos fútiles, con lucimiento de Ochoa. Con toda justicia, los sevillistas sonrieron. Al fin.

- Ficha técnica:

5 - Sevilla: Vaclik; Carriço, Kjaer, Sergi Gómez; Jesús Navas (Navas, m.80), Amadou (Roque Mesa, m.15), Banega, Arana; Franco Vázquez (Sarabia, m.75), Ben Yedder y Promes.

1 - Standard de Lieja: Ochoa; Cavanda, Luyindama, Laifis, Fai; Vanheusden; Cimirot, Djenepo (Lestienne, m.62), Marin, Orlando Sá (Emond, m.62); Carcela-González (Agbo, m.78).

Goles: 1-0, M.8: Banega. 1-1, M.39: Djenepo. 2-1, M.41: Franco Vázquez. 3-1, M.49: Ben Yedder. 4-1, M.70: Ben Yedder. 5-1, M.74: Banega, de penalti.

Árbitro: Gediminas Mazeika (Lituania). Amonestó a los locales Amadou (m.1), Roque Mesa (m.32) y Kjaer (m.38), y a los visitantes Carcela (m.59) y Vanheusden (m.73).

Incidencias: Partido de la primera jornada del Grupo J de la Liga Europa disputado en el Ramón Sánchez Pizjuán ante 30.003 espectadores, entre ellos unos 300 aficionados belgas. Césped en perfecto estado.

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