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ENSAYO

Joan Antón Mellón: Terrorismo. Disección de la barbarie

domingo 23 de septiembre de 2018, 18:29h
Joan Antón Mellón: Terrorismo. Disección de la barbarie

Tibidabo. Barcelona, 2017. 212 páginas. 17 €.

Por Alfredo Crespo Alcázar

El profesor Joan Antón Mellón nos ofrece una obra en la que analiza la principal amenaza a la que se enfrentan hoy en día las distintas sociedades: el terrorismo. El uso del vocablo “disección” en el título nos anticipa que la estructura expositiva respetará un orden escrupuloso, única manera de abordar y de explicar un fenómeno de semejante complejidad.

En efecto, ya en el capítulo introductorio hace una contextualización adecuada de su objeto de estudio y esboza algunas ideas fundamentales que desarrollará de manera transversal más adelante, destacando al respecto su rechazo de la respuesta militar como la única posible para derrotar al terrorismo. En íntima relación con esta opinión, en el enfrentamiento entre libertad vs seguridad, se decanta por la primera.

En consecuencia, el autor vertebra el libro alrededor de tres interrogantes a cada uno de los cuales dedica un capítulo para ofrecer la pertinente respuesta. En primer lugar, qué se debe entender por terrorismo. Al respecto, no hay consenso (ni entre la comunidad académica ni tampoco a nivel institucional) a la hora de aceptar una definición canónica, de tal manera que lo que para unos es un grupo terrorista, para otros puede resultar un grupo de liberación nacional. Además, también existe una desnaturalización del término al emplearse como arma arrojadiza contra el rival político. No obstante, Joan Antón Mellón ofrece un rasgo fundamental: El terrorismo es una forma de violencia política en cuanto que pretende desarrollar o aplicar un ideal de sociedad mediante la fuerza. De no existir un fin político, no es terrorismo” (p. 122).

En segundo lugar, a qué lógica responden las acciones terroristas. En este sentido, el autor recuerda que cada generación de terroristas (desde los anarquistas rusos hasta los yihadistas actuales, sin olvidar en el medio a etarras o miembros de las Brigadas Rojas) encuentra una justificación para llevar a cabo sus acciones homicidas-liberticidas, estigmatizando previamente a las víctimas que sufrirán aquéllas. Un ejemplo de esta afirmación lo hallamos hoy en día el terrorismo yihadista que divide a la humanidad en verdaderos musulmanes, no creyentes y herejes/apóstatas (p. 78).

En tercer lugar, cómo deben responder, como sinónimo de actuar, las sociedades democráticas ante el terrorismo. En este último apartado sobresale la necesidad de unidad de acción en todos los niveles de gobierno (local, nacional y supranacional), la obligatoriedad de rechazar el triunfalismo y la importancia de descartar respuestas efectistas y viscerales. En este sentido, el autor recuerda que la eliminación de Bin Laden, aunque supuso el descabezamiento de Al Qaeda, también fue seguida de la aparición y consolidación de grupos como el ISIS y Boko Haram, caracterizados por defender una versión aún más violenta del islamismo yihadista.

El recorrido histórico que ofrece el autor sobre el origen y desarrollo del terrorismo, remontándose a la Revolución francesa y al rol de los jacobinos, resulta de utilidad ya que le permite distinguir entre dos conceptos fundamentales: terrorismo y terrorismo de Estado. El primero persigue el cambio violento de un régimen y sería característico de actores no estatales. El segundo lo desarrolla el propio Estado, empleando como herramientas principales la violencia y la intimidación, no publicita sus acciones y su finalidad es el logro de la obediencia. Con esta forma de actuar, subraya Joan Antón Mellón, el Estado atenta contra los derechos humanos de los ciudadanos en lugar de garantizarlos. Los casos del estalinismo, el nazismo y el fascismo suponen el paradigma del terrorismo de Estado (págs. 36 y 53).

Como el lector puede anticipar, el terrorismo islamista ocupa la parte fundamental de la obra. El autor se detiene para escrutar con detenimiento las características de una ideología totalitaria pero efectiva en cuanto que consigue captar a numerosos adeptos a través de la seducción y de una dialéctica tan simple como maniquea susceptible de traducirse en “ellos vs nosotros”. Este fenómeno se ha observado en el elevado porcentaje de conversos que se han unido al ISIS, en una dinámica en la que también han participado ciudadanos de países occidentales integrándose en el citado grupo terrorista ya queposiblemente necesitan soluciones radicales a problemas radicales. Su opción vital yihadista es una canalización política de su odio, rabia, desconsuelo y desesperación” (págs. 180-181).

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