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SENADO

Delgado, reprobada por "mentir" y abandonar al juez Llarena

La ministra de Justicia, Dolores Delgado, durante su intervención en el pleno del Senado.
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La ministra de Justicia, Dolores Delgado, durante su intervención en el pleno del Senado. (Foto: EFE)
martes 25 de septiembre de 2018, 21:06h
La votación se ha saldado con los 149 votos favorables del PP, 82 votos en contra (PSOE, Podemos, PNV y Compromís) y 7 abstenciones separatistas.

El futuro político de la ministra de Justicia Dolores Delgado luce cada vez más negro. Delgado, salpicada no sólo por el escándalo de su reunión con el excomisario José Villarejo -imputado por múltiples delitos, como pertenencia a organización criminal, blanqueo o revelación de secretos-, también ha saltado a la palestra por sus constantes rectificaciones en relación al calificativo "maricón" que le dedicó al actual ministro de Justicia Fernando Grande-Marlaska en uno de esos encuentros.

Hoy martes, todos los partidos de la oposición han exigido su dimisión o el cese de la ministra y finalmente, el pleno del Senado la ha reprobado con la mayoría absoluta del PP por "mentir" y por haber intentado "abandonar" al juez instructor del caso del "procés", Pablo Llarena, ante la demanda presentada en Bélgica por cuatro dirigentes independentistas huidos. A los 'populares' se han sumado los votos de Ciudadanos y Foro Asturias, tras un debate en la que se han sucedido las críticas a Delgado por su relación con el excomisario, en prisión por el caso Tándem.

La votación se ha saldado con 149 votos a favor de la reprobación, 82 votos en contra (PSOE, Podemos, PNV y Compromís) y 7 abstenciones, opción que han elegido las formaciones independentistas catalanas.

Cristina Ayala ha sido la encargada de defender la moción de los populares, que, según ella, no pueden permanecer "impasibles" ante el comportamiento de una ministra que "ha mentido de forma reiterada" y ha preferido abandonar" al juez Llarena para pagar a los nacionalistas su apoyo a Pedro Sánchez en la moción de censura. Ha acusado a quienes no han secundado su iniciativa de querer "romper España", ha dicho que el país "no se puede permitir una ministra que mienta, una notaria mayor del reino que lo que haga es mentir", tanto en el caso Llarena como al rememorar su relaciones con el excomisario José Manuel Villarejo. En su opinión, Delgado ha querido ir de víctima, pero "solo es víctima de sí misma, de las mentiras que ha vertido y de su propia trampa".

El portavoz del PSOE, Antonio Rodríguez Esquerdo, ha tachado la moción popular de "improcedente y demagógica" al subrayar que el Gobierno ha defendido "desde el primer momento" los intereses del Estado y del juez Llarena en Bélgica. A su juicio, al PP no le interesa el juez, sino sólo "hacer un uso torticero" de la situación para debilitar al Gobierno.

Desde Unidos Podemos, Joan Comarera ha criticado el "patriotismo jurisdiccional" de las propuestas del PP y al Gobierno por "caer en la trampa" y hacer de la defensa de Llarena "una causa de Estado con unos costes exorbitados"

Por ERC, Miquel Àngel Estradé ha aprovechado para arremeter contra Llarena porque, a su juicio, está buscando ser el "inquisidor mayor del reino" y está dinamitando el estado de derecho, aunque se ha mostrado convencido de que el Tribunal Europeo de Derechos Humanos acabará por anular todo el procedimiento contra el "procès". Jokin Bildarratz, del PNV, ha reconocido que no entendía la iniciativa del PP, toda vez que este partido estaba de acuerdo con los socialistas en destinar medio millón de euros a la defensa de Llarena. Además, ha recordado que se trata de un tema ya resuelto que no interesa a los ciudadanos, que lo que quieren debates para mejorar la calidad de la Justicia.

Mientras, Joan Bagué, del PDeCAT, se ha referido a las "irregularidades" del proceso judicial que ha instruido Llarena y ha insistido en que toda la justicia europea está "desautorizando" al magistrado, a la vez que ha calificado de "escándalo mayúsculo" utilizar dinero publico a la defensa de un magistrado por sus manifestaciones en una actividad privada.

Por Ciudadanos, Lorena Roldán ha apoyado la reprobación de la ministra porque haber dejado "a los pies de los caballos" a Llarena, en un episodio "gravísimo que avergüenza a los españoles", y ha instado al presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, a que convoque ya elecciones. Roldán ha considerado que las grabaciones a Delgado ponen al descubierto las "bochornosas conexiones con delincuentes y mafiosos", en referencia a los encuentros de la ministra y Villarejo.

El senador de Compromís Carles Mulet también ha criticado que se utilice dinero público para "salvar" a un juez que "se ha excedido en sus funciones" y ha censurado a Delgado por navegar por las "alcantarillas" del Estado. Además, y tras pedir su cese, ha reprochado a la ministra, a la que ha calificado de "homófoba y misógina", que haya insultado "alegremente" a su compañero de gabinete Fernando Grande-Marlaska "llamándole maricón".

¡Dimisión, dimisión!

Delgado eludió responder a la polémica sobre las grabaciones de la comida compartida con Villarejo y ha tenido que afrontar, visiblemente alterada, los gritos de "dimisión, dimisión" desde la bancada del PP. La senadora del PP Esther Muñoz se ha dirigido a ella en numerosas ocasiones como "todavía ministra", la ha acusado de mentir, y ha finalizado su intervención instando a Delgado a que "dimita ya" y no espere a su reprobación.

Además, Muñoz ha asegurado que la ministra va "de rectificación en rectificación" y le ha advertido de que tendrá que dimitir "antes o después" por mentir, además de recriminarle que "prefiere trabajar con tíos que con tías", en referencia a uno de las grabaciones publicadas. Para la senadora del PP está claro que la moción de censura "tenía un precio que es romper el país" y ha cuestionado si forma parte de un acuerdo de no agresión con los independentistas la concesión de un indulto a cualquier que pudiera ser condenado por rebelión o sedición.

La ministra, en tono alterado, ha negado la existencia de ningún "pacto" con los independentistas y ha afirmado que el Gobierno "no ha dado una sola instrucción a ningún fiscal, no ha llamado a ningún juez". El presidente del Senado, Pío García-Escudero, ha tenido que mandar callar a varios de los senadores, ante los gritos de "dimisión, dimisión" que se oyeron desde las bancadas populares y el barullo que se generó en el hemiciclo.

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