El entrenador del vigente campeón se desmarca de esa comparación antes de que empiece el curso.
La bahía de San Francisco encara una nueva temporada de baloncesto con la mirada puesta en revalidar al trono y la gloria que los Warriors le han proporcionado en este lustro. La franquicia californiana, que viene de ganar tres de los últimos cuatro anillos en juego, ha reforzado su plantilla con la incorporación de DeMarcus Cousins, uno de los pivots referenciales de la liga. Ese movimiento de mercado les han disparado como favoritos en las casas de apuestas.
Aunque todavía falte comprobar cómo se asienta el polémico (e individualista) ex jugador de New Orleans y Sacramento en el esquema mental y de juego del camarín de Golden State, los aficionados saliban ya a la espera del pistoletazo de salida de un curso que, en principio, mantiene a LeBron James fuera de la batalla por el título -en el inicio de su aventura y pretendida reconstrucción de Los Angeles Lakers-. Con la sensación de competir sin el único coloso que les podrían hacer frente flotando en el ambiente han atendido a los medios algunos de sus protagonistas.
El que ha resultado más rotundo, como suele ser habitual, es el entrenador Steve Kerr. El lustroso tirador devenido en técnico pomposo ha querido inaugurar sus comparecencias en este ejercicio 2018-19 con una maniobra agria contra la auforia desatada. Porque los periodistas, como viene siendo recurrente en estos años, le han vuelto a preguntar si estos Warriors pueden mirar a los ojos sin pestañear a los Bulls de Michael Jordan -equipo del que fue parte como jugador-.
"He insistido siempre que los Bulls vivieron un tiempo histórico con Jordan al frente que les permitió establecer una dinastía dentro de la NBA, mientras que nosotros ya hemos logrado grandes cosas, pero nos faltan muchas más. De lo que estoy seguro es vamos a trabajar duro para tener otra temporada especial", avanzó Kerr, antes de recalcar que "sabemos lo que tenemos en la plantilla, los jugadores y sus condiciones contractuales, y nada es similar a lo que se vivió en la temporada de 1997-98 cuando el primero que tenía pensado irse al concluir la competición era el propio entrenador Phil Jackson". "No es mi caso, ni tampoco tenemos a nadie que se quiera ir", esclareció.
De vuelta a esa comparativa -no en vano van a tratar de acceder a sus quintas Finales consecutivas, algo que no lograron aquellos jugadores de Chicago-, el preparador se evidenció inflexible: "No creo que nuestra motivación sea la historia. Sabemos lo especial que sería históricamente si lo hiciéramos. Sólo un puñado de equipos lo han logrado alguna vez, pero ése no es nuestro objetivo, ya que lo que queremos es disfrutarlo realmente mientras dure". "Y nada dura para siempre, así que sabemos eso y por lo tanto queremos este año disfrutar cada momento en el campo", reivindicó.
"Estamos jugando con dinero de la casa. Ganamos tres de los últimos cuatro campeonatos. Nuestro lugar en la historia de la liga es bastante seguro. No creo que nuestros jugadores sientan mucha presión. Pienso que deberían sentir la importancia de tratar de hacerlo nuevamente", añadió. Y Kerr dio un baño de realismo a su hinchada al poner los pies en el suelo cuando reflexionó sobre lo excepcional de poder contar con este grupo de jugadores durante varios años. Todo un lujo que no va a durar mucho más, según el criterio del arquitecto de todo.
Squad got back in the gym for their first official practice of the season 💪
"Tenemos agentes libres, la crisis financiera y todo lo demás. Así que no sabemos qué va a pasar. Entonces, ¿por qué no salir a disfrutar cada momento?", se despidió un entrenador que conoce lo complicado de afrontar las tres renovaciones de larga duración que debe acometer su directiva. Porque tras haber blindado a Steph Curry vienen Kevin Durant, Klay Thompson y Draymond Green. No está nada claro que los dos primeros nombres siguan queriendo regalar dinero de potenciales contratos para mantener el grupo.
Eso sí, Thompson y Green se han manifestado en sentido leal a la franquicia. El triplista, que será agente libre en el próximo mercado estival -en el que podría aspirar a un salario y duración máximos-, declaró lo siguiente: "No creo que llegue a ser agente libre. Cuando los chicos lo intentan es porque quieren una situación como la mía, y yo estoy contento. Lo único que me importa es tratar de ganar otro campeonato y seguir en la cresta de la ola". Y el todoterreno explicó que "no lo miro ya desde mi prisma, sino del de que somos una familia. Hemos acercado posturas de la mejor manera posible, teniendo un gran diálogo. Cuando llegue el momento, nos haremos cargo". El tiempo resolverá todas estas cuestiones propias de lo que parecería el paraíso del baloncesto internacional.