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BIOGRAFÍA

Rafael Gumucio: Nicanor Parra, rey y mendigo

domingo 30 de septiembre de 2018, 19:16h
Rafael Gumucio: Nicanor Parra, rey y mendigo

Ediciones Universidad Diego Portales. Santiago de Chile, 2018. 493 páginas. 20 €.

Por Joaquín Escobar

Nicanor Parra, rey y mendigo, es una biografía a dos voces en la que se narran diversos pasajes de la vida del antipoeta, sin embargo, y para beneficio del lector, el libro, es a su vez, una autobiografía de Rafael Gumucio, pues juega y conjuga la vida del autor de Poemas y antipoemas con sus memorias. No estamos ante un texto biográfico convencional, más bien, hay una interesante mutación del género que permite enlazar anécdotas, miedos y angustias. Todo comienza con un viaje a Las Cruces el año 2002. Gumucio, entre ansioso y expectante, cree que Parra está interesado en su literatura. En tan solo unos minutos, todo se derrumba, a Parra solo le interesa una de las tantas columnas que ha escrito. Lo que en un momento fue desalentador, se terminó transformando en el kilómetro cero de una admiración mutua que deambularía por diversos contextos y parajes.

La infancia de Parra, en el sur de Chile, fue dura. Siendo el mayor de ocho hermanos, y pese a las múltiples penurias económicas, siempre logró destacar. Constantes cambios de casa y un padre alcohólico, no lograron hacerlo tambalear en los estudios, pues mientras sus hermanos trabajaban en circos y ayudaban a su madre en labores domésticas, Nicanor estudiaba, sacaba buenas notas y ayudaba a sus vecinos en su alfabetización. Y aunque a Parra nunca lo podríamos posicionar ideológicamente en un bando determinado, estas labores de micropolítica provinciana lo erigen como un personaje solidario, preocupado por su comunidad, interiorizado en las carencias de parajes alejados del centralismo vinculado al presidente Alessandri.

El extenso e interesante relato está repleto de incertidumbres intencionales. Gumucio no busca documentar certezas ni verificar datos, más bien, expone distintas hipótesis con respecto a un mismo hecho. Por ejemplo, pone en entredicho la fecha exacta del nacimiento de Parra, conjeturando que pudo haber vivido más de 103 años. A su vez, discute con las variadas y numerosas versiones que existen en torno a la demorada publicación de sus obras completas. El libro no tiene un fin absolutista, y ello se agradece, pues donde otros pueden ver detalles, Gumucio observa puntos iniciales de literatura. Parra, siendo un niño, desafina la guitarra de su padre porque no le gusta verlo cantar. En otra escena, y ya adolescente, Nicanor espía la intimidad de sus vecinos mediante un telescopio para mirar las estrellas. Rafael Gumucio, ve en estos pequeños gestos, sus primeros acercamientos a la antipoesía, mostrando que cada paso de su vida está conectado y que nada está liberado al azar.

Nicanor Parra, rey y mendigo funciona como un collage híbrido sobre el cual se edifica una biografía desde múltiples voces. Hay un incesante -y necesario- trabajo de archivo, que permite adornar y ajustar las tuercas de un libro, que pese a su extensión, nunca pierde el mapa. Las entrevistas que le realizó Leonidas Morales a Parra, así como los diarios de Luis Oyarzún y las anécdotas que narra Adán Méndez, funcionan como vértebras que solidifican y le dan registro a todo el relato. Gumucio en su rol de biógrafo no consciente (como prefiere definirse), recogió de otros, buceó en sus recuerdos y escribió el más universal de sus libros.

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