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ENSAYO

Edward O. Wilson: Los orígenes de la creatividad humana

domingo 14 de octubre de 2018, 18:48h
Edward O. Wilson: Los orígenes de la creatividad humana

Traducción de Joandomènec Ros. Crítica. Barcelona. 2018. 250 páginas. 22,90 €. Libro electrónico: 10,99 €.

Por José Antonio González Soriano

El ya venerable antropólogo E. O. Wilson ha presentado un curioso libro (que tiene algo de testamento literario), titulado Los orígenes de la creatividad humana. Se trata de un texto sorprendente y cautivador, algo caótico, cuyo eje de continuidad se muestra en todos sus términos justo al final: “Científicos y estudiosos de las humanidades, trabajando juntos, podrían servir, según creo, como líderes de una nueva filosofía, una filosofía que mezcla lo mejor y más relevante de estas dos grandes ramas del saber. Su esfuerzo sería la tercera Ilustración”.

Edward O. Wilson (Birmingham, Alabama, 1929) saltó a la fama mundial a finales de los 70 del pasado siglo por su obra Sobre la naturaleza humana, donde sentó las bases de lo que llegó a ser considerado un nuevo paradigma: la sociobiología. Este encuadre pretendía dar razón de los elementos de la cultura humana en perfecta continuidad con los rasgos “naturales” de nuestra especie, examinados a la luz de sus orígenes biológicos. En la mencionada obra y en ensayos posteriores, Wilson se esforzaría por mostrar un armonioso ensamblaje entre la evolución biológica y lo que este autor dio en llamar “evolución cultural”. El proyecto era tan radical que desde su presentación quedó envuelto en la polémica.

Las tesis de Wilson siempre parecieron autorreferenciales: para que el tejido histórico de las sociedades humanas pudiera ser concebido en términos evolutivo-biológicos había que partir de una descripción preliminar de la cultura en clave puramente etológica. El reduccionismo que ello suponía no fue aceptado por un amplio sector de la filosofía y de la antropología cultural (especialmente en sus versiones críticas). Configuraciones culturales tan desprestigiadas como el patriarcado o los totalitarismos podrían tratar de buscar una justificación en la genética, es decir, en nuestro irrenunciable parentesco con el mundo animal. Por otra parte, los ambientes académicos anglosajones, renuentes a mantener la honorable distinción continental entre “ciencias de la naturaleza” y “ciencias del espíritu” (en la terminología de Dilthey), sí acogieron la fórmula de Wilson como un enfoque prometedor para integrar las disciplinas culturales en el sólido marco de las ciencias naturales.

Han pasado algunos años y el pensamiento de Wilson parece haberse flexibilizado. Aun tratándose de una obra de divulgación, Los orígenes de la creatividad humana muestra la impronta de algunas tesis que no se hallaban antes en el discurso del autor. En primer lugar, la trascendencia como rasgo diferencial -absolutamente diferencial- del lenguaje humano: “[…] el lenguaje no es sólo una creación de la humanidad, es la humanidad.” En relación a ello, Wilson parece también reconocer la fuerza autónoma de la “evolución cultural” en relación a la evolución biológica.

A partir de esta reconsideración de la singularidad de la aventura humana, el libro de Wilson se pregunta por los caracteres que ha de reunir un nuevo conocimiento sistemático de la Antropología. Sus sugerencias más destacadas adoptan, pues, un cariz epistemológico, y tratan de respaldar una propuesta teórica: sentar las bases de unión entre “ciencia” y “humanidades” mediante un esfuerzo conjunto de cinco disciplinas: paleontología, antropología, psicología, biología evolutiva y neurobiología. Si el propósito del autor lograra fertilizar, nos hallaríamos a la puerta de un nuevo modelo de sabiduría: la tercera Ilustración. El carácter ecléctico del libro, que combina erudición con relatos personales, poesía y arte visual, parece querer ilustrar las posibilidades de esa nueva disposición unificadora. Al mismo tiempo dotan al texto de brillantez y atractivo.

En última instancia, este postrer documento que nos ofrece el viejo entomólogo se resuelve en una declaración de estima a la filosofía: “[…] como sea que nos estamos ahogando en información y nos vemos privados de sabiduría, parecería apropiado devolver la filosofía a la posición apreciada que tuvo antaño.” ¿Cómo no agradecer este mensaje de esperanza de uno de nuestros más conspicuos exploradores de la naturaleza humana?

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