POR LIBRE
La tragedia de Pedro Sánchez
Joaquín Vila
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directorelimparciales/8/8/20
domingo 14 de octubre de 2018, 19:44h
Desde hace cuatro meses, desde que Pedro Sánchez ocupó La Moncloa con su siniestra moción de censura, la política española se ha convertido en una farsa. Nada es real. Todo es impostado, simple marketing chungo. Ni hay un acuerdo presupuestario, ni ha mejorado la situación en Cataluña, ni el Gobierno gobierna. Se trata de un mero espectáculo, un vodevil, una comedia bufa o una tragedia. Lo único cierto es que los actores son mediocres.
El jueves, las cámaras deslumbraban a Pedro Sánchez y Pablo Iglesias cuando firmaban un supuesto pacto para sacar adelante los presupuestos. Pero el documento es un simple borrador de intenciones con unos cuantos eslóganes comunistas inspirados por Podemos. Solo se sabe que quieren gastar seis o siete mil millones más, pero se desconoce de dónde saldrán. Pues ni con la estratosférica subida de impuestos salen las cuentas. Tampoco parece fácil que el Congreso los respalde, ni que Bruselas los acepte. Pero ahí queda la foto de los dos próceres vestidos de domingo ante una ventana abierta de palacio para que se viera el soleado jardín, donde reposa una escultura en piedra de una mujer desnuda. (Que se sepa, las feministas no han chistado por la utilización de la figura femenina). El acuerdo, además, no se ciñe a los presupuestos. Es un batiburrillo, un cajón de sastre. Se incluyen propuestas para reformar el código penal, la política laboral y memeces feministoides, como que conviene pasar por el notario antes de mantener relaciones sexuales. Se trata, en fin, de una burda maniobra de marketing sin más recorrido que la foto; eso sí, con el mensaje de que no soltarán el poder ni con aceite hirviendo. Pero aparentaban haber firmado el pacto de Versalles.
Esa misma tarde, la franquicia catalana de Podemos alentaba en el Parlament la reprobación del Rey, que fue aprobada con el apoyo de los separatistas. Esto es; por la mañana, Pablo Iglesias firmaba un pacto por la gobernabilidad de España; por la tarde, votaba a favor de destruir el sistema democrático español. Pero su socio Pedro Sánchez ni se inmuta. Eso sí, alardea de que la política de diálogo ha frenado el desafío secesionista, mientras Quim Torra jalea a los escuadrones de los CDR para que se enfrenten a la policía y a los manifestantes por la unidad de España. Y, en todo caso, si los separatistas están divididos no es por los desesperados intentos del Gobierno de seducir a los golpistas, si no por el pavor de Torrent y compañía a terminar en la cárcel. Es el juez Llarena, y no el presidente, quien ha desguazado la unidad de los partidos independentistas.
Un día después de firmar el pacto presupuestario, Pedro Sánchez protagonizaba una astracanada. El llamado error de protocolo del presidente del Gobierno y su mujer no es tal. Se trata más bien de un bochornoso suceso protagonizado por un personaje endiosado, que se mueve como un pavo real, que se ha emborrachado de poder en los cuatro meses que lleva en La Moncloa. Hasta el más lelo de los mil invitados a la recepción del Palacio Real sabe que son los Reyes, y solo los Reyes, quienes saludan a los asistentes en el llamado "besamanos". El cachondeo en las redes sociales no ha cesado. Pero no se trata de una anécdota. Es el mejor reflejo de la personalidad del presidente del Gobierno. No se sabe si es tonto o quiere amarrar el poder para siempre. En cualquier caso, por lo uno o por lo otro, una tragedia para España que este personaje esté al frente del Consejo de Ministros.
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Director de EL IMPARCIAL
JOAQUÍN VILA es director de EL IMPARCIAL
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directorelimparciales/8/8/20
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