Además, la pelea del ruso con Mayweather pende de un hilo.
Como no podía ser de otro modo, a Conor McGregor le sigue escociendo su derrota ante Khabib Nurmagomedov. El irlandés quería embolsarse un monto considerable de dinero y, sobre todo, defender su prestigio como dominador de la categoría a la que ha llevado a sus mayores cuotas de estrellato. El duelo en el T-Mobile de Las Vegas se asestó un duro golpe de realidad a su orgulloso carácter. Pero ni la algarada posterior le sacó de su aceptación deportiva de la derrota.
Ahora que ha pasado el tiempo, el luchador ha efectuado una revisión y reflexión de lo acontecido en el UFC 229, el evento más visto en la historia de las artes marciales mixtas (MMA, por su siglas en inglés). Lo ha hecho a través de sus redes sociales y con la sinceridad que le carcateriza ha expuesto que se equivocó, principalmente, porque subestimó a un rival que acabaría dominándole, llevándole de la mano hasta el 'mataleón' final.
Khabib supo cansar al irlandés, golpearle en el intercambio de puñetazos y darle el carpetazo desde el wrestling. Manejó con solvencia cada parámetro del combate y dejó a McGregor simplemente el rol de sujeto pasivo, para cataclismo anímico de su apasionada tribuna. Con aseguró Dana White al término de la batalla, al isleño no le molestó que su oponente saltara la juala paraagredir a miembros de su equipo. Lo que le dejó derrumbado fue haber perdido. Simplemente. Por eso no dio pie a denunciar los hechos posteriores.
En coherencia con esa actitud sumamente competitiva, la autocrítica es una herramienta importante de mejora. Y Conor la ha aplicado en un texto que ha compartido con sus seguidores. Arranca su análisis 'The Notorious' desplegando un escrutinio de cada round. En su fiscalización no escatima en pasión para desmenuzar lo que ha estudiado una y otra vez en vídeo. Este obsesivo competidor quiere mejorar, aunque tenga 30 años y la vida resuelta -desde el prisma económico y también en sus estatus deportivo-.
"Reflexiones de mi última pelea. Primer asalto: Creo que, desde un punto de vista deportivo, el primer asalto fue suyo. Posición superior contra la valla. No hubo avance de la posición o daños, pero mejor posición. Desde el punto de vista de la lucha, el primer asalto es mío. Llegaron los primeros golpes y la voluntad de participar. Directo de izquierda temprano. Rodilla en la cabeza en el tiro bajo. Codos en cualquier ocasión de amarre. El oponente tiene las piernas contra la valla durante todo el asalto", comienza.
Y prosigue profundizando en su percepción de sus errores del siguiente modo: "En el segundo asalto corre alrededor de la jaula antes de ser bendecido con un derechazo que cambió el curso del asalto y de la pelea. Fue un gran golpe. Después del impacto reboté y retrocedí para enfrentarme, pero él de nuevo se agachó para someterme. Es el deporte y fue un movimiento inteligente que le llevó a dominar el asalto, así que, sin problema. Bien jugado. Si me hubiera encendido y le diese un poco más de respeto, esa derecha no se me habría acercado y estaríamos hablando de algo distinto. Le di su posición recta sin respeto en la preparación".
"No resistí todos los rounds cortos. Atacando a los luchadores solamente. Eso no volverá a suceder. También le ataqué sin respeto para defenderse mentalmente. Lecciones. No escuches a nadie salvo a ti mismo y tus habilidades. Eres el amo de tu propio universo. Soy el maestro de esto. Debo seguir mi propio consejo", puntualiza antes de explicar que en el tercer round, tras el peor asalto de mi carrera como luchador, regresé y gané este asalto. Caminando hacia delante, reduciéndole y dispuesto a someterle".
Y en el cuarto asalto, en el que perdió el combate, señala que "mi recuperación no fue la que habría querido". "Aunque gané los primeros intercambios en el cuarto, me envió al suelo de nuevo y terminé en una mala posición con más de 3 minutos en el reloj. Trabajé para recuperar la posición y levantarme de espaldas a la valla. Una posición estable. Sin embargo, cometí un error crítico al abandonar mi gancho en este momento crucial, exponiendo mi espalda y fui batido con todas las de ley", confiesa.
Finalmente, McGregor deja abierta la puerta a la revancha con Khabib, pues admite que aunque perdió salió contento de la pelea. "¿Qué puedo decir? Fue una gran pelea y un placer. Volveré con la confianza más alta. Totalmente preparado. Si no hay revancha de inmediato, no hay problema. Afrontaré la siguiente pelea. Seré como siempre de todos modos. Hasta pronto mis fans de la lucha. Os quiero", conluyó en una valiente reflexión que rindió tributo al enemigo daguestaní al que no valoró lo suficiente en la preparación del duelo.