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EXPLORACIÓN ESPACIAL

El enigma de Oumuamua: ¿cometa interestelar o nave extraterrestre?

Representación artística de Oumuamua.
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Representación artística de Oumuamua. (Foto: NASA/ESA/J. Olmsted/F. Summers)
miércoles 07 de noviembre de 2018, 20:39h
  • Desde que se detectara en 2017 este visitante sideral ha generado un hondo debate en la comunidad científica.
  • Ahora, dos físicos del Centro de Astrofísica Harvard-Smithsonian sugieren que su construcción podría ser artificial.

Oumuamua, el enigmático objeto cósmico que visitó el Sistema Solar en el año 2017, sigue dando mucho que hablar. Esta semana, dos investigadores del Centro de Astrofísica Harvard-Smithsonian han publicado un controvertido artículo académico en el que plantean la posibilidad de que Oumuamua sea una nave extraterrestre abandonada a su suerte en el inabarcable espacio sideral, como un antiguo barco navegando a la deriva en el océano.

Cuando se detectó en septiembre del pasado año, Oumuamua se alejaba de nuestro vecindario estelar y se encontraba a 0,25 Unidades Astronómicas respecto del Sol, o lo que es lo mismo, un cuarto de la distancia entre la Tierra y nuestra estrella.

Los primeros análisis revelaron que el objeto tenía una alta densidad por lo que la primera hipótesis fue que se trataba de un cometa o de un asteroide interestelar: el primero en descubrirse. En base a su trayectoria y a la posición de otras estrellas, la sonda Gaia de la ESA llegó a postular cuatro astros de los que podría provenir.

Sin embargo, varias circunstancias anómalas pusieron en duda estas aseveraciones. El bólido, de 230 metros de largo y unos 30 de ancho, parecía girar sobre sí mismo a gran velocidad y, a diferencia de los objetos espaciales conocidos, la forma de Oumuamua era alargada, como de cigarro puro, algo sin precedentes en las observaciones astronómicas. Tampoco se detectó la actividad normal de un cometa, no se observó la típica cola, ni se rastrearon emisiones o líneas de absorción de gas.

Pero lo que más ha llamado la atención de los científicos es que, a medida que se aleja del Sol, Oumuamua va cada vez más rápido, cuando las predicciones preveían lo contrario. Si no parece un pato, no nada como un pato, y no grazna como un pato, probablemente no sea un pato...

Esquema de rotación de Oumuamua (Fuente: NASA/JPL-Caltech)

Velas solares

Shmuel Bialy y Abraham Loeb, que es como se llaman los astrónomos responsables de este nuevo y polémico estudio, aventuran que Oumuamua podría ser en realidad una nave interestelar que se movería en el espacio gracias a una tecnología llamada 'vela solar', capaz de aprovechar la luz estelar como fuente de energía.

Este método de propulsión lleva décadas estudiándose en la Tierra e incluso se ha llegado a lanzar una sonda, la IKAROS, de la JAXA (Agencia Espacial Japonesa), que se impulsa gracias a esta tecnología. De hecho, el proyecto Breakthrough Starshot, en el que participa el propio Loeb, planea enviar miles de minisondas a Próxima Centauri, la estrella más cercana a nuestro sistema solar, propulsándolas con un potente láser, para rastrear los planetas del entorno.

Una vela solar funciona como la vela de un barco. Una vez lanzada al espacio, la nave despliega una gran membrana que actúa a modo de espejo, reflejando los fotones provenientes del Sol o de un rayo láser sito en la Tierra, lo que la impulsa en la dirección contraria. Al principio su velocidad será muy inferior a la proporcionada por un motor tradicional, pero con tiempo suficiente la sonda alcanzará mayor rapidez que cualquier objeto alimentado a reacción, con velocidades teóricas de hasta 1.000 km/s.

Esta es la razón por la que Bialy y Loeb se preguntan si Oumuamua es natural o artificial: "Explicamos el exceso de aceleración de Oumuamua lejos del Sol como resultado de la fuerza que la luz ejerce sobre su superficie. Para que esta fuerza explique el exceso de aceleración medida, el objeto debe ser extremadamente pequeño, del orden de una fracción de milímetro de espesor pero de decenas de metros de tamaño. Esto hace que el objeto sea liviano para su área de superficie y le permite actuar como una vela de luz", indica el profesor Loeb.

Representación artística de la vela solar IKAROS (Fuente: Wikimedia/Andrzej Mirecki).

Hasta el infinito y más allá

Por supuesto, gran parte de la comunidad científica no ha tardado en echarse encima de los autores de este trabajo, tachándolos de "creyentes" y no de "científicos", como expresaba la astrofísica Katie Mack, de la Universidad de Carolina del Norte; o de "basar sus argumentos en cálculos demasiado inciertos", como aseveraba el astrofísico Alan Fitzsimmons, de la Universidad de Queens.

Cada segundo que pasa Oumuamua se distancia 26 kilómetros de nuestro planeta y del Sistema Solar. No obstante, aunque no podamos perseguirlo en naves como las de Star Trek porque nuestra limitada tecnología nos lo impide, sí podemos analizar los datos recabados, que son muchos. Eso, por no hablar de otras Oumuamuas que nuestros modernos instrumentos nos permitirán detectar en el futuro. Como decía el capitán Kirk: "No existe lo desconocido, sólo lo temporalmente desconocido".

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