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SUPRIMIR EL IMPUESTO

jueves 08 de noviembre de 2018, 13:36h
Si se quiere favorecer al contribuyente, la única vía es suprimir el impuesto hipotecario sobre el...

Si se quiere favorecer al contribuyente, la única vía es suprimir el impuesto hipotecario sobre el que hoy se debate. Trasladarlo a la Banca y, por lo tanto, a los millones y millones de sus accionistas es una operación virtual, oportunista y demagógica. Directa o indirectamente ese impuesto lo seguirá pagando el contribuyente.

Si se suprime el impuesto, las Administraciones públicas no dispondrán de ese ingreso y deberán tomar medidas para despilfarrar menos y contener los infinitos gastos superfluos que hoy gravan a la Administración estatal, a la Administración autonómica, a la Administración municipal. Menos dinero, pues, para el derroche, para la suntuosidad y, a veces, para la corrupción.

Tiene razón Pablo Casado. Toda la razón. De lo que se trata es de suprimir el impuesto. Solo recortando los gastos superfluos o suntuarios de las Administraciones públicas se pueden evitar o disminuir algunos impuestos. Al contribuyente se le sangra hasta la hemorragia para pagar a parientes, amiguetes y enchufados que los partidos y los sindicatos colocan en las Administraciones públicas. A eso hay que sumar el derroche en edificios suntuosos, obras públicas innecesarias, viajes gratis total y tantos y tantos despropósitos como padecemos.

Para que el impuesto hipotecario no lo pague el ciudadano contribuyente solo hay una fórmula: suprimirlo. De nada sirve trasladarlo a la Banca, salvo para hacer demagogia. Y que las Administraciones se aprieten -muy ligeramente, por cierto- el cinturón. Lo demás son declaraciones oportunistas para rascar algunos votos de los ciudadanos desinformados.