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TENIS

ATP Finals. Roger Federer sobrevive y Kevin Anderson se dispara

martes 13 de noviembre de 2018, 22:48h
El suizo arrolló a un nervioso Dominic Thiem para eludir la eliminación prematura.

Roger Federer perdió con claridad en su debut en el ATP Finals ante Kei Nishikori. Además, se le vio desencajado en lo relativo a los nervios dentro y fuera de la cancha. Al día siguiente canceló el entrenamiento que tenía programado en Queen's y todo el universo tenístico se echó a temblar. Este martes debía comparecer y ganar a Dominic Thiem para sobrevivir a la eliminación prepatura y permitirse la oportunidad de pelear por un billete para las semifinales del torneo que junta a los mejores ocho tenistas de 2018.

Pues bien, el helvético se presentó a las nueve de la noche en el O2 y dio una exhibición ante un jugador austríaco que pecó de novato. El coloso de Basilea dio un zarpazo para ganar por 6-2 y 6-3, en una suerte de catarsis que le convierte en candidato renovado. En las orillas del Támesis recogió el fervor de la tribuna, tras subrayar que lo del domingo fue un accidente. Mejor asentado en su ritmo y controladas las pulsaciones, la leyenda resolvió en dos sets y por la vía rápida, empatando el balance de duelos directos con Thiem.

Ha ganado la Copa de Maestros seis veces y sus 37 años hacen que Roger sea un objeto de culto para el aficionado. Le querían ver y verle ganar. Una despedida rápida habría resultado catastrófica para sus fans. Respondería el suizo a las expectativas tras haber admitido su nerviosismo en su duelo del domingo. En esta jornada fue él el que hizo caja de la tensión ajena, pues Thiem, finalista de Roland Garros, salió encogido. Y lo pagaría. Acumuló imprecisiones mientras que su rival se iba estableciendo. Y los fallos en su característico revés y volea le alejaron del resultado buscado con celeridad.

Pasado el susto, Federer se centró e impuso una gran velocidad para forzar los errores del contrincante. Y en el quinto juego del primer set se escaparía. Se apuntó cinco juegos seguidos y allanó el terreno para salir ovacionado tras una hora y pocos minutos de esfuerzo. Así, volvería el icónico jugador a resplandecer al saque, su herramienta de escape cuando viene problemas. La estadística dibujó el siguiente retrato de su rendimiento: embocó 30 golpes ganadores, cometió 11 errores no forzados y sólo perdió seis puntos con el primer saque. El austríaco, en cambio, se fue hasta los 34 errores no forzados.

Tragado el brete, el ganador de 99 torneos profesionales tendrá ahora que superar al mejor jugador en lo que va de torneo para acceder a la lucha de los cuatro supervivientes por la gloria. Se trata de Kevin Anderson, que si en el primer envite desesperó a Thiem, en el segundo arrolló a Nichikori. El sudafricano, excelso desde su juego de saque y pegajosas defensas, asoló al nipón por 6-0 y 6-1. Una lección de tenis que catapultó sus opciones y redundó en su maravilloso estado de forma, pasada de manera sobrada la treintena de edad.

Un total de 64 minutos duró el sufrimiento de Kei. Nunca había concedido un doble 6-0 en su carrera, pero ante Anderson a punto estuvo de estrenar esa innoble muesca. El gigante de Johannesburgo todavía no ha afrontado una pelota de break en lo que va de torneo y en este martes desplegó una combinación irresistible de servicios atronadores con restos venenosos. El asiático nunca estuvo en condiciones de entrar en el debate por el triunfo. Y lo reconocería en sala de prensa. Como Thiem hizo lo propio en su comparecencia.

Tardaría Nishikori 61 minutos en sumar su único juego del combate. Había sido abrasado por un parcial de 11 juegos a cero. Un huracán le había sacado de la circulación y le condujo a recordar el sabor de la derrota más dura que le habían asestado hasta la fecha: la que le regaló Robin Soderling en el torneo de Estocolmo en 2008, cuando el sueco se impuso por 6-1 y 6-0. Ha tenido que pasar 10 años para que el nipón haya refrescado la sensación de ser aleccionado en una pista de tenis.

Anderson se iría con 10 saques directos y sólo 12 errores no forzados, y constriñó a Nishikori a cometer 24 errores no forzados y a ceder su saque en todas las ocasiones menos en una oportunidad, en la que salvó la honra. Quizás el cansancio mental de haber jugado contra Federer el domingo le pasó factura al asiático, mas su ejecución no fue ni un reflejo de su peor partido del año. Por contra, el sudafricano alimentó la apariencia de favorito a cerrar el calendario con este entorchado. Con permiso de los históricos nombres que quedan en liza.

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