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EXPLORACIÓN ESPACIAL

Investigadores españoles hallan el segundo exoplaneta más cercano a la Tierra

Ilustración del exoplaneta y la estrella Barnard vistos desde el espacio.
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Ilustración del exoplaneta y la estrella Barnard vistos desde el espacio. (Foto: ESO / M.Kornmesser)
miércoles 14 de noviembre de 2018, 19:57h
  • Barnard b se encuentra a seis años luz y es 3,2 veces más grande que nuestro mundo.
  • Aunque sus temperaturas de -170 ºC complican la vida, los científicos no descartan que albergue agua líquida bajo su superficie.

En 2016, el descubrimiento de Próxima b, un planeta similar a la Tierra que orbita a la estrella más cercana al Sol, Próxima Centauri (a 4,2 años luz), ocupaba la portada de la revista Nature. Dos años después, Nature ha informado de un nuevo hallazgo: una supertierra, de al menos 3,2 veces el tamaño de la Tierra, que gira en torno a la estrella Barnard, situada a solo 6 años luz de distancia de nuestro planeta.

El trabajo, una colaboración internacional liderada por Ignasi Ribas, del Instituto de Estudios Espaciales de Cataluña (IEEC-CSIC), cuenta con la participación de científicos del Centro de Astrobiología (CAB), de los institutos de Astrofísica de Andalucía y Canarias, del Observatorio Calar Alto, de la Universidad Complutense de Madrid y del CSIC.

El hallazgo ha sido posible gracias a la iniciativa Red Dots, una de las mayores campañas internacionales de observación de la historia en la que telescopios de todo el mundo han efectuado cerca de 800 mediciones, "una cantidad de información ingente recabada durante más de 20 años", ha explicado Ribas en declaraciones a Efe. "Todos estos datos nos han permitido caracterizar el sistema planetario que orbita a Barnard", el segundo sistema más cercano a nosotros y en el que, además, "no descartamos que pueda haber más planetas", sostiene el investigador.

Pero, ¿cómo es este sistema? El planeta recién descubierto depende de la estrella Barnard, una enana roja de entre 7.000 y 10.000 millones de años, "casi el doble de vieja que el Sol", relativamente inactiva y la más rápida del cielo nocturno. Barnard b, bautizado así en honor a su anfitriona, tarda unos 233 días en orbitar a su estrella y, aunque está relativamente cerca de ella (a un 40% de distancia de lo que está la Tierra del Sol), es un mundo frío y oscuro que podría estar a unos -170 grados centígrados.

"Es un mundo helado porque recibe muy poca energía de su estrella: sólo un 2% de lo que la Tierra obtiene del Sol", y se encuentra cerca de la llamada 'línea de hielo', una zona orbital alrededor de una estrella en la que compuestos volátiles como el agua pueden condensarse en hielo sólido. Por eso, es "muy improbable" que Barnard b tenga agua líquida en la superficie, pero no se puede descartar que la tenga en el subsuelo, explica Ribas.

Además, comparada con Próxima b, que se considera el planeta con más posibilidades de albergar vida fuera del Sistema Solar, parece poco probable que pueda contener alguna forma de vida, pero "la vida, a veces, encuentra formas hábiles de sobrevivir", advierte el físico catalán.

Del azul al rojo

El hallazgo ha sido posible gracias a la técnica de la velocidad radial, uno de los métodos diseñados por los astrónomos para descubrir planetas imposibles de observar de manera directa. La técnica busca planetas a partir de los efectos que provoca en su estrella porque, cuando un planeta orbita a una estrella, la atracción gravitatoria hace que la estrella se mueva también.

"Y según la física, cuando una fuente de luz se acerca al observador, su espectro se desplaza ligeramente hacia el azul y su longitud de onda es más corta y, cuando se aleja, se desplaza al rojo, hacia longitudes de onda más largas. Por lo tanto, cuando vemos una estrella que se bambolea (se acerca y se aleja), se puede deducir que hay un planeta en órbita", puntualiza Ribas.

El trabajo ha utilizado observaciones de siete instrumentos diferentes que durante 20 años han tomado 771 medidas, una cantidad "ingente" de información, destaca Ribas. "El descubrimiento supone un avance significativo en la búsqueda de exoplanetas alrededor de nuestros vecinos estelares, con la esperanza de, finalmente, encontrar uno que tenga las condiciones adecuadas para albergar vida", concluye la investigadora del IAA y coautora del trabajo, Cristina Rodríguez-López.

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