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Poesía

Rubén Darío: “Yo soy aquel que ayer no más decía”

domingo 18 de noviembre de 2018, 18:59h
Rubén Darío: “Yo soy aquel que ayer no más decía”

Coordinadores: Ricardo de la Fuente Ballesteros y Francisco Estévez. FCE. Madrid, 2018. 839 páginas. 36 €. Por vez primera, se recogen conjuntamente en escrupulosa y pulcra edición crítica textual todos los poemarios del gran autor nicaragüense, primer espada del modernismo. Comprobamos así que Rubén Darío es mucho más que el cantor de princesas y cisnes. Por Ángela Pérez

Recientemente, hemos podido ver el nuevo montaje de Luces de bohemia que ha subido a las tablas Alfredo Sanzol en el madrileño Teatro María Guerrero. En esta pieza, la más granada del esperpento ideado por Ramón María del Valle-Inclán, aparece como personaje prácticamente no esperpentizado el poeta nicaragüense Rubén Darío, entablando diálogo con Max Estrella y con el marqués de Bradomín, álter ego del escritor gallego -en una memorable escena-, a quien Darío dedicó un célebre soneto: “Este gran don Ramón, de las barbas de chivo”…, muestra de una de las relaciones personal y literaria más fructífera de las letras en español.

Y grande, muy grande, es también Rubén Darío, calificado por Pedro Salinas como el gran revolucionario del verso castellano. En efecto, no en vano, a Félix Rubén García Sarmiento, conocido como Rubén Darío (Metapa, hoy Ciudad Darío, 18 de enero de 1867-León, 6 de febrero de 1916), se le considera el poeta que ha tenido más impacto, y más duradero, en la poesía del siglo XX en el ámbito hispano. Porque Rubén Darío es mucho más que el primer espada del modernismo. Pese a ello, no se cuenta hoy con una edición crítica pulcramente preparada de sus obras completas ni hasta ahora con una recopilación en condiciones de sus poemarios. De ahí que la aparición de este volumen, titulado con el primer verso del poema que abre Cantos de vida y esperanza -obra con la que Rubén Darío ha llegado a su cima-, resulte un verdadero acontecimiento literario que no debería pasar desapercibido. Por vez primera se reúnen conjuntamente sus libros poéticos completos en una edición crítica donde no se han ahorrado esfuerzos para que dicho corpus llegue a nuestras manos con el máximo rigor y pulcritud.

Sin duda, ejemplar ha sido el trabajo de sus coordinadores y editores, un equipo formado por los profesores Ricardo de la Fuente Ballesteros, Francisco Estévez, Alberto Acereda y Juan Pascual Gay. El resultado cumple con creces su intención, perfectamente explicada por ellos, de ofrecer “un texto fiable y sin erratas, que responda a las decisiones que tuvo Darío al escribirlo”, “una edición crítica textual en cuanto que evalúa la corrección de los textos, a la vez que explica en notas la génesis del mismo y aquellos aspectos que requieran una mayor profundización. El propósito, pues, es que el lector pueda disfrutar del texto más autorizado de los libros de poesía de Rubén Darío y tener al alcance un aparato crítico en el que se ilustre el proceso de elaboración de tales libros y sus peculiaridades textuales de transmisión”.

Además de la bibliografía de Rubén Darío y de una muy completa sobre el autor de Azul, el libro incluye un amplio estudio preliminar en el que se aborda su trayectoria vital y poética en el contexto político y sociocultural de la época. Nos sumergimos así en una vida corta -la muerte le atrapó antes de la cincuentena, hecho al que no fue ajeno sus problemas con el alcohol-, pero intensa y viajera. Manifestó un gran amor por España, donde fue embajador de su país, y en muchos momentos padeció penurias económicas. Aunque también periodista y diplomático, la literatura fue su pasión: con poco más de once años ya escribía versos y a los trece ya publicada poemas en diarios y revistas, adquiriendo fama como “poeta-niño”.

Yo soy aquel que ayer no más decía” no es, claro está, una edición solo para eruditos, filólogos o el mundo académico. Ni únicamente para los amantes del autor nicaragüense sino para todo aquel que quiera deleitarse con la excelencia poética. Leyendo o releyendo a Rubén Darío en el conjunto de sus poemarios comprobamos que “es mucho más que el cantor de princesas, marquesas y cisnes, símbolos, por otra parte, habitualmente malinterpretados, porque Rubén es un poeta de variados intereses, desde lo erótico a lo religioso, de lo social a lo metapoético, de lo oculto a lo existencial”.

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