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Candil de la calle

viernes 25 de julio de 2008, 22:42h
El Gobierno mexicano destina un gran presupuesto a la defensa de sus connacionales que viven en el exterior. Existen en los consulados mexicanos en Estados Unidos departamentos dedicados a la defensa de los mexicanos, con programas que van desde la información sobre la legislación del país, hasta programas de defensa legal que contemplan la contratación de abogados expertos en diversas áreas, principalmente en la penal. Pero la protección a mexicanos no está limitada a Estados Unidos. Los consulados y las secciones consulares de las embajadas de México en otros países dedican una parte de sus actividades a esta tarea también. En muchas ocasiones han mostrado ser efectivas estas labores, como en la evacuación de mexicanos del Líbano en 2006, y los varios casos de mexicanos sentenciados a muerte en Estados Unidos presentados ante la Corte Internacional de Justicia.

Es encomiable la labor que ha llevado a cabo la cancillería mexicana en favor de sus ciudadanos en el mundo, sin embargo el gobierno mexicano no se comporta generalmente de igual forma con los inmigrantes indocumentados que entran a México. Esto se hace más evidente en el caso de los centroamericanos que ingresan ilegalmente al país con el fin de llegar a Estados Unidos. Mientras que el Gobierno mexicano supervisa las condiciones en que los mexicanos detenidos viven, la mayoría de los centros de detención en México, especialmente en el sureño estado de Chiapas, son deficientes en cuanto a espacio y servicios. Las denuncias presentadas por inmigrantes centroamericanos, como confirma un informe sobre Centroamérica en el Foro Migraciones, incluyen malos tratos por parte de algunos policías y oficiales del Instituto Nacional de Migración y encargados de los centros de detención, así como las condiciones deplorables de hacinamiento, falta de mobiliario y poco alimento.

Adicionalmente, México ha reformado su ley sobre nacionalidad para que los mexicanos puedan obtener otra. Ha también criticado o discutido la legislación estadounidense sobre inmigración, sin considerar que la legislación mexicana al respecto es restrictiva. Dentro de la Ley General de Población y el Reglamento sobre Inmigración se hacen distinciones en cuanto a educación y nacionalidad. Además, se exige a los nacionales de otros países, con el fin de obtener la nacionalidad mexicana, renunciar a la nacionalidad o ciudadanía anterior.

Alabo el esfuerzo del Gobierno mexicano para defender y proteger a sus nacionales, pero en cuanto a los extranjeros en México, documentados o no, hay mucho que decir. Como reza el dicho, México parece ser candil de la calle y oscuridad de su casa.

Hebe Cue

Interna- cionalista

HEBE CUE es investigadora del Instituto Universitario Ortega y Gasset y experta en Relaciones Internacionales

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