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Y DIGO YO

Iglesias eleva el tono contra Sánchez

Javier Cámara
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javiercamaraelimparciales/12/12/24
martes 20 de noviembre de 2018, 20:04h

El Gobierno de Pedro Sánchez empieza a desmoronarse. El hoy presidente ganó por sorpresa una moción de censura prometiendo convocar elecciones lo antes posible, pero rápidamente le cogió el gusto al Falcon y al decreto ley y desde entonces ya no se ha bajado del avión oficial. Tan es así, que incluso su principal valedor, el vicepresidente de facto Pablo Iglesias, ya está cansado de que sus viajes por el mundo le distraigan de lo que importa en España, que es el país que debería gobernar.

En una semana loca por el anuncio de que sin Presupuestos habrá adelanto electoral, por el whatsapp de Ignacio Cosidó presumiendo de “controlar” a los jueces “por la puerta de atrás” tras llegar a un acuerdo con el PSOE en el reparto de sillas en el CGPJ, es, sin embargo, el hartazgo del líder de Podemos el que más daño puede hacer a la permanencia en Moncloa del presidente del Gobierno.

Sánchez se ha dado cuenta, por fin, de que sus “socios” de moción de censura no son compañeros de viaje, simplemente coincidían en el ansia irrefrenable por echar a Mariano Rajoy de la Presidencia del Gobierno.

Hasta que eso ha sido así, hasta que a Pedro “hola, soy presidente del Gobierno” Sánchez le han abierto los ojos, los nacionalistas catalanes han seguido pidiendo la independencia y lo imposible, por si sonaba la flauta; lo nacionalistas vascos han seguido pidiendo dinero y, de paso, permanecían atentos a los avances de sus compañeros independentistas en Cataluña por si conseguían sacar algo de un Ejecutivo más débil que el del PP; y, finalmente, sus amigos de Podemos han intentado meter la cuchara en las tareas de Gobierno, por cierto, con bastante éxito, para llevar adelante sus reivindicaciones populistas.

Como un castillo de naipes, la fragilidad de la política de un Gobierno temporal y de paso ha hecho caer las altas expectativas que el vicepresidente Iglesias había puesto en esta oportunidad aprovechándose de los socialistas. El pacto firmado en Moncloa y rubricado en papel con membrete del Gobierno se ha quedado en nada desde el momento en el que los nacionalistas suspenden toda colaboración con el PSOE porque el Ejecutivo español no está ayudando a la división de España.

Esta falta de trabajo en “las cosas de casa”, esta desidia por lo doméstico, la pusilanimidad de Pedro Sánchez por todo lo relacionado con lo que son los problemas que le importan a Podemos ha hecho que hasta el líder de la formación morada reconociera lo evidente: “Los viajes al extranjero están muy bien, pero primero hay que trabajar en casa para lograr los apoyos para los Presupuestos. Un Gobierno con 84 diputados que no puede ni siquiera aprobar los Presupuestos es difícil que se mantenga”.

La pena es que no se haya dado cuenta antes. Ha tardado en ver que también le ha engañado a él. Se le cayó la venda. Ahora, ya en clave electoral, Iglesias no oculta la necesidad de adelantar las elecciones porque no quiere seguir haciéndole el trabajo sucio de mediador para que luego nada salga adelante.

Ya se oyen fechas. Todas en 2019. Marzo, que sería lo más próximo; mayo, para juntarlas con las municipales, autonómicas y europeas; e, incluso, octubre, pero eso queda muy lejos. La Constitución recuerda que corresponde al Gobierno la elaboración de los Presupuestos Generales del Estado al menos tres meses antes de que expiren los del año anterior y esto pasará a primeros de octubre.

Lo dicho, si Iglesias ve “muy probable” un adelanto electoral y ya anda reprochando a Sánchez su “pasividad” porque no trabaja ni cumple, es de esperar que no se alargue mucho la agonía, las ocurrencias y las rectificaciones.

Javier Cámara

Periodista

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