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ESCUPIR A LA DECENCIA

jueves 22 de noviembre de 2018, 12:44h
Pedro Sánchez defendió a Rufián y a los diputados de ERC para mantener su débil mayoría parlamentaria. Sin...

Pedro Sánchez defendió a Rufián y a los diputados de ERC para mantener su débil mayoría parlamentaria. Sin ellos, peligra incluso su poltrona monclovita porque podría prosperar una moción de censura.

Así es que, reiterando una vez más su cobardía política, se envainó la afrenta de Rufián al mejor hombre de su equipo, Josep Borrell, y después se fugó a Cuba para alternar con aquella dictadura y continuar ocupando espacios en la televisión y en los medios de comunicación, que ese es el objetivo primordial de su actividad política.

Un diputado cercano a Rufián, cuyo nombre no escribo hasta que se confirme, se permitió escupir a Josep Borrell. Fue un escupitajo lanzado contra la decencia política. Con Borrell se puede coincidir o discrepar, pero nadie negará al que fue presidente del Parlamento europeo su calidad humana, su espíritu liberal, su tendencia a la moderación, su respeto para los que de él disienten, su permanente actitud de tolerancia.

La afrenta de ERC a Borrell debió encontrar respuesta contundente por parte de Pedro Sánchez No fue así. El presidente instrumentó ante la opinión pública una concesión más al secesionismo catalán. Produce vergüenza ajena el grado de indignidad al que Moncloa está llegando con relación al secesionismo catalán y también con relación a los presuntos golpistas encarcelados o fugados.

Josep Borrell es hoy el principal muro de contención dentro del Gobierno. Resultaría lamentable que le destinaran a encabezar la candidatura del PSOE en las elecciones europeas. Es hombre imprescindible para que no se precipite la caravana de las concesiones en ese abismo del secesionismo acaudillado por el expresidente felón Carlos Puigdemont y por el presidente marioneta Joaquín Torra.