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FÚTBOL

Copa Libertadores. La barbarie y la CONMEBOL aplazan el River-Boca al domingo

sábado 24 de noviembre de 2018, 21:53h
El autobús del equipo visitante fue atacado por hinchas y dos jugadores resultaron lesionados. La CONMEBOL ha presionado para que se juegue, pero se ha impuesto la razón y Boca ha conseguido un aplazamiento de un día. El G20 obliga a que la vuelta de la histórica final se dispute este domingo.

La lluvia torrencial que obligó a aplazar la ida de la histórica final de la Copa Libertadores entre Boca Juniors y River Plate anunció el caos venidero. Y es que este sábado, cita en la que se debía desentrañar el campeón más importante del torneo americano se desató una ráfaga de incidentes lamentables que tuvieron a los ultras 'Millonarios' y a la Policía como protagonistas, quedando arrasado el autobús 'Xeneize' cuando entraba en el Monumental. Todo ello ante el bochorno del país y la estupefacción del planeta entero.

El lío, que dejó a varios jugadores visitantes lesionados (entre ellos Carlos Tévez, el delantero Ábila y el capitán Pablo Pérez), entrecruzó pedradas lanzadas sobre el vehículo de Boca y la contaminación que acabó causando el uso de gases lacrimógenos por parte de la Policía en la plantilla dirigida por Guillermo Barros Schelotto. El revuelo fue tal que durante horas el presidente de la Conmebol, Alejandro Domínguez, y los dirigentes de ambos clubes estuvieron reflexionando sobre la idoneidad de jugar o no el envite en tal tesitura. Porque la organización del G20 limitaba los huecos en el calendario ante un posible aplazamiento y el riesgo para la seguridad que conllevaba evacuar a 60.000 personas del estadio de River se entremezclava con la gravedad de lo visto.

En buena hora pidió el presidente (de Argentina, antes de Boca) Mauricio Macri que se permitiera a las aficiones visitantes acudir a los estadios rivales, con el fin de demostrar que el país ha avanzado en cuando a civismo. "Dar una muestra al mundo de la nación que somos", dijo el mandatario, que con celeridad fue obligado a recular por parte de las autoridades locales. Finalmente, y toda vez que se anunciaran dos reprogramaciones horarias, el presidente de la Conmebol confirmó el aplazamiento para este domingo. En principio, el River-Boca determinante se jugará a las 17.00 hora local (20.00 GMT). Tres reuniones hicieron falta para llegar a la conclusión de que la delegación 'Xeneize' no estaba en condiciones de competir.

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Durante la tarde Daniel Angelici -presidente de Boca Juniors- y Carlos Tevez y Fernando Gago manifestaron que no cabía en cabeza humana hacerles jugar en estado de shock. Tras horas de angustia e incertidumbre, las decenas de miles de espectadores que se agolpaban en el Monumental -en un exceso de aforo que sería penalizado en la conclusión de la jornada- serían sacados del recinto pasadas las 19.15, hora local. El partido se aplazaba. "Un equipo no puede jugar y el otro no quiere ganar en estas condiciones. Esto es fútbol y no una guerra. Se llegó a esta decisión luego de un acuerdo entre ambos clubes", defendió Domínguez en una improvisada rueda de prensa. "Las tres partes junto con Conmebol llegamos a esta determinación y el encuentro se disputará mañana a las 17 con público", completó el dirigente de Conmebol.

César Martucci, directivo de Boca, expuso lo vivido a través de las redes sociales: "Fue muy confuso, evidentemente las fuerzas de seguridad fueron desbordadas, había mucha gente. Para protegernos tiraron gases lacrimógenos y los gases ingresaron a los micros (autobuses)". "Nos tiraron de todo", dijo Pablo Pérez al canal Fox Sports, antes de tener que ser trasladado al Sanatorio Otamendi para constatar las lesiones en sus ojos por las esquirlas de los vidrios del autobús. El portero juvenil Gonzalo Lamardo también tuvo que ser tratado en la clínica.

El enfado en el seno de la delegación de Boca tardaría en salir, pues la confusión se volvió sensacional ante la posibilidad de que el partido se jugara este mismo sábado. Cuando lo hizo, Tévez asumió la palabra. "Lo que ha hecho la Conmebol es una vergüenza. Lo dice Carlos Tevez persona, no jugador de Boca. Nos obligaban a jugar", proclamó. Y se despachó señalando que "la Conmebol con nosotros se portó muy mal. Que le den la Copa a River, si siempre hacen lo que quieren.

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El 'Apache' considera que el Monumental debería ser clausurado y que el "Xeneize" debería ser proclamado campeón. No es el único. Darío Benedetto, delantero estrella que ha anotado cuatro goles entre las semifinales y el partido de ida de la final, gritó al retirarse del Monumental "que le den la Copa a River, que tiene tanto peso en la Conmebol". La indignación del anotador vino al constatar que el organismo reprogramó dos veces el horario de comienzo del duelo porque un informe de su Comisión Médica, presidida por Osvaldo Pangracio, no permitió afirmar las lesiones de los jugadores de Boca y desestimó la posibilidad de suspender el encuentro.

Por último, las algaradas se trasladaron a las calles aledañas al templo de River. La hinchada desplazada, y los centenares que quedaron fuera a pesar de haber comprado una entrada, sufrieron un aumento de la temperatura anímica y se generaría una escalada que dsembocó en nuevos enfrentamientos entre la barra y los agentes policiales. El Gobierno había prometido "mano dura" si sucediera algo y esa política terminó por prender más un incendio que se une a la intoxicación por gas pimienta que sufrieron los jugadores de River en la Bombonera. En 2015.

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