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CRÓNICA RELIGIOSA

Una semana muy intensa del Episcopado español

Una semana muy intensa del Episcopado español
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(Foto: Efe)
domingo 25 de noviembre de 2018, 08:52h

Una semana que ha tenido como eje principal la celebración de la Asamblea Plenaria de la Conferencia Episcopal Española y la elección del nuevo secretario general de la misma en la persona de Luis Argüello, obispo auxiliar de Valladolid.

Una asamblea que comenzaba con las palabras de Ricardo Blázquez, presidente de la CEE, que volvía a hablar muy claro en el tema de los abusos, con un discurso con que ha querido dar un toque de atención haciendo suyo el documento aprobado por el Sínodo de Obispos en el que él participó, y antes de la reunión que tendrá el Papa con los 113 presidentes de las Conferencias Episcopales del mundo para abordar esta lacra, que se celebrará a finales del próximo mes de febrero.

Más de uno se vio sorprendido por la dureza de las palabras de Blázquez, considerado por sus contrarios como un “blando” en muchas de sus actuaciones. Eso es no conocer al arzobispo de Valladolid que no alza nunca la voz, pero que sus palabras siempre tienen el matiz justo. Por eso, Ricardo Blázquez reconoció que “los abusos realizados por algunos obispos, sacerdotes, religiosos y laicos provocan en quienes son víctimas, entre los cuales muchos jóvenes, sufrimientos que pueden durar toda la vida y a los que ningún arrepentimiento puede poner remedio”. Es –dijo-“una lacra que representa un serio obstáculo a la misión de la Iglesia”.

En el mismo sentido, como no podía ser de otra manera, se expresó en su primera rueda de prensa, el nuevo secretario de la CEE, Luis Argüello, elegido el miércoles, frente a sus dos competidores, Jorge Fernández Sangrador, vicario general de Oviedo, y el sacerdote Carlos López Segovia, vicesecretario general de la CEE. Una elección que, por cierto, no sentó muy bien entre los que apostaban por una cierta vuelta a posturas pasadas y que trataron de jugar su baza en la Permanente que confeccionó la terna, colocando el primero de la misma a Fernández Sangrador.

El nuevo secretario general es hombre abierto y, ante un error propio en su segunda rueda de prensa, tuvo que matizar unas palabras suyas sobre el “acceso de los homosexuales a los seminarios, ya que en principio dijo que , entre las cualidades que exige a los candidatos a curas es que “se reconozcan y sean enteramente varones y, por tanto, heterosexuales” y, además, que “quieran ser célibes”. Horas más tarde, Argüello se dio cuenta de su error y envió un audio a los informadores en el que pidió disculpas por sus palabras “desafortunadas” y se disculpaba “por si había podido molestar a algunas personas”. “No puedo ni quiero decir que los varones homosexuales no sean perfectamente varones”, explicó Argüello, que pidió que se circunscriba su declaración a la pregunta que se hacía en la rueda de prensa, sobre el sacerdocio: “La Iglesia pide que los candidatos sean varones y que su orientación no sexual no sea la atracción por el mismo sexo”.

Argüello quiso también hablar del tema sensible de la educación y pidió al Gobierno que” sea consecuente con el diálogo y el pacto educativo que pedía, cuando estaba en la oposición. “La Iglesia, que mantiene siempre lo mismo, quiere diálogo y pacto educativo, que no esté al albur de los cambios de Gobierno, porque el corazón de este pacto está en la Constitución y, por eso, reclama que lo que ahí se dice se respete y se cumpla”.

No queremos terminar esta crónica religiosa semanal sin recordar la gran labor que ha hecho el secretario general saliente de la CEE, José María Gil Tamayo, obispo electo de Ávila. Su trabajo al frente de la secretaria general ha sido reconocido por todos y sabemos que Ávila le espera con los brazos abiertos.

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