www.elimparcial.es
ic_facebookic_twitteric_google

TRIBUNA

La fantasía: el tiempo y su gestión (y 2)

lunes 26 de noviembre de 2018, 20:31h

Los escritores y en general los artistas, pintores, compositores, escultores, sacrificamos una parte de nuestro tiempo real a la fantasía o mejor dicho a trabajar con ella, ello en detrimento de nuestra propia vida real, llámese dedicado a la familia, a cualquier otro tipo de actividad, pero esto no les supone un sacrificio inaudito, pues por regla general es cuando más disfrutan, esto es cuando escriben, pintan o componen.

Este tiempo en el que el creador está sumergido en su fantasía mientras la pluma corre sobre papel o los dedos sobre el teclado del ordenador, no cuenta o parece no contar en su propio tiempo vital y sin embargo “es tiempo que se les hurta a sus propias vidas”.

Pero claro, esto es así porque lo han querido, es por lo tanto o puede llamarse una “opción de vida”, como pueda serlo el sacerdocio o la labor del maestro o la del médico.

En realidad el artista sobre todo si es creador sacrifica su propia vida para dar placer o entretenimiento a sus semejantes.

Y esa creación, ese tiempo virtual “robado” al tiempo real puede ser como dice Don Brown infierno o paraíso.

Por mi parte intento casi siempre que sea paraíso, pues ya bastantes desgracias y penas tiene la vida como para machacarme también la fantasía. Y dentro de ese duermevela el paisaje que nos circunda, las personas que están a nuestro lado, como las ancianas elegantísimas, o las adolescentes morbosas y los ejecutivos audaces, decidí dar un paso más e introducirme en lo que se definía como “Ficción”, la gran ficción por excelencia de los grandes Platós, como “Estudio 1” en Televisión Española, en Prado del Rey, o Prado como gustábamos llamarla. Fueron no más de cinco años de vino y rosas donde parí alta literatura como un energúmeno y por un tubo: Series de cinco capítulos de una hora de duración adaptando a los mejores autores del siglo XX, sí, a los Premios Nobel, Stephan Zweig, Julio Verne, Tagore, Paul Heyse, Camus.

Cenando, almorzado con los directores de Dramáticos, de la Primera y de la Segunda, con productores de cine, con directores en el candelero, con influyentes políticos. Y Creánme que en aquellas sobremesas de gentes educadísimas, supercultas, influyentes e incluso poderosas y sobre todo competentes y documentadas, disfrutaba horrores.

Cuando en aquel cálido verano de 1965 mi inolvidable y genial maestra Pepi me dedicara en Benidorm, en el Benidorm coetáneo apenas de Pedro Zaragoza, de Manolo Escobar y su “Porom Pompero”, y de Emilio Romero, me dedicara como digo, y rubricara la famosa semblanza a mi juvenil persona que decía:

“Eres inquieto, profundo y soñador,

lees “Las Metamorfosis y Sonatas”,

Lo mismo profetizas el dolor, que compones hermosas serenatas.

Analizas la vida con graciosa intención,

Tienes palabra fácil mordaz y mesurada.

Pero tienes lo más hermoso, corazón, ya que sientes la belleza de una noche en Granada”.

Aquel saludo vespertino, aquel retrato poético de mi maestra en las letras genial y arrebatadora, hizo de mi otra persona.

Leía por aquel entonces ocho horas diarias, pero mi maestra Pepi, algo tímida, de ojos negros retadores y vivaces, pecosilla e inolvidable, comenzaba hacer de mi otro ser en otra realidad .

En 1971 estreno en el Teatro Nacional María Guerrero mi obra “La Tienda”, Premio Nacional de Teatro, del teatro de entonces, del bueno, en el que se primaba la excelencia.

Tras ganar el “Guipúzcoa”, con El llanto de Ulises”, que me estrenara Antonio Guirau, y amagar con el “Lope de Vega” y empezar a escribir como un descosido para Televisión Española, para los mejores actores de la época, con los mejores realizadores y en el mejor Plató, “Estudio 1”, y paladear las mieles de cenar o almorzar en los restaurantes elitistas con personalidades de la época y ser nombrado Jurado de los más importantes premios de narrativa o de cuentos, etc. Hubo un momento lectores que quedé estupefacto, vivía un poco merodeando mi propia biografía pero aún no me hallaba en el atolladero, y fue entonces cuando una voz celeste como venida de la trompetería del Juicio Final me susurrara una noche al oído. “No temas Germán, te queda la fantasía”

Fue una sensación inolvidable como si se abrieran de par en par las puertas de plata repujada de un paraíso más hermoso que el del Edén: El mundo de la Fantasía.

Y en realidad eso es lo que he sido, no he sido un erudito ni he pretendido ser académico de nada, sencillamente he puesto a prueba una de las imaginaciones más poderosas al servicio de un ser endeble.

Y así nacieron “LOS GLOBOS DE ABRIL” la comedia musical infantil y casi inmediatamente “EL reinado de los Lobos”. “Los globos de Abril” se ha ido poniendo durante casi medio siglo en decenas de teatros locales, de Colegios e Institutos y finalmente en el Teatro Alcázar de la calle de Alcalá de Madrid por la Compañía de Roberto Cuenca, allí en aquel local de Juan José de Arteche y alternando con Pedro Osinaga pudieron verla Isabel Priestley y sus hijos más pequeños y también con el teatro abarrotado de público y mis padres y hermana desaparecidos. Colaboración con Pepi, fue escrita en la casi tórrida playa de Benidorm, bajo el toldo y unas hamacas con los folios que volaban sobre las arenas incandescentes y que Pepi y yo teníamos que salir corriendo como locos y saltando para no abrasarnos las plantas de los pies.

¡Ah, qué tiempos aquellos, la juventud perdida!!

Simultáneamente ”LA INFANCIA MAGICA”, rememorando mi propia infancia quedará finalista del Nadal novela, tanto la primera como la segunda parte que yo le dedicaría a mi hermana Mercedes tras recorrer esos 32 países tan importantes a la hora de constatar lo fascinante del planeta que habitamos.

Michael Ende acaba de publicar “La historia Interminable” y posteriormente “Momo” y desde sus páginas nos espoleaba a explorar los territorios ignotos de ese universo cósmico inabarcable e inextinguible que es la Fantasía. Y ya poder exclamar con el viejo Abril:

“Me llaman el viejo Abril, porque nací en primavera.

La Luna es mi candil y mi techo las estrellas.

Recorro pueblos y valles vendiendo mi mercancía

Mi hogar lo tengo en la calle, mi vida es la fantasía”.

¿Te ha parecido interesante esta noticia?    Si (3)    No(0)

+
0 comentarios